Los “rojinegros” de Leo Comba hicieron un enorme negocio, ya que cortaron muchas entradas y además una larga sequía de 7 años sin triunfos en los clásicos cabralenses, venciendo en una Plaza colmada, donde cotizó sus acciones en alza y acaricia la final.
Un nervioso Rivadavia hizo todo para perder, aún sin merecerlo. Hasta se hizo el gol en contra al minuto del complemento, cuando Fabián Martínez se chocó el balón y lo introdujo en su arco, tras un centro de Gastón Ripa.
Los clásicos se ganan. No admiten demasiado análisis al tratarse de encuentros con tanto en juego.
Rivadavia generó algunas jugadas más de riesgo, pero Berardo tapó las dos más claras de Colón, y la expulsión de Candelero terminó minando el deseo por empatar del “verde”, que seguramente definirá en Arroyo Cabral esta serie, más allá de lo manifestado en la Liga.
Plaza Ocampo sería el escenario ideal, pero Colón cotizó en la Plaza, y aunque no se atrevió a más, se llevó todo el botín de un partido en el que la terna arbitral hizo poco para llevarse $700 mil.
Sumado a la otra semifinal, en la que Atlético Ticino y Universitario igualaron sin abrir el marcador, una interesante suma para los árbitros, y otro tanto para seguridad policial, conduce a que sólo se pueda jugar en una Plaza llena.
No hay manera que 3 mil personas vean este espectáculo con cierta comodidad y seguridad en otro estadio de nuestra Liga.
Ese será el debate durante la semana, porque el “Caso Berardo” ya quedó atrás, y el nuevo Tribunal de Penas no puede hacerse cargo del desastre que hicieron los renunciantes del anterior Tribunal.
Ni la sanción, ni el clásico vivido pueden volver atrás, pero sí será el “verde” el que debe analizar los pasos a seguir. Si no juega, con la presión en su casa no le va a alcanzar para revertir la historia ante un Colón que supo hacer: clink caja.
El “rojinegro” apagó a Alem, y llenó la Plaza, diferente a un Alumni “en llamas” tras quedar eliminado una vez más (sólo 1 título en 10 años para el olvido, con una dirigencia huyendo ante la falta de credibilidad y convocatoria), invitando a una fiesta para “grandes” a su primo “verde”. Arroyo Cabral no dudó y copó la plaza.
Colón fue al frente y a los 4’ el árbitro Emiliano Martino (sólo dirigió porque le ganó el sorteo a Alexis Carranza y Leandro Domínguez) ignoró un penal de Pedernera a Martín Barrionuevo.
No quiso complicarse en el inicio, y no lo haría hasta el final, porque tampoco cobró un manotazo en el área de Oliva a Saravia a los 8’, ni la falta de “último recurso” de Ártico contra Saravia cuando se iba al gol a los 21’, ni el planchazo de Ripa en la espalda de Yanantuoni, ni el pisotón en la ingle de Martínez a Barrionuevo... Fue duro y parejito.
La batalla de Cabral apenas tuvo control por parte de un juez que intentó no cobrar en las áreas lo que sí cobró en el mediocampo, donde inoportunamente Candelero se ganó 2 amonestaciones y se fue expulsado a los 9’ del complemento, por faltas contra los primos Barrionuevo.
Colón hizo lo necesario para no perder en el primer tiempo. Fue al frente en el inicio, no perdió el orden nunca, y luego cuidó las espaldas para que no vulneren a un seguro Morales, manteniendo a Comba y Verón adelante de los centrales Luppo y Artico, y por las bandas haciendo retroceder a Arroyo y Genaro Barrionuevo para no desproteger nunca a los laterales Ripa y Oliva.
Es cierto que amagó con atacar, y se quedó en el intento, razón por la cual Benjamín Martínez y Martín Barrionuevo se enojaron más de la cuenta con sus compañeros por la falta de abastecimiento y compañía. Pero Leo Comba supo equilibrar a su equipo, que se atrevió lo justo y necesario, y defendió sin necesitar que sus centrales metieran la cola en su área para proteger lo conseguido.
Marcelo Santoni intentó disimular sus lesionados y la velocidad del rival en ataque. Procuró manejar el ritmo con los buenos pies de Leyes y Berterame, otorgando pausas para que cambiaran el ritmo Córdoba y Demarchi por afuera, conectándose con Saravia a partir de las buenas intervenciones de Barolo, pivoteando para aguantar y ceder el balón a un compañero en enorme esfuerzo.
