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Cuando pega en el palo y sale

Argentino venció 1-0 a Rivadavia con gol a los 90’ de Tomás Lorca, quien pocos minutos antes había estrellado el balón en el palo izquierdo de su propio arco. Derribó al Verde de la punta y trepó al quinto lugar. Es fútbol

A los 40’ del segundo tiempo el Chopo Mauricio Morales miró el cielo y pidió: “Dame una. ¿Cuánto hace que no ligo una vez?”.

Cinco minutos después, como si su padre o el Padre hubiese escuchado su súplica, un tiro de esquina de Lucas Giménez llegó envenenado al área, donde nadie del visitante pudo despejar y, en medio de muchas piernas, el balón le quedó a Tomás Lorca, que lo empujó para que tras los rebotes ingresara. Es creer o reventar.

El fútbol tiene estas cosas y, como en la vida, te da y te quita. El arbitro Richard Moyano acababa de señalar 4’ cuando llegó el tiro de esquina que inclinaría la balanza a favor de Argentino, que en su cancha se quedó con el triunfo por 1-0 ante Rivadavia, al que derribó de la cima de la zona Sur.

¿Habrá sido el papá Francisco o el papa Francisco quien le hizo llegar las oraciones del Chopo, casi a manera de ruego, a Dios? Lo cierto es que a la hora del entierro el Lobo creyó en el milagro, lo fue a buscar y ganó el partido que parecía cerrado con un cero que castigaba.

Es que el primer tiempo fue para el olvido. Eligieron no atreverse a asumir riesgos, esos que te dan o te quitan los triunfos que marcan a fuego una campaña. El Lobo no pateó al arco y un solo tiro del Verde no alcanzó para despertar a una buena concurrencia, que vio otro duelo en el complemento.

Rivadavia tuvo más chances, pero Berardo también actuó mano a mano ante rivales de Argentino, que se acordó tarde de ganar, y cuando la noche se apoderaba del duelo apareció el ruego que acabó con el suplicio y le ofrendó la victoria al que más la necesitaba para prenderse en la lucha.

Nunca es tarde cuando la dicha es buena. El Lobo se llevó los 3 puntos y trepó al quinto puesto, a 1 punto de un Verde que se durmió en los laureles del festejado éxito en el clásico y se bajó de la punta (se la arrebató Atlético Ticino) al caer al cuarto lugar.

Lorca había estrellado en el palo izquierdo de su propio arco el balón en su intento de despejar un centro de Basualdo a los 37’. A los 45’ decretó el 1-0. Cuando pega en el palo y sale.

No culpes a la noche

Es fútbol y, cuando la noche parecía caer en barrio Nicolás Avellaneda, “cayó” el gol del triunfo.

Le salió. Si ganó de milagro o si ganó cuando se decidió a ganar, será materia opinable. Lo cierto es que cambió para ganar.

Mientras Rivadavia se guardó algunas cartas (Lautaro Saravia, en el banco y Pepa García, lesionado), Argentino las mostró tarde, con los ingresos del debutante Lucas Barengo, José Fernández y Lucas Giménez.

Lo ganó. Antes estuvo más cerca de perderlo. En el primer tiempo no pateó al arco y un visitante que lo maniató, y con eso se conformó, se atrevió a patear una vez (desvió su intento Moreno a los 25’).

Muy poco para semejante propuesta entre 2 candidatos. La historia cambió en el complemento, pero los 45’ iniciales fueron para el olvido.

Argentino no pudo abastecer a Claudio Díaz y Benjamín Martínez. De cortar los circuitos con los volantes se encargó el medio campo de Rivadavia liderado por el incansable González, mientras Roda lució muy firme junto con toda la defensa del Verde, que procuró disimular la sensible baja de Pepa García (fisura en el pie).

Dependiente de Gozzerino para gestar peligro, Moreno tuvo poca pero buena participación en el juego sucio y sólo una chance de patear al arco. Biani y Pérez intentaron dotar de velocidad e impronta por las bandas al visitante, pero fueron presa de la fiereza de Galíndez y Galleguillo, que, a su vez, no se proyectaron con sorpresa.

Demarchi ayudó a González a patrullar el medio campo y lo logró, aunque no pudo ser el socio ofensivo que necesitaba Gozzerino. El Lobo plagó de volantes centrales el sector (Guerra, Franco e Isaías Ñañez) y un par de corridas de Candiotto fueron poca amenaza para Rivadavia, que no le dio espacios para crear a Díaz y Martínez.

Todo bajo control. El 0-0 castigaba. En un minuto, Rivadavia creó más situaciones que en toda la primera etapa. Se rebeló Gozzerino y, tras gran jugada obligó a volar a Luciani, que a continuación le negó el gol a Moreno, tras otra intervención de Gozzerino (asistió).

No fue casual. Rivadavia fue por el triunfo y Roda en gran jugada individual demostró que era el mejor de la cancha al dejar un tendal de rivales y llegar hasta Luciani, que le tapó el gol (6’).

El Verde tenía para ganar. Pero el Lobo retrasó a Díaz, quien asistió a Guerra, que quedó mano a mano ante Berardo pero falló (8’).

Argentino regaló un tiempo, pero salió a ganar el complemento y Berardo se lo impidió al taparle un mano a mano a Martínez (15’).

Amadeo Perossi envió a Pereyra y Saravia. Chopo Morales apostó por Lucas Barengo y José Fernández para escapar al cero.

Se quitaron los miedos a ganar y, con los ingresos de Basualdo en la visita y Giménez en el local, en los 20’ finales fueron por todo.

Arriesgar le pudo dar el triunfo a Argentino cuando Barengo cabeceó por sobre el horizontal un centro de Galleguillo o cuando Giménez forzó a volar a Berardo.

Arriesgar le pudo dar el triunfo a Rivadavia cuando Roda elevó desde el borde del área o cuando el palo evitó el gol en contra de Lorca, tras centro de Basualdo.

Cansados, parecía que habían arriesgado tarde. Díaz elevó (41’) y Luciani le tapó el triunfo a Pereyra (42’). Se iba el partido cuando, tras el tiro de esquina de Lucas Giménez, el balón le quedó tras varios rebotes a Tomás Lorca y con cierta fortuna le dio destino de red para que Argentino entienda que a veces la pelota pega en el palo y sale.

Cambió la suerte, pero habrá que ayudarla. Ambos tienen con qué.