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Aerca no se opone a la feria, pero pide aplicar las mismas normativas que al comercio

Franco Monetti, titular de la entidad, entendió que se debe avanzar en mecanismos que otorguen igualdad entre todos los comerciantes, más allá de la cantidad de días de funcionamiento
 
Desde que comenzó a ser un rumor la instalación de una feria comercial en la ciudad, los primeros en manifestarse fueron los comerciantes. Algunos por lo bajo, y otros públicamente a través de las centrales que los nuclea. Es que entienden que este tipo de emprendimientos no sólo atentan contra el movimiento comercial (por los precios más accesibles que ofrecen los feriantes con relación a ellos), sino que las obligaciones tributarias son inferiores -o casi nulas- por lo que consideran que existe una desigualdad entre el comercio tradicional y este tipo de propuestas. 

De hecho, algunas iniciativas quedaron a mitad de camino, aún cuando sus impulsores realizaron inversiones en infraestructuras con la intención de instalar pequeños puestos.

Ahora, con la denominada “Saladita” instalada a la vera de la ruta nacional 158, fuera del ejido urbano de la ciudad, las diferencias entre sus impulsores y las cámaras comerciales son mucho más notorias, con el Municipio intentando hacer cumplir sus normativas y renovando las clausuras jornada tras jornada (la feria abrió el sábado y desde entonces fue clausurada en tres ocasiones, aunque sólo ayer no pudo funcionar con normalidad). 

Igualdad de condiciones

“Nosotros solamente pedimos que se mida a todos con la misma vara. Que si se va a habilitar o reglamentar este tipo de asentamientos que se les pidan los mismos requisitos que se solicita a cualquier nuevo emprendimiento o comercio que abre en la ciudad”, sostuvo Franco Monetti, titular de la Asociación de Empresarios de la Región Centro Argentino.

A la requisitoria de PUNTAL VILLA MARÍA explicó que “no importa si el impacto -que produce la feria con relación al comercio- es alto o bajo, el tema es por qué en determinados días alguien va a tener esa ventaja competitiva con respecto al resto”.

Los organizadores de la feria hablaron de la posibilidad de instalarse en la ciudad dos veces al año, cada una de ellas con apertura por la mañana y cierre al caer la tarde, a lo largo de 10 jornadas consecutivas (20 días en total).

Al respecto, Monetti consideró: “De esa forma, el comercio villamariense podría decir que en determinada fecha, como puede ser la previa del Día del Niño o Navidad, por diez días no nos controlen nada, no pagamos los impuestos ni hacemos los aportes de los empleados. Y estamos en la mismas condiciones”.

El titular de la central empresaria explicó: “Por ahí pasa nuestro reclamo, sin importar si es un día, dos, cinco o un mes. El tema es que sean las mismas condiciones para todos”.

Regulación especial

Sobre la posibilidad de avanzar hacia una regulación especial que contemple directamente este tipo de propuestas comerciales, Monetti consideró importante la apertura de nuevos comercios, “pero siempre bajo los mismos requisitos que establece la ley, y que incluya a todo; desde la normativa que tiene que ver con la mercadería que se vende, hasta lo que tiene que ver con los empleados, las contribuciones que hay que hacer al Municipio por la actividad comercial”.

Consideró, además: “Si se va a regular en el mismo sentido que se hace con la actividad comercial, me parece que no habría ningún problema. La intención es que haya una igualdad de condiciones. Tampoco nos olvidemos de que existe normativa vinculada a la higiene y seguridad, de grandes superficies. Entonces es un análisis un poco más complejo”.

Recién a la tercera clausura dejó de funcionar

La feria en cuestión se instaló a la vera de la ruta 158, camino a Las Mojarras, fuera del ejido urbano de Villa María. Previo a su apertura, y con el respaldo de la Comunidad Regional San Martín, el Municipio advirtió a los organizadores -el viernes último- que se abstuvieran de realizar la apertura, ya que el espacio no contaba con habilitación.

De igual manera, el espacio recibió a miles de villamarienses y vecinos de la región durante sábado y domingo, principalmente. 

El Municipio volvió a la carga ante la presunta revocación de una habilitación existente por parte del Juez de Paz de Las Mojarras, lo que le permitió recién en la noche del lunes evitar que continuara funcionando. Ayer fue un día de reuniones y presentaciones entre los involucrados.



Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María

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