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La bandera del buen fútbol

Claudio Díaz aseguró que "el futbolista de la Liga Villamariense está a la altura de torneos superiores, pero hay que mentalizarse para ascender, y no para participar. Con la 'U" y con Argentino, jugamos bien, pero dimos ventajas"

Claudio Díaz es el enganche del pueblo, la bandera del buen fútbol en la Liga Villamariense.

Destaca que “soy enganche, y puedo jugar en otros puestos, pero soy enganche. El Barcelona con Xavi e Iniesta jugaba con dos enganches por afuera. Veo correr a los pibes y les digo que tengo miedo que se choquen el alambrado. Hay que hacer pausas, ser preciso y pensar en el fútbol. Quien lo logra marca diferencias”.

“En Argentino es un orgullo jugar bien. Todos jugamos para ganar, pero no me mueve ganar un título en inferiores. Sí que Martínez o Candiotto jueguen en Primera desde los 14 o 15 años. Me pasó a mí, que debuté a los 14. El pibe debe saber a lo que juega”, afirma.

En el Día de la Bandera, el “10” se encargó de elevar el pedido a las autoridades para que “permitan que los futbolistas entrenen en los clubes. Es preocupante para los pibes que pasan muchas horas ante el celular y la computadora. Los espacios de contención de un club no están en la casa, ni en la calle, donde ahora salen sin cuidado sanitario, ni tampoco entrenan como con un PF y un DT”.

Sostuvo que “con precauciones, cuidados y en grupos reducidos. Es mejor un par de entrenamientos semanales, que jugar en la calle. Es difícil para los chicos, y puede alejarlos del deporte”.

También reconoció que “vi los protocolos, y no es sencillo para nuestros clubes cumplirlos. Se puede entrenar bien. Es mucho el gasto para clubes que han estado más de 3 meses con las puertas cerradas. Pero a la vez, el club corre riesgo de desaparecer, y el jugador de abandonar. Perder 1 año es grave. Será muy difícil volver para los de Primera, y un gran retroceso para los chicos. Por eso entrenar sería bueno. No es lo mismo que jugar, pero no matás psicológicamente al deportista”, consideró.

A la altura de torneos superiores

El “10” había preparado un año con mucha competencia. Lo inició compitiendo en el torneo Federal como refuerzo de Universitario, y había cerrado su regreso por 6 meses a Independiente de Hernando. Al respecto señaló que “me preparé muy bien físicamente, y tenía ilusiones y metas como en cada inicio de año. Quedó lejos”.

Estimó que “fue un buen paso por Universitario. Van pasando los años y hay que aprovechar esas oportunidades en torneos superiores. Me dejó la seguridad de que el jugador de nuestra Liga puede y está a la altura de campeonatos superiores cuando se prepara”.

Insistió en que “tuvimos rivales duros, y no nos superaron. No ligamos, pero hay que ser autocrítico. No nos encontramos en el primer tiempo del debut, y cuando se escapan 3 puntos, después son los que nos faltaron para clasificar”.

Destacó que “con más preparación y cuidado, el jugador de esta Liga está a la altura. Ya me había dejado la sensación de que se puede con Argentino y Alem”.

Remarcó que “pasa por el jugador entender que hay que prepararse para llegar lejos. Convencer al dirigente que no hay que regalar nada. En Universitario cuando nos dimos cuenta que podíamos clasificar, era tarde. Era un buen equipo. Hay que arrancar con tiempo, prepararse, cuidarnos y salir a ganar. Todos tenemos que creer que se puede: jugadores, técnicos, profes, dirigentes y la Liga debemos estar convencidos”.

Aclaró que “la ‘U’ entrena muy bien, pero hay que arrancar con más tiempo, para llegar con más amistosos y no tener que resolver los problemas de funcionamiento durante los partidos. Hicimos un buen papel, pero no alcanzó. Y es porque dimos ventajas. Hay que mentalizarse para pelear el ascenso, y no para participar. Allí le estamos errando. Hay que crecer”.

Debutó ante Alem a los 14 años

“Lanita” apuntó que “los clubes deben trabajar mejor con la Liga Villamariense para crecer. Me tocó jugar en la Liga Riotercerense y Béccar Varela en los últimos años, y el nivel nuestro es tan bueno o mejor, pero estamos lejos en infraestructura y económicamente. Eso atenta con la preparación”.

