No hay lugar para el olvido. María Luján Aguilera, Alicia Copa, Olga Inés Moyano, Tamara Córdoba, María Picco y Mercedes Barcellona. Ellas permiten que no haya lugar para el olvido porque, solamente durante el año pasado, murieron en casos de femicidios en Villa María y Villa Nueva. Pero no son las únicas. Porque ya desde hace algún tiempo, la calle es transitada por una palabra que nace, es consciente, y se revela: la de la mujer.
Cecilia Villafañe y Carola Marchisio integran la organización Las Juanas. “Creo que ahora estamos pudiendo, por lo menos, habitar las calles y los espacios reales de poder”, dicen al respecto. Y decir “por lo menos” no es casual, porque esa aclaración representa una ausencia que duele y pone en evidencia que el patriarcado está tan naturalizado que es difícil evidenciarlo.
Y el feminismo, en tanto justicia social y movimiento político, se constituye en la voz y en el cuerpo de las mujeres que deciden no callarse más.
“Nosotros hace aproximadamente diez años que formamos parte de esta organización. Al principio, cuando nos presentábamos teníamos, realmente, un prejuicio con el concepto feminismo porque nos pareció muy radical, una postura muy extrema”, explicó Carola.
Y agregó: “Fue gracias a la juventud y un montón de otras personas que se sumaron a este movimiento que comprendimos lo que significa”. Ellas lo hacen “cuerpa” —y no cuerpo—. Porque es el vocabulario desde donde también transitan y le hacen frente al opresor.
“Pudimos entender también que no significa lo opuesto al machismo. Se vincula un poco a que todos tenemos un sentido de la igualdad. Y es necesario ver en qué punto y en qué momento de nuestra historia personal nos atraviesa para poderlo expresar, manifestar y vivir. Nadie por ser mujer u hombre tiene superioridad sobre el otro”, expresó.
Visibilizar y empoderarse
En lo que va del 2018, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, en la ciudad no se registró ningún episodio. Pero la región, como en las localidades de Las Perdices y Marcos Juárez, sin embargo, si se vio sacudida.
Esto muestra que, entonces, todavía nos encontramos lejos de una transformación real. Pero, a la vez, también hay que decir que, por ejemplo, se declaró la emergencia en violencia de género o, desde el Polo de la Mujer, se trabaja para el acompañamiento de las mujeres.
En este sentido, Cecilia brindó su postura y señaló que no se trabaja con una “política a largo plazo porque no hay una idea primera de intentar modificar, verdaderamente, la realidad de los ciudadanos”. Su compañera, por su parte, dijo que por la dimensión de lo que sucede, “las medidas concretas del Estado para prevenir estos casos son irrisorias a la par de la problemática”.
En noviembre de 2012, en el Congreso de la Nación, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una norma que agrava la pena del homicidio de una mujer o persona trans cuando esté motivado por su condición de género. Es decir, el femicidio no fue incorporado como figura penal autónoma, sino que se lo considera un agravante.
Este fue uno de los puntos que las mujeres destacaron en relación a la importancia de visibilizar estos casos porque se le quitó el disfraz a lo que antes, incluso desde los medios de comunicación, se caratulaba como crimen pasional y que, de esa forma, estigmatizaba a la mujer.
Empoderamiento. Ese es otro término que tanto Cecilia como Carola resaltaron. “Creemos que cuando la mujer dice basta, lamentablemente hay un sector que reacciona ante esta decisión de ellas de ser libres. Esto genera actitudes violentas que terminan en femicidios”, manifestaron.
Y añadieron: “Hay más femicidios pero también es cierto que, como sociedad, las mujeres hemos avanzado mucho. Creemos que son heroínas las mujeres que por ser libres o por elegir por sí mismas, pagaron con su muerte. Cuando salimos a la calle, decimos ni una menos y nos movilizamos es por todas ellas: porque quisieron vivir o elegir por sí mismas y de pronto se encontraron con la muerte”. Una muerte que, tal vez, en su ADN, lo anunció desde siempre.
“Las mujeres ya no nos sentimos solas”, dijo Cecilia también sobre el empoderamiento.
“Sabemos que tenemos siempre alguien que nos va a poder tender una mano: una amiga, una organización o una desconocida que nos cruzamos en la calle y que nos va a permitir, quizás, crear un lazo para que acompañemos a alguien a denunciar, para que la escuchemos, para que seamos compañeras”, indicó.
