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El ingeniero de Chazón que integró el equipo que construyó el segundo satélite nacional

Álvaro Garbiglia trabaja en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y fue partícipe de la fabricación del SAOCOM 1B, cuyo lanzamiento desde Cabo Cañaveral (EE.UU.) se vio postergado por la pandemia.

Álvaro Garbiglia, el joven ingeniero oriundo de Chazón, forma parte del equipo de profesionales argentinos que fabricó el satélite SAOCOM 1B, diseñado y producido totalmente en Argentina, y que su misión, una vez puesto en órbita, será la observación de la tierra.

La pandemia por el Covid-19 demoró el lanzamiento y el sofisticado equipo se encuentra desde febrero en Cabo Cañaveral, Estados Unidos, a la espera de que se defina una fecha para su partida.

Garbiglia actualmente está radicado en Córdoba, donde se formó, y trabaja en Falda del Cañete, donde están las instalaciones de la Conae (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). Desde este lugar cuenta de su trabajo y de la experiencia que significó ser parte de la fabricación de este nuevo satélite argentino. A su vez, destacó la importancia que tiene para el país este logro.

Desde el año 2004 este ingeniero de Chazón está vinculado con el sector aeroespacial. “Comencé precisamente por un servicio que le dábamos a la Conae desde el ámbito privado. En lo particular yo trabajo para la empresa Veng, una sociedad anónima en la cual Conae tiene una participación del 98%, por lo que es casi una empresa estatal”.

“Si bien es reconocido el potencial nacional, el SAOCOM 1B significa otro gran paso para la ciencia argentina: un satélite producido totalmente en nuestro país que deja en evidencia la capacidad de científicos, ingenieros y recursos humanos”, mencionó el profesional.

Garbiglia participó también en el proyecto del SAOCOM 1A (ya en órbita).

En cuanto a su puesta en órbita, Garbiglia indica: “Todavía no tenemos fecha confirmada. El SAOCOM 1A se lanzó en octubre de 2018 y este tenía todo planificado para fines del 2019 realizar el lanzamiento, pero la empresa encargada de ponerla en órbita nos pidió pasarlo para enero, luego para febrero y ahora con esto de la pandemia se decidió en conjunto componerlo en stand-by".

El ingeniero Garbiglia detalló que el satélite se encuentra en la base de lanzamiento Kennedy en EE.UU., en Cabo Cañaveral.

Respecto de la función que cumplirá este satélite, precisó: “Tiene como objetivo principal el de observación de la tierra. Hay varios satélites, algunos de comunicación, otros para usos militares. Pero este en particular es de observación de la tierra. La diferencia con los demás es que no tiene un instrumento óptico como una cámara de fotos, digamos, sino que es del tipo radar. Esto significa que envía señales a la tierra, las recibe y por medio del procesamiento de esa información acerca de cómo se modificaron esas señales se puede obtener una cierta cantidad de información. Por eso no hablamos de imágenes, sino de información”, apuntó.

Observación de la tierra

Así, por ejemplo, de los datos que recoja el SAOCOM 1B podrán obtenerse datos sobre la humedad del suelo o tipo de vegetación, la densidad de la vegetación. Además del seguimiento, prevención o el monitoreo de catástrofes, como por ejemplo inundaciones”, explicó el especialista.

Garbiglia detalló además que comenzó a ser parte del equipo de trabajo allá por el año 2006. “Participé del diseño y desarrollo de las partes y la antena, que sería algo así como el sensor. El único instrumento que tiene el satélite es el sensor que tomará la información", especificó.

Con la tarea cumplida, queda ahora el paso central, que es el lanzamiento. Sobre esto, el profesional de Chazón dice estar ansioso, pero admitió que todo depende de cómo transcurra la pandemia y de las decisiones de los órganos encargados de ello.

Este satélite de observación de la tierra había partido desde la base Invap en San Carlos de Bariloche, el pasado 22 de febrero, rumbo a la base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Cabo Cañaveral, Florida, para ser lanzado a fines de marzo, pero por la pandemia se postergó la fecha de puesta en órbita. Tanto el SAOCOM 1A como el 1B han sido diseñados, producidos, testeados y operados por argentinos en el marco del Plan Espacial Nacional. "Una vez completada esta misión, se llevará al espacio una compleja tecnología de observación de la tierra y es uno de los proyectos tecnológicos más desafiantes que se han desarrollado en el país", señalaron desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Conae.

A la espera de la partida

A su vez, dichas instituciones explicaron que el lanzamiento está sujeto a las decisiones que se toman considerando las “restricciones que impone la pandemia del Covid-19 y que podrían afectar la disponibilidad de recursos propios y de terceros del exterior, necesarios no sólo para una inserción segura en órbita, sino también para una posterior puesta en funcionamiento del satélite”.

Es de este modo que la ciencia y la tecnología del país sumaron el conocimiento y esfuerzo para esta nueva misión espacial, que si bien ha postergado con fecha incierta aún el lanzamiento del SAOCOM 1B por el coronavirus, deja en claro que Argentina está entre los países más avanzados en la materia y con la participación de reconocidos profesionales de la región.

Perfil

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Álvaro Garbiglia tiene 40 años, es ingeniero y fue parte de los dos equipos de profesionales encargados de diseñar y fabricar los dos satélites SAOCOM 1A (ya en órbita) y el SAOCOM 1B, que espera su lanzamiento luego de que pase la pandemia. El profesional dijo que Argentina está entre los países más avanzados en esta materia.