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"El impasse generará numerosas lesiones"

Su mirada profesional. Es kinesiólogo y fisioterapeuta

Diego Gobbato es hoy un destacado licenciado en kinesiología y fisioterapia de la ciudad y manifiesta que “gracias a Dios hemos vuelto a trabajar normalmente”.

Aseguró que “adoptamos todas las medidas de bioseguridad que amerita la situación. Pese a ser engorroso, ante todo debe primar la seguridad de la gente y de uno mismo”.

Atiende por la mañana en su consultorio en el Prado Español, en un trabajo en conjunto con otro exfutbolista, Diego Valle, quien está a cargo del gimnasio con aparatos.

Por la tarde, Gobbato tiene su propio consultorio en la sede de Atilra (Belgrano y Mendoza).

Sostuvo que “al no producirse lesiones por el impasse del deporte, el trabajo mermó. Salvo los que se operaron antes de la pandemia, o que ya había comenzado la rehabilitación, no hay casos nuevos”.

Un panorama complicado

Consultado acerca de esas personas que se habían operado previo a la cuarentena explicó que “fue bastante complicado. Mantener un contacto virtual y hacerlos ejercitar a través de un teléfono, no era lo indicado. Era la única herramienta que teníamos de acercarnos al paciente”.

Indicó que “en algunos pudimos mantener lo que habíamos logrado a partir de que se desató la pandemia, pero se necesitaba un control más personal y estricto. A partir de mayo, los más necesitados ya tuvieron la posibilidad de venir a consultorio. Los cité individualmente y uno por hora, sin contacto, pero para que empezaran a moverse”.

Insistió en que “genera rigidez y retracción estar 2 meses sin la debida rehabilitación o parados. Se pueden formar adherencias en la circulación, que es muy difícil de resolver posteriormente”.

Apeló a “los casos de urgencias. Los que podían aguantar más, recién comenzaron este mes, pero en mayo ya no se podía seguir postergando la situación de algunos pacientes. Era necesario ponerse en el lugar de un paciente operado, para saber cual era mi deber ante su imperiosa necesidad”.

Asumió “riesgos necesarios. Con todas las medidas de bioseguridad se pudo avanzar en ciertos casos”.

Las medidas de bioseguridad

“Las medidas comienzan desde que el paciente llega. Por ejemplo, en Atilra mi consultorio está en el primer piso. En el ingreso al lugar ya hay personal sanitario para tomar la temperatura”, explica.

Enumeró luego: “el paño con lavandina para los pies, alcohol en gel para las manos. El ingreso es con barbijo. La sala de espera con distanciamiento de 2 metros. Los turnos se fijan para que lleguen en forma puntual, ni 20’ antes, ni 20’ después. Los boxes son 4, pero sólo utilizamos los 2 de ambas puntas, y en lo posible si un paciente va al consultorio, el otro va al gimnasio”.

Indicó que “yo trabajo con barbijo, el ambo, una bata, anteojos, guantes y entre paciente y paciente, la higiene de manos, y de cada elemento que tocó, para desinfectar con el difusor de alcohol entre paciente y paciente”.

Resaltó que “trabajo con menos pacientes, y con el turnero a full, pero con todas las medidas”.

Recordó que “los que trabajamos en forma independiente en nuestro rubro la pasamos mal. Seguro que habrá lesiones por este impasse lamentablemente. Por el paso del tiempo, el deporte competitivo tendrá muchas lesiones”.

Destacó que “nuestras ligas y el fútbol comercial tendrán muchas lesiones. Se puede apreciar hoy con los deportes de recreación que se habilitaron. Hay una exigencia idéntica a la hora de practicar”.

Aclaró que “no sólo trabajo con deportistas. Tengo pacientes adultos por artrosis, por lesiones o de reemplazo de caderas o cirugías de rodillas. Y voy a domicilio en casos de pacientes con inmovilización”.