Y por otro lado dijo que los feminismos “son diversos”, porque como está “el que sale a la calle”, también está el que puertas adentro intenta modificar esa realidad del pensar que lo personal es político, que ya no es una cuestión individual, sino que tiene que ver con avanzar por mí pero también por otras”.
Comprometerse y acompañar
“El compromiso de los hombres tiene que consistir en atender las necesidades que tengamos las mujeres en cada uno de los ámbitos donde se plantea la problemática. Creemos que la violencia de género habita todos los ámbitos e, incluso, se aloja, lamentablemente, hasta en nuestro ADN porque lo traemos culturalmente. Entonces, hasta en las dimensiones más privadas el varón tiene que revisar sus estructuras, cuestionarse los privilegios y renunciar a esos derechos que se fueron construyendo culturalmente. Y con esto me refiero a desde quién lava los platos en la cena o quién cocina, hasta aquello que se advierte en los ámbitos públicos”, manifestó Carola.
Y Cecilia, inmediatamente después, aportó: “Los hombres tienen que poder entender que su participación, por momentos, tiene que ser acompañar, dividir las tareas y no pensar que están ayudando a las mujeres; entender que es una realidad compartida, porque sino no tiene sentido”.
Y es en este aspecto que también podemos empezar a entender que creerle a las mujeres debe ser, ante todo, una decisión política.
El rol de los medios
“Creo que a nivel general a los medios les falta un poco de compromiso teniendo en cuenta que los y las periodistas también son personas que pueden estar sufriendo o viviendo alguna situación que tiene que ver con la violencia de género. Pareciera que si no sos militante, no suceden estas cuestiones en los demás entornos. Y en realidad somos todas personas por igual y a cualquiera nos puede suceder. Entonces creo, y esto es muy personal, que a veces se necesitaría un poco más de compromiso teniendo en cuenta que las notas —no sólo las que atañen a lo nuestro sino a diversos temas— no tienen perspectiva. Por ejemplo, no tienen un compromiso en el vocabulario que se utiliza cuando se crea una nota”, dijeron en vinculación con el papel que cumplen los medios de comunicación.
Será ley
Cerca de las 3 de la mañana de ayer se conoció que hubo 38 votos negativos, 31 afirmativos y dos abstenciones. Cerca de las 3 de la mañana, en las afueras del Congreso miles de militantes, sin embargo, no abandonaron sus pañuelos verdes. Sino todo lo contrario, dejaron una estela en los alrededores que teñirá cada amanecer hasta que, finalmente, se despenalice la interrupción voluntaria del embarazo.
Previo a que se realizara el debate, cuando este matutino conversó con las integrantes de Las Juanas, pudo conocer su posición. “Este año nos atraviesa por completo la cuestión del aborto. Creemos que la despenalización y la legalización de la interrupción del embarazo tiene que ser ley porque ya sabemos y conocemos la cantidad de cifras de abortos inseguros y de muertes que se producen; y porque además el aborto es una práctica que tiene lugar desde que existen las personas”, expresaron.
Y, también afirmaron: “Sí consideramos que quienes están en contra de la ley están favoreciendo que esos abortos clandestinos que se hacen bajo negocios de médicos hipócritas sigan funcionando y porque además la cuestión relacionada con la religión no puede estar dentro de este análisis. Las personas no tenemos las mismas creencias y creemos que la ley tiene que garantizar derechos. Y el derecho al aborto lo estamos pidiendo muchas mujeres y personas con capacidad de gestar”.
En esta misma dirección dijeron que no invitan a todos a estar a favor de practicar abortos ni invitan a las mujeres a no cuidarse más porque va a haber un aborto legal.
En contrapartida, explicaron: “Estamos invitando a que pensemos que la sociedad es diversa, que las mujeres no todas pensamos de la misma manera y que tenemos que poseer el derecho a elegir ante una situación no deseada como un embarazo. Porque la maternidad tiene que ser elegida, deseada y no impuesta como hasta ahora lo hace el patriarcado y la heteronorma”.
