La transición, los desafíos de Fernández y un Macri revitalizado
El profesor Adrián Romero analizó el resultado de las elecciones, la casi remontada del Presidente y la prioridad que tiene Alberto Fernández para su primer año de mandato
Pasó una semana del 27 de octubre y Argentina camina una transición que busca ser lo menos dramática posible. La foto del consenso entre Macri y Fernández fue el primer gesto. La foto de Alberto con Brian, el presidente de mesa discriminado, es otra señal. Y, a la espera del conteo final, lo cierto es que Mauricio Macri le descontó un amplio margen al mandatario electo.
El profesor y especialista de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) Adrián Romero dialogó con PUNTAL VILLA MARÍA y analizó el escenario político nacional, provincial y local.
La primera pregunta es por los 8 puntos de ventaja que le alcanzaron a Fernández para vencer a Macri el domingo pasado.
Para Romero, esta casi remontada se explica por el cambio de estrategia de campaña de Macri después del resultado que tuvo en las Paso. A su entender, se tuvo que omitir todo discurso que tuviera que ver con las variables económicas y poner el foco en los valores que Juntos por el Cambio dice tener y el rival no.
“Los resultados están bien, tienen alguna explicación lógica. Después de las Paso, cuando parecía que la derrota de Macri era apabullante lo que apareció fue la gran patriada para darlo vuelta y pusieron en juego algo nuevo: hacer eje en la dimensión ideológica que tiene votar a esa fórmula. No había otros elementos entonces propusieron que el votante de Juntos por el Cambio votaba valores como la democracia y la libertad”, explica Romero y sostiene: “Para mí hay una combinación de cierta manipulación leve de los datos y también cierta sobreestimación de que muchos pensaron que la gente iba a votar a Fernández porque siempre se vota al ganador”.
Según Romero, este cambio de estrategia se explica porque el macrismo entiende que las personas tienen una manera de pensar que no está directamente ligada a un partido político o a un candidato. “Hay mucha gente que piensa de cierta manera, pero no está encuadrada en un partido político. Macri demostró que no fue bueno para encauzar un modelo que otros como Menem fueron más eficaces, ya que logró dos relecciones con valores de ajuste, desempleo, y variables económicas negativas”, explica.
Pese a este contexto de crisis, más de 8 millones de personas eligieron el modelo de gobierno de Macri. Para Romero, esto se explica por la habilidad de Juntos por el Cambio no poner el ojo de la campaña en la economía y sí en los valores con los que se siente identificado el votante. En ese sentido, sostiene que no hay un voto “anti k” sino más bien un voto contra los valores que le endilgan el kirchnerismo.
Este resultado deja a Macri consolidado como líder de la oposición: “Macri no está muerto políticamente porque en la percepción quedó como un sujeto político que casi produce la épica y, por otro lado, porque no hay otra persona que represente los valores que él encaró para un gran número de votantes. Y también Macri pertenece a una clase empresaria que es poderosa desde hace 50 años”.
Fernández y la prioridad de la economía
La foto con Macri el día después del resultado de la elección es para Romero “un gesto simbólico para llevar alguna tranquilidad a los mercados, a las personas que están atentas a eso, es la verificación de que se quiere cerrar una grieta”. Aunque dejó en claro que “ambos representan dos modelos antagónicos pese a que respeten las formas institucionales. La gente votó casi en un 50 por ciento a ese modelo por sobre el actual”.
La foto con Bian, el presidente de mesa discriminado, es también un gesto simbólico, aunque, según Romero, “le van a pedir más”, haciendo referencia al interior del peronismo.
Para el profesor, Alberto Fernández tiene que tomar medidas económicas que necesariamente mejoren la vida de los argentinos en el primer año. Y tiene la opción de tener acciones simbólicas en las que puede avanzar o no. “Debe aprovechar el año de gracia que tienen los gobiernos cuando asumen. Está obligado de dar una mejora económica y lo que tiene como optativo es dar algunas transformaciones simbólicas”, manifestó.
Según Romero la prioridad es “mejorar los ingresos de los sectores bajos” y deberá definir de dónde saca el dinero para ese fin. Quedará como “opcional” avanzar en otra agenda que incluye la ley de medios o la despenalización del aborto.
“El principal desafío de Alberto es demostrar que esos votos no le pesan, que tener a Cristina Fernández de vice no le pesa. Y desde el primer minuto instrumentar lo que estuvo diciendo, frenar el neoliberalismo, concentrarse en la producción”, sostuvo.
