Las dos caras de la moneda se pueden dar en el fútbol de ascenso y en una Liga, cuando se pierde el orden, y la ausencia de presupuesto golpea. “En el Argentino A, Juniors estaba para ascender con Dertycia. El equipo jugó bien y le ganó a todos. Los candidatos eran los tucumanos y los dejamos a los dos en el camino, incluso a Douglas Haig en semifinales, pero perder pos penales ante Villa Mitre nos privó del ascenso a B Nacional, y al año siguiente descendimos al Argentino B con Alumni”.
Recordó: “Pablo Brandán le puso el pecho a una situación muy diferente. Viví en un departamento en el barrio de Juniors, y había muchas disciplinas”, afirma.
Subrayó: “Al otro año parecía otro club. Zamar se peleó con los jugadores, ya no cumplía con lo económico, y aunque el equipo entrenó y sacó adelante una difícil situación enviando al descenso a Cipolletti, para salvarse hubo que ir a una reválida ante Alumni”.
SeñalÓ: “Ese plantel sufrió bajas, a los profes no le pagaban, y entrenábamos dos veces por semana el mes que hubo que esperar para jugar con Alumni que venía enchufado y ganando”.
“Perdimos un partido raro por goleada ante Alumni en Plaza Ocampo, que era un final lógico para un equipo mal preparado para afrontar una final ante otro que era candidato a ganar el Argentino B. No era para descender ese Juniors, pero no cobrábamos, y cuando dejamos de entrenar, fue letal. Me acuerdo que no sabíamos el día anterior si viajábamos. No había ni colectivo”, dijo.
Recalcó: “Sufrir una expulsión y no tener piernas fueron motivos de terminar goleados. Se dieron cuenta tarde que podíamos salvar la categoría, porque ganamos 2-0 la revancha con mucha dignidad, pero habíamos perdido 5-0”.
Una Academia sin clase
Con el pase en su poder, Cabalia recibió la oferta de Juniors para continuar en el Argentino B, pero elige jugar en Racing de Córdoba el Argentino A. “Creo que me tocó la peor época de los clubes de Córdoba, porque la pasé mejor en Juniors que en Racing”.
“Volví a vivir en la pensión en la misma cancha, y aunque eso no me molestó, no pagaron ni el primer mes. Arranqué jugando con la dupla Sosa - Zaccanti, pero los problemas se sucedían, y los socios habían tomado el club al verlo mal. Asume Marcelo Bonetto, que estaba en inferiores, y aunque jugaba, no cobraba. A mitad de campeonato, me volví a Pasco”.
Remarcó: “Cuando volví a hacer la pretemporada, no cumplieron su palabra, y me fui a jugar a la Liga Béccar Varela. Un año después, viajaba a Córdoba a cobrar deudas de Talleres y de Racing”.
El sueño continúa en el “patriota”
Cabalia precisó: “Fue un alivio jugar en Talleres de Etruria. Fui por un Provincial, y me quedé a jugar todo el año. Gente buena, que me conocía desde chico”.
“Al año siguiente ya hacía fútbol 9 de Julio de Pasco en la Liga Villamariense. Empecé a trabajar con los camiones, y aunque fui a jugar un par de temporadas en Atlético Ticino y Sarmiento de Etruria, ya no pensé en volver al fútbol profesional”, resaltó.
Rememoró: “Alumni me llamó pero elegí jugar en Racing. Vivía en Córdoba, y la oferta de Racing era buena, pero no cumplieron”.
Destacó: “Jugar en Pasco me creó un sentido de pertenencia especial con el pueblo. Me siento feliz con mis compañeros, veo en qué puedo colaborar, y el ambiente es lindo porque es toda gente que me vio nacer, y conozco de chicos a mis compañeros”.
Indicó: “Hay buenos jugadores y es un pueblo muy futbolero. Cuando se organice afuera de la cancha, y tiremos todos para el mismo lado, vamos a ser protagonistas de los torneos de la Liga”.
Agregó: “No sirve entrar sólo por participar. La nueva comisión entró con ganas de hacer obras, y cambiar la mentalidad. Bonaveri armó un plantel con jugadores del pueblo y buenos refuerzos. Hubo compromiso, y se puede soñar”.

