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Rodríguez aseguró que "no hay recetas mágicas" para el ordenamiento del tránsito

En torno a la presentación de este proyecto por parte del bloque opositor Vamos Villa María, el secretario de Gobierno, Eduardo Rodríguez, aseguró: “El ordenamiento vial viene desde dos puntos de vista: en primer lugar, la educación, tenemos que internalizar las normas. Por otro lado, la sanción, que quizás debe ser más dura de lo que es para quien infrinja la ley”.

En efecto, expuso que “no hay una receta mágica para el tránsito más allá de estos dos aspectos”.

El funcionario señaló que durante el fin de semana fueron realizados controles vehículares en la costanera y también en los boliches para afrontar esta problemática.

No obstante, garantizó que hay muchas actitudes por parte de los conductores que no son faltas pero “se sabe que molestan al vecino”.

Si bien remarcó que “la idea es que no las cometan”, al estar los vehículos en regla no rompen con las leyes de tránsito existentes.

“Si la circulación en la costanera se hace sin transgredir ninguna norma, el control no va a tener ningún sentido”, manifestó el funcionario sobre el pedido de la oposición.

Sobre estos casos, expuso: “Habrá que generar nuevas normas si lo que se pretende controlar es eso” y agregó: “También hay que entender que la ciudad ha crecido y que la costanera de hoy no es la misma de los 90, cuando era un sector de casas quinta”.

Al respecto, enfatizó: “Hoy es un lugar que es elegido por todos los villamarienses y los visitantes” y continuó: “Ha dejado de ser, por ahí, un lugar tranquilo y de descanso para ser un polo de atracción de los turistas y un punto de turismo interno, cercano”.

Controles

El funcionario explicó que los operativos de fin de semana son realizados entre varias fuerzas: Seguridad Ciudadana, Gendarmería, Policía Federal y Policía de la Provincia.

En cuanto a los controles y el ordenamiento del tránsito, al igual que la oposición, consideró que cuando son estáticos “la gente comienza a acostumbrarse y empieza a evadirlos”.

“Nos pasa permanentemente”, enfatizó y comentó que poseen una efectividad de aproximadamente 45 a 60 minutos.

“La existencia de estos para controlar una situación o las circunstancias dinámicas como es el tránsito es un elemento más, no la solución”, recalcó.

En torno al horario, expuso que extender para evitar la movilidad nocturna y con eso tratar de retener el tránsito “en definitiva no es más que diferir el horario del problema”.

Fundamentó que la movilidad de las personas se produce al terminar actividades, como, por ejemplo, los boliches.

“El control no sólo debe ser vial, creo que hay que generar un movimiento de espectáculos y actividades en el que la gente pueda entretenerse y poder controlar al horario de salida”, comentó.

En torno a esto, mencionó que en la actualidad “la demanda excede a la oferta” debido a que hay pocos boliches con un aforo reducido.

Además, destacó que también es una cuestión de costos. “Es más barato estar alrededor de un auto escuchando música y compartiendo un par de cervezas que sentarse en un comercio”, cerró.