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Entrevista a Hernán Casciari: "En la escritura la búsqueda tiene que ver con lo emotivo y con conectar con el otro"

Escritor, periodista, director de la editorial Orsai y autor de una decena de libros. Durante la cuarentena lanzó una serie de recitales en los que narra sus cuentos de manera online. "Escribir debería ser un hobby, hay que disfrutarlo", aseguró el autor mercedino.

Creo que siempre ha sido un gran desafío poder escribir “profundo”, llegar a la gente, conmoverla mientras le sacás una sonrisa y se le pianta un lagrimón. Admiro a aquellos autores que no abren el diccionario para meter mano a palabras que sólo conocen las autoridades de la Real Academia o esos poetas que no necesitan de términos rebuscados para transmitir su mensaje. No es fácil y quizás el secreto esté en qué escritores uno elige para tomar como referentes en su modo de contar las cosas.

Antes de concretar la nota con Hernán Casciari, entrevista que pauté con él pero que coordiné con una aplicación de calendario que la verdad ni sabía que existía y me sorprendió la exactitud en la que después se dio la charla (digo esto por algo que luego le consultaré al autor sobre un posible carácter “2.0”), antes de que me atendiera el llamado, me puse a ver algunos de sus videos de Youtube. En las redes se pueden encontrar cientos de textos leídos por el escritor oriundo de Mercedes (Buenos Aires); la mayoría, de su autoría y otros, de grandes artistas a los que recurre en su placer de leer cuentos. Si bien varios logran el mismo efecto, regresé a uno en el que él describía una foto con su padre y lo sucedido en el momento de verla por primera vez y coincidí con todo el público presente en aquel lugar, que reía con los pequeños guiños que incluía Hernán, pero con la cara llena de lágrimas y los ojos rojos.

Como si la nota fuera con videoconferencia, rápido me lavé la cara -porque sí, gente, los hombres también lloramos- y me dispuse a llamarlo.

- ¿Cuándo te diste cuenta de que escribir era lo tuyo, de que querías vivir de la escritura?

- Fue inmediatamente, cuando aprendí a escribir empecé a contar historias, desde muy chiquito, y temprano comencé a trabajar. Al principio, de periodista (desde los 13 ya cronicaba partidos de básquet para un periódico de su localidad) y después a los 16 o 17, en revistas en la escuela y un poco de ficción.

- ¿Eras de leer mucho?

- Sí, tremendo, pero mucho mucho. En ese momento leía mucha literatura juvenil hasta los 13 años: Agatha Christie, Mark Twain, Emilio Salgari y desde los 14, más o menos, hice un salto involuntario con Edgar Allan Poe, que pensaba que era literatura juvenil y me voló la cabeza, y rápidamente, en el secundario, una profesora de Historia me recomendó a Cortázar y después ya salté a todo lo que era el boom latinoamericano.

- ¿Esto fue determinante en esa construcción como escritor?

- Sí, creo que no hay otra manera, más que leer mucho, sin dudas es todo lo que se puede hacer.

Entre los 13 y los 20 años Casciari realizó muchos trabajos en el marco del periodismo y a los 22 fundó un periódico: “Era en el pueblo, tampoco era gran cosa, aunque muy profesional dentro de esas circunstancias”, comenta. Más tarde trabajó en Buenos Aires un tiempo y señala: “Durante unos años viví de escribir cuentos para concursos fuera del país y en uno de esos certámenes, casi sin querer, me fui a buscar un premio a Francia y me quedé viviendo allá 15 años”, relata. Formó familia y estuvo varios años residiendo en España, donde comenzó a escribir en el formato de blog para internet. “Weblog de una mujer gorda”, que era como el diario personal de una mercedina llamada Mirta Bertotti, fue una forma de mantener contacto con su familia y amigos en Argentina, escribiendo en broma lo que le iba sucediendo en Barcelona, pero se hizo cada vez más visitado, fue reconocido con varios premios y luego aquellos textos editados en papel con el título “Más respeto, que soy tu madre”, incluso llevado al teatro con mucho éxito por Antonio Gasalla.

- ¿Implica un proceso diferente escribir para formatos de blog?

- Todos los formatos tienen sus propias características, su propia personalidad, al igual que escribir para teatro o televisión, escribir para gente de izquierda o de derecha, todo funciona de esa manera.

Recuerda que, mientras vivía en Europa, mucho de lo que escribía lo remitía a Argentina; de hecho, muchas temáticas que abordaba en aquellos textos remiten a aspectos de la idiosincrasia de nuestro país: “Después, cuando me mudé de vuelta, fue más heterogéneo, creo que era una característica que tenía que ver con la nostalgia”, sostiene.