Entonces Rivadavia encontró más conexiones que Colón, pero tuvo peores definiciones en el área. Barolo con Córdoba se unieron para abastecer a Demarchi, que definió suave a las manos de Morales (7’). Luego Leyes y Berterame se conectaron para llegar a través de Demarchi, pero en el área desvió Saravia (20’).
Fue el mejor momento del “verde”, que a los 21’ con un largo pelotazo de Pedernera encontró a Saravia filtrándose entre los centrales, y antes de ingresar al área, en la medialuna, lo derribó Ártico, y el juez sólo lo amonestó. Leo Morales se lució al volar a su izquierda y enviar al córner evitando el gol de tiro libre de un Berterame en 1 pierna.
Morales volvió a actuar cuando Leyes aclaró para que Córdoba abasteciera a Demarchi, que remató cruzado y el arquero se estiró para salvar la caída de su arco (30’). Aunque menos significativa la definición de Demarchi (lo taparon en el área), una mejor jugada elaboraron a los 36’ entre Saravia, Leyes y Córdoba.
Rivadavia llegó más, pero llegó muy claro Colón a los 44’, cuando Arroyo habilitó a Martín Barrionuevo, que escapó entre los centrales y mano a mano midió y definió, pero Berardo se lució tapando la más nítida de todo el partido.
El complemento se inició con Ripa trepando la cancha para realizar un saque lateral, recibiendo la descarga y enviando un centro para Benjamín Martínez, pero el balón se desvió en Fabián Martínez y dejó fuera de acción a Berardo. 1-0 (1’).
El árbitro sólo amonestó a Oliva cuando raspó duro, pero sin intención a Martínez (4’). En cambio expulsó a los 9’ por fuerte falta en campo rival de Candelero (doble amarilla) a Genaro Barrionuevo.
Santoni insultaba a todo lo que tenía cerca, y su equipo a duras penas sostuvo un 0-1 que pudo ser peor, si los reflejos de Berardo no impedían un golazo de Benjamín Martínez a los 6’, cuando el ex Argentino definió contra el palo izquierdo y forzó a volar al “1”, que a los 19’ le contuvo un tiro libre.
Excluir a Benjamín Martínez le quitó profundidad a un Colón, que tenía para ampliar ante un desesperado Rivadavia, que encontró respiro y escape con los buenos ingresos de Cecchini y Yanantuoni para acompañar a Barolo (desvió apenas una mediavuelta en el área).
En el cuarto de hora final, Colón armó contras que nunca definió al llegar al área, y el “verde” tuvo el empate con Cecchini, que desvió un par de intentos y tras apilar a 2 rivales Morales le tapó a los 41’.
El “verde” hizo todo para perder, no convirtió las que tuvo, se hizo un gol en contra, y le echaron a un jugador por 2 faltas innecesarias.
El negocio del “rojinegro” fue redondo. No pudo con Berardo, ni en la semana (el Tribunal no lo sancionó), ni en las 2 chances claras que generó en la cancha, pero el rival de toda la vida le regaló un gol, con el que cortó una racha de 7 años sin vencerlo, y cotizó en alza en la Plaza.
Su dirigencia acertó y aún está contando plata en Cabral. Faltan 90’ de “botines y corazones calientes”, pero antes habrá 7 días de guerra fría, y el que se “calienta” pierde.
Arbitró Emiliano Martino, y Colón formó con Leonardo Morales; Gastón Ripa, Luciano Luppo, Martín Ártico y Esteban Oliva; Martín Arroyo, Santiago Comba, Braian Verón y Genaro Barrionuevo; Benjamín Martínez Oliva y Martín Barrionuevo. En el segundo tiempo ingresaron 19’ Jair Jofre por Martínez; 32’ Facundo Comba por Verón; y 35’ Jenaro Heredia por Genaro Barrionuevo. DT: Leonardo Comba.
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El elenco de Colón recibió un conmovedor recibimiento en una colmada Plaza, donde derrotó 1-0 a Rivadavia en la semifinal de ida.
Rivadavia alistó a Marcelo Berardo; Agustín Candelero, Fabián Martínez, Nicolás Pedernera y Kevin Roda; Ignacio Córdoba, Nery Leyes, Daniel Berterame y Javier Demarchi; Matías Barolo y Lautaro Saravia. En el segundo tiempo ingresaron 5’ Nicolás Yanantuoni y Julián Cecchini por Saravia y Demarchi; 8’ Tomás González por Berterame; y 47’ Patricio Llanes por Barolo. DT: Marcelo Santoni.
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Rivadavia generó más situaciones, y hasta se sintió más cómodo en la Plaza, pero un auto-gol y una expulsión lo condenaron a la derrota.