Una última lectura
En el libro Teoría King Kong —en el capítulo Durmiendo con el enemigo—, la autora francesa Virginie Despentes escribe: “Existe una relación real entre escritura y prostitución. Emanciparse, hacer lo que no debe hacerse, ofrecer la intimidad, exponerse a los peligros de ser juzgado por los otros, aceptar la exclusión del grupo. Más en concreto, como mujer: convertirse en una mujer pública”. Y ellas son las que se y nos deconstruyen. Porque ya no forman parte del “gran mercado de la buena chica”. Porque siempre han existido, pero nunca han hablado. Hasta ahora. Y ahora fue, es y será cada uno de los instantes en que decidan seguir diciendo basta de atropellos.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal Villa María
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Y el feminismo, en tanto justicia social y movimiento político, se constituye en la voz y en el cuerpo de las mujeres que deciden no callarse más.
“Nosotros hace aproximadamente diez años que formamos parte de esta organización. Al principio, cuando nos presentábamos teníamos, realmente, un prejuicio con el concepto feminismo porque nos pareció muy radical, una postura muy extrema”, explicó Carola.
Y agregó: “Fue gracias a la juventud y un montón de otras personas que se sumaron a este movimiento que comprendimos lo que significa”. Ellas lo hacen “cuerpa” —y no cuerpo—. Porque es el vocabulario desde donde también transitan y le hacen frente al opresor.
“Pudimos entender también que no significa lo opuesto al machismo. Se vincula un poco a que todos tenemos un sentido de la igualdad. Y es necesario ver en qué punto y en qué momento de nuestra historia personal nos atraviesa para poderlo expresar, manifestar y vivir. Nadie por ser mujer u hombre tiene superioridad sobre el otro”, expresó.
Visibilizar y empoderarse
En lo que va del 2018, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, en la ciudad no se registró ningún episodio. Pero la región, como en las localidades de Las Perdices y Marcos Juárez, sin embargo, si se vio sacudida.
Esto muestra que, entonces, todavía nos encontramos lejos de una transformación real. Pero, a la vez, también hay que decir que, por ejemplo, se declaró la emergencia en violencia de género o, desde el Polo de la Mujer, se trabaja para el acompañamiento de las mujeres.
En este sentido, Cecilia brindó su postura y señaló que no se trabaja con una “política a largo plazo porque no hay una idea primera de intentar modificar, verdaderamente, la realidad de los ciudadanos”. Su compañera, por su parte, dijo que por la dimensión de lo que sucede, “las medidas concretas del Estado para prevenir estos casos son irrisorias a la par de la problemática”.
En noviembre de 2012, en el Congreso de la Nación, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una norma que agrava la pena del homicidio de una mujer o persona trans cuando esté motivado por su condición de género. Es decir, el femicidio no fue incorporado como figura penal autónoma, sino que se lo considera un agravante.
Este fue uno de los puntos que las mujeres destacaron en relación a la importancia de visibilizar estos casos porque se le quitó el disfraz a lo que antes, incluso desde los medios de comunicación, se caratulaba como crimen pasional y que, de esa forma, estigmatizaba a la mujer.
Empoderamiento. Ese es otro término que tanto Cecilia como Carola resaltaron. “Creemos que cuando la mujer dice basta, lamentablemente hay un sector que reacciona ante esta decisión de ellas de ser libres. Esto genera actitudes violentas que terminan en femicidios”, manifestaron.
Y añadieron: “Hay más femicidios pero también es cierto que, como sociedad, las mujeres hemos avanzado mucho. Creemos que son heroínas las mujeres que por ser libres o por elegir por sí mismas, pagaron con su muerte. Cuando salimos a la calle, decimos ni una menos y nos movilizamos es por todas ellas: porque quisieron vivir o elegir por sí mismas y de pronto se encontraron con la muerte”. Una muerte que, tal vez, en su ADN, lo anunció desde siempre.
“Las mujeres ya no nos sentimos solas”, dijo Cecilia también sobre el empoderamiento.
“Sabemos que tenemos siempre alguien que nos va a poder tender una mano: una amiga, una organización o una desconocida que nos cruzamos en la calle y que nos va a permitir, quizás, crear un lazo para que acompañemos a alguien a denunciar, para que la escuchemos, para que seamos compañeras”, indicó.
Y por otro lado dijo que los feminismos “son diversos”, porque como está “el que sale a la calle”, también está el que puertas adentro intenta modificar esa realidad del pensar que lo personal es político, que ya no es una cuestión individual, sino que tiene que ver con avanzar por mí pero también por otras”.