“Los argentinos no necesitan que les cuenten que están en crisis, ya la experimental. Incluido el votante de Macri experimenta esa dimensión y le va a reclamar a Fernández lo que no le reclamó a Macri. El desafío en el primer año es asumir que tiene el poder e ir por el rumbo prometido”, concluyó.
Pablo Paredes. Redacción Puntal
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El profesor y especialista de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) Adrián Romero dialogó con PUNTAL VILLA MARÍA y analizó el escenario político nacional, provincial y local.
La primera pregunta es por los 8 puntos de ventaja que le alcanzaron a Fernández para vencer a Macri el domingo pasado.
Para Romero, esta casi remontada se explica por el cambio de estrategia de campaña de Macri después del resultado que tuvo en las Paso. A su entender, se tuvo que omitir todo discurso que tuviera que ver con las variables económicas y poner el foco en los valores que Juntos por el Cambio dice tener y el rival no.
“Los resultados están bien, tienen alguna explicación lógica. Después de las Paso, cuando parecía que la derrota de Macri era apabullante lo que apareció fue la gran patriada para darlo vuelta y pusieron en juego algo nuevo: hacer eje en la dimensión ideológica que tiene votar a esa fórmula. No había otros elementos entonces propusieron que el votante de Juntos por el Cambio votaba valores como la democracia y la libertad”, explica Romero y sostiene: “Para mí hay una combinación de cierta manipulación leve de los datos y también cierta sobreestimación de que muchos pensaron que la gente iba a votar a Fernández porque siempre se vota al ganador”.
Según Romero, este cambio de estrategia se explica porque el macrismo entiende que las personas tienen una manera de pensar que no está directamente ligada a un partido político o a un candidato. “Hay mucha gente que piensa de cierta manera, pero no está encuadrada en un partido político. Macri demostró que no fue bueno para encauzar un modelo que otros como Menem fueron más eficaces, ya que logró dos relecciones con valores de ajuste, desempleo, y variables económicas negativas”, explica.
Pese a este contexto de crisis, más de 8 millones de personas eligieron el modelo de gobierno de Macri. Para Romero, esto se explica por la habilidad de Juntos por el Cambio no poner el ojo de la campaña en la economía y sí en los valores con los que se siente identificado el votante. En ese sentido, sostiene que no hay un voto “anti k” sino más bien un voto contra los valores que le endilgan el kirchnerismo.
Este resultado deja a Macri consolidado como líder de la oposición: “Macri no está muerto políticamente porque en la percepción quedó como un sujeto político que casi produce la épica y, por otro lado, porque no hay otra persona que represente los valores que él encaró para un gran número de votantes. Y también Macri pertenece a una clase empresaria que es poderosa desde hace 50 años”.
Fernández y la prioridad de la economía
La foto con Macri el día después del resultado de la elección es para Romero “un gesto simbólico para llevar alguna tranquilidad a los mercados, a las personas que están atentas a eso, es la verificación de que se quiere cerrar una grieta”. Aunque dejó en claro que “ambos representan dos modelos antagónicos pese a que respeten las formas institucionales. La gente votó casi en un 50 por ciento a ese modelo por sobre el actual”.
La foto con Bian, el presidente de mesa discriminado, es también un gesto simbólico, aunque, según Romero, “le van a pedir más”, haciendo referencia al interior del peronismo.
Para el profesor, Alberto Fernández tiene que tomar medidas económicas que necesariamente mejoren la vida de los argentinos en el primer año. Y tiene la opción de tener acciones simbólicas en las que puede avanzar o no. “Debe aprovechar el año de gracia que tienen los gobiernos cuando asumen. Está obligado de dar una mejora económica y lo que tiene como optativo es dar algunas transformaciones simbólicas”, manifestó.
Según Romero la prioridad es “mejorar los ingresos de los sectores bajos” y deberá definir de dónde saca el dinero para ese fin. Quedará como “opcional” avanzar en otra agenda que incluye la ley de medios o la despenalización del aborto.
“El principal desafío de Alberto es demostrar que esos votos no le pesan, que tener a Cristina Fernández de vice no le pesa. Y desde el primer minuto instrumentar lo que estuvo diciendo, frenar el neoliberalismo, concentrarse en la producción”, sostuvo.
“Los argentinos no necesitan que les cuenten que están en crisis, ya la experimental. Incluido el votante de Macri experimenta esa dimensión y le va a reclamar a Fernández lo que no le reclamó a Macri. El desafío en el primer año es asumir que tiene el poder e ir por el rumbo prometido”, concluyó.
Pablo Paredes. Redacción Puntal