Muchos de sus textos pueden encontrarse leídos por él mismo en las redes, con un tiempo especial que va envolviendo a su público en cada párrafo y en cada silencio. Consultado sobre si esa posterior narración es algo que tiene en cuenta, desde el ritmo, a la hora de escribir, considera que en realidad no es algo contemplado: “Es algo que a todos les ocurre cuando ya te conocen la voz, al recibir un mensaje de texto uno lo lee con la voz de quien lo manda”. De todas formas, asegura que “es un oficio en el que la búsqueda tiene que ver con lo emotivo y con conectar con el otro”.

Escribir en tiempos del Covid

Poco después del comienzo de la medida de aislamiento social para hacer frente al Covid-19, el escritor comenzó a realizar recitales en vivo vía streaming en los que lee sus cuentos y miles lo siguen de manera online. “Inmediatamente, cuando supimos que el gobierno nacional tomaría las mismas medidas que se venían tomando en Europa, suspendimos las presentaciones que teníamos para fines de marzo, abril y mayo, porque teníamos varias giras, y pensamos en hacer los recitales”, dice Hernán, que agrega: “El 20 de marzo comenzó la cuarentena y el 21 hice mi primer streaming, que lo he mantenido de manera ininterrumpida”, de hecho anoche realizó su 26ª presentación con este formato.

- ¿Cómo es el vínculo que se mantiene de manera online con tus lectores?

- Posiblemente sea más cercano de esta manera, porque cuando vas a un teatro en Rosario, Córdoba o Buenos Aires sólo pueden ir personas de esa geografía y además hay un límite de capacidad: 400, 600, 1.000 espectadores. En este caso no, puede participar gente de cualquier lugar y sin límites de cantidad, incluso el público es muy variado: me encuentro con personas muy grandes que no podrían ir a un teatro o niños que son chicos para ir a ver una presentación de noche, entonces se genera una mística más fuerte que la del teatro.

- ¿Y la respuesta que se le puede dar al público luego del espectáculo?

- Quizás ahí gana el teatro, porque después de cada presentación me quedaba firmando libros y compartiendo cara a cara con la gente que iba a verme.

Entre sus publicaciones se encuentran dos novelas: “El pibe que arruinaba las fotos” y “Más respeto que soy tu madre”, más los libros de cuentos “España decí alpiste”, “El nuevo paraíso de los tontos”, “Charlas con mi hemisferio derecho”, “Messi es un perro y otros cuentos” (relato que se hizo viral a nivel mundial y sobre quien asegura que tras mudarse de Barcelona no siguió viendo al futbolista) y “El mejor infarto de mi vida”. Además, junto con Horacio Altuna realizó el libro de historietas “Doce cuentos de verano” y con Gustavo Sala, “Papelitos. Un libro infantil para entender la crisis financiera”. Esto sin hablar de los guiones que escribió para varias obras que llegaron a las tablas. Hace 10 años fundó la editorial Orsai, con la que publica sus libros y las revistas Orsai y Bonsai.

Recientemente publicó un libro de relatos que recuperó del tiempo, “Los consejos de mi abuelo facho”, referido a una época en la que convivió con su abuelo materno. “Son cuentos viejos que encontró mi hermana en su garaje durante la cuarentena”, apunta y detalla: “Son textos que escribí entre los 25 y 26 años, mientras vivía con mi abuelo conservador, que falleció el siglo pasado. Son cuentos que escribí antes de lo que ya he publicado y, por lo tanto, tiene otras características literarias”.

- En poco tiempo estará disponible tu noveno libro, cuyo título surge de una manera particular.

- Ya entró a imprenta el libro que los mismos lectores nombraron y se llama “Todos los desechos reservados”. Después de recibir en las redes más de 1.300 opciones de nombres, elegí 16 y de esos se hizo una llave eliminatoria en la que la gente votó por el título ganador. La idea surgió porque no se me ocurría título y les pedí ayuda a los lectores. La idea es publicar hasta diciembre un libro por mes, todos de cuentos.

Propuestas como esta del título para el libro a través de las redes, los recitales online, o las previas experiencias con los blogs, dan la idea de un autor que se redefine constantemente, haciendo uso de las herramientas que van surgiendo para poder complementar su escritura, aunque él sostiene: “La verdad es que no me hago muchas preguntas sobre eso, simplemente hago lo que me gusta, me divierten”. Lo mismo sucede con la lectura de cuentos en la noche por televisión: “Me gusta contar cuentos; no pienso en el formato, me divierte hacerlo”, resalta. Tiene dos hijas, una viviendo en España y otra con él aquí, en Argentina, y asegura que también disfrutaba de narrarles historias a ellas por la noche y que así surgieron muchos de los relatos que luego compartió de manera pública.

- ¿Qué consejo les darías a los jóvenes escritores que están dando sus primeros pasos en las letras?

- Que escribir tiene que ser un hobby, no hay que pensarlo como una forma de vida y si algún día se da otra cosa, mejor. No hay que ponerle muchas fichas a eso como trabajo, sino que hay que disfrutarlo.