Estima que “por algo vienen a buscar jugadores de Villa María en muchas Ligas de la provincia. También en los torneos superiores quedó demostrado que nos eliminan por detalles o porque dimos ventajas de algún tipo”.

Explicó que “el jugador de Villa María va al frente desde chico, nos formamos así. Yo arranqué en San Martín con ‘Cholo’ Romero en la Escuelita. Pasé a Española y jugué todo el baby hasta llegar a inferiores en novena”.

Sus condiciones le otorgaron rápido vuelo a clubes profesionales. “Jugué dos años en las inferiores de Argentino, y me fui a Lanús”.

Aquel pibe “10” tocó la Primera con pruebas de fuego. “El ‘Cholo’ me hizo debutar contra Alem en “La Leonera’. Tenía 14 años. Jugué las semifinales contra Sportivo Playosa, cuando ganamos por penales, y también jugué la primera final contra Alumni. No pude jugar la segunda final porque me fui a jugar el Provincial Sub-15 a Embalse con la Selección de la Liga que dirigía Marcelo Alamo”.

Made in Argentino y Lanús

Claudio Díaz había debutado ante Alem en “La Leonera”, y disputado una final con Alumni a los 14 años. Estaba preparado para Lanús. Carlos Romero lo había llevado “a General Baldissera, donde había superado la prueba de Lanús, donde fuimos con Walter Córdoba y el coordinador Soler nos eligió. También había superado una prueba en River Plate, donde fui con Gonzalo Cortez”.

Recordó que “jugué en Lanús en octava y séptima división. Fueron dos años de mucha competencia”.

“Lanús tenía una pensión muy distinta a la actual. Estábamos muy amontonados, y se comía mal. Viajábamos solos, nos íbamos en colectivo o subte a los 14 años. Hicimos un gran sacrificio. Había grandes jugadores”, sostuvo.

Agregó que “en esos clubes se compite con 4 o 5 jugadores por puesto, y juega 1. No es fácil cuando tenés 14 años, y no vivís en idénticas condiciones que otros, y vos ocupás lugar en la pensión”.

Continuó: “Con Walter Córdoba nos íbamos en colectivo. Llegábamos a Retiro, y de allí a Lanús era un largo recorrido en subtes. Dormíamos 10 en una piecita, y se volvía a casa cada 3 o 4 meses. No había celular, y el teléfono fijo de la pensión era para todos. La experiencia es linda cuando te gusta el fútbol en serio. Hoy es más fácil”.

“Me dirigieron Paolorossi y Acuña y jugué con Valeri, Leto, Fischer, Lagos que eran clase 86, y ‘Laucha’ Acosta y ‘Pulpo’ González que era ‘88. Luego surgió una chance de ir a Holanda”, recalcó.

Recalcó que “entre 100 jugadores de mis representantes Raúl Delgado y Aimar, me eligieron en cancha de Comunicaciones para ir al Heerenveen y fui 4 meses a Holanda. Fue una experiencia única, pero era menor y el dueño del club me envió a su otro club en Finlandia. En Holanda conocí un hotel y la vida de futbolista profesional. Entrené con la Primera, me llevaba Huntelaar pero no me podían fichar. En Finlandia nieva mucho, y la vida es más dura”.

Chile lo vio en su esplendor

Su carrera continuó en “San Felipe de Chile. Tenía 17 años y me fue muy bien. Me llevó La Serena”.

“Mi error fue firmar 5 años de contrato con San Felipe, que me cortó la carrera. En La Serena me fue bárbaro, y era Primera A. Debuté ante Unión Española y luego jugué contra Colo Colo, la U de Chile y Católica. Víctor Castañeda me pide, pero no me venden, ni renuevan. Jugué en San Felipe, y luego fui a Copiapó en Atacama hasta cumplir los 5 años”, contó.

Explicó que “el primer contrato de un club de Segunda como San Felipe, es ínfimo cuando te quiere un club de Primera como La Serena. Cuando volví me tocó jugar bien en San Felipe, pero me quería ir a un club de Primera, y siempre pidieron mucho. Yo tenía 18 años”.

Aclaró que “Deportes Copiapó sirvió para destrabar el conflicto, y si bien me sirvió futbolísticamente, no me dieron el pase. Podía quedarme, pero quería volver a casa”.

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