Comprometerse y acompañar
“El compromiso de los hombres tiene que consistir en atender las necesidades que tengamos las mujeres en cada uno de los ámbitos donde se plantea la problemática. Creemos que la violencia de género habita todos los ámbitos e, incluso, se aloja, lamentablemente, hasta en nuestro ADN porque lo traemos culturalmente. Entonces, hasta en las dimensiones más privadas el varón tiene que revisar sus estructuras, cuestionarse los privilegios y renunciar a esos derechos que se fueron construyendo culturalmente. Y con esto me refiero a desde quién lava los platos en la cena o quién cocina, hasta aquello que se advierte en los ámbitos públicos”, manifestó Carola.
Y Cecilia, inmediatamente después, aportó: “Los hombres tienen que poder entender que su participación, por momentos, tiene que ser acompañar, dividir las tareas y no pensar que están ayudando a las mujeres; entender que es una realidad compartida, porque sino no tiene sentido”.
Y es en este aspecto que también podemos empezar a entender que creerle a las mujeres debe ser, ante todo, una decisión política.
El rol de los medios
“Creo que a nivel general a los medios les falta un poco de compromiso teniendo en cuenta que los y las periodistas también son personas que pueden estar sufriendo o viviendo alguna situación que tiene que ver con la violencia de género. Pareciera que si no sos militante, no suceden estas cuestiones en los demás entornos. Y en realidad somos todas personas por igual y a cualquiera nos puede suceder. Entonces creo, y esto es muy personal, que a veces se necesitaría un poco más de compromiso teniendo en cuenta que las notas —no sólo las que atañen a lo nuestro sino a diversos temas— no tienen perspectiva. Por ejemplo, no tienen un compromiso en el vocabulario que se utiliza cuando se crea una nota”, dijeron en vinculación con el papel que cumplen los medios de comunicación.
Será ley
Cerca de las 3 de la mañana de ayer se conoció que hubo 38 votos negativos, 31 afirmativos y dos abstenciones. Cerca de las 3 de la mañana, en las afueras del Congreso miles de militantes, sin embargo, no abandonaron sus pañuelos verdes. Sino todo lo contrario, dejaron una estela en los alrededores que teñirá cada amanecer hasta que, finalmente, se despenalice la interrupción voluntaria del embarazo.
Previo a que se realizara el debate, cuando este matutino conversó con las integrantes de Las Juanas, pudo conocer su posición. “Este año nos atraviesa por completo la cuestión del aborto. Creemos que la despenalización y la legalización de la interrupción del embarazo tiene que ser ley porque ya sabemos y conocemos la cantidad de cifras de abortos inseguros y de muertes que se producen; y porque además el aborto es una práctica que tiene lugar desde que existen las personas”, expresaron.
Y, también afirmaron: “Sí consideramos que quienes están en contra de la ley están favoreciendo que esos abortos clandestinos que se hacen bajo negocios de médicos hipócritas sigan funcionando y porque además la cuestión relacionada con la religión no puede estar dentro de este análisis. Las personas no tenemos las mismas creencias y creemos que la ley tiene que garantizar derechos. Y el derecho al aborto lo estamos pidiendo muchas mujeres y personas con capacidad de gestar”.
En esta misma dirección dijeron que no invitan a todos a estar a favor de practicar abortos ni invitan a las mujeres a no cuidarse más porque va a haber un aborto legal.
En contrapartida, explicaron: “Estamos invitando a que pensemos que la sociedad es diversa, que las mujeres no todas pensamos de la misma manera y que tenemos que poseer el derecho a elegir ante una situación no deseada como un embarazo. Porque la maternidad tiene que ser elegida, deseada y no impuesta como hasta ahora lo hace el patriarcado y la heteronorma”.
Una última lectura
En el libro Teoría King Kong —en el capítulo Durmiendo con el enemigo—, la autora francesa Virginie Despentes escribe: “Existe una relación real entre escritura y prostitución. Emanciparse, hacer lo que no debe hacerse, ofrecer la intimidad, exponerse a los peligros de ser juzgado por los otros, aceptar la exclusión del grupo. Más en concreto, como mujer: convertirse en una mujer pública”. Y ellas son las que se y nos deconstruyen. Porque ya no forman parte del “gran mercado de la buena chica”. Porque siempre han existido, pero nunca han hablado. Hasta ahora. Y ahora fue, es y será cada uno de los instantes en que decidan seguir diciendo basta de atropellos.
Franco Gerarduzzi. Redacción Puntal Villa María

