“En el club se suspendió la asamblea prevista para el 28. Daré un paso al costado para que se arrime gente joven, que ocupa otros cargos, y asuma el mando. Mi experiencia seguirá aportando pero desde otro lugar, en la parte administrativa”, consideró Gattario.
“Sólo falta la asamblea, pero hay gente joven. Preocupa con qué club nos encontraremos. No sabemos si los padres enviarán a sus hijos al club. No va a ser fácil”, dijo.
“Por la compleja situación será un desafío. En gimnasia ya se participó en torneos federales con más de 100 niñas. Nos permitió otorgarle lugar a la mujer deportista, porque nos faltó espacio para el básquet y el fútbol femenino”.
También puntualizó que “la infraestructura es diferente para la mujer y hay que crecer con bases firmes y responsablemente”.
Explicó: “No nos vuelve locos salir campeones, pero sí que desde chicos se identifiquen con el club”.
Con respecto al sueño de la cancha de fútbol propia, precisó: “La historia indica que nuestra cancha era Plaza Ocampo. El intendente Martínez Mendoza nos dio un terreno detrás de la Escuela del Trabajo, pero no lo usamos porque Unión Central jugaba en la Plaza”.
“Hace 40 años recuerdo que los jugadores se cambiaban en la sede e iban caminando a jugar a Plaza Ocampo. Fue un problema no tener cancha”, afirmó.
“Luego Unión tuvo 6 hectáreas cerca del acceso a la Universidad por Ruta 9. Por deudas se vendió. Faltó visión, porque además había buenos ingresos por los bailes, que en esa época permitían costear todas las disciplinas deportivas. Hoy tenemos 2 o 3 alternativas, un terreno cerca de la Fábrica Militar, pero no es fácil hacer un estadio y mantenerlo”, consideró.
Fusión, para no administrar pobreza
Gattario insistió en que “hay que unirse con otros clubes. Dejar de administrar pobreza. Hay que hacer una gran institución y el mejor camino es la fusión”.
Resaltó: “Villa María es egoísta, pero una ciudad rica. Lo digo con conocimiento de causa por haber trabajado 40 años en el Banco Nación. Ocupaba el sexto lugar sobre 500 sucursales en el país. Por el tambo, por el agro y por el comercio hay mucho movimiento. Por el comercio exterior era cuarta en el país. Los empresarios no invierten en el deporte”.
Recalcó: “Estudié en la UTN, que antes funcionaba en el Instituto San Antonio, y me cruzaba al Club Unión Central. Me hice amigo de ‘Chuchi’ Costa y Amaya. Por eso a los 20 años fui tesorero. Y a los 22 fui secretario de la Liga con Alejandro Marino, cuando presidía Juan Hilario Carmona”.
Sobre la elección de la Liga dijo: “Unión apoyará a Diego Conrero. A Martínez ya lo apoyamos, pero se consideró dueño de la Liga. Las decisiones deben pasar por el Consejo Directivo, pero decide él”.
“El problema es con una sola persona, que no supo escuchar a las demás y que rompió las relaciones humanas y también institucionales. Por él nos peleamos los demás. Hoy él no puede gestionar ante las autoridades municipales, provinciales y nacionales. No les da ni una pelota a los clubes, pero quiere perpetuarse en la presidencia”.
Recordó: “En mi época se debatía y se discutía, pero él me sancionó por 6 meses cuando le cuestioné sus decisiones”.
Detalló: “Con los otros dirigentes de la Mesa Directiva no hay problemas. Podemos pensar distinto, pero deben resolver los clubes, no aceptar lo que decida Martínez”.
Finalmente, explicó: “Se eligió un presidente, pero se desgastó. Bajó la calidad de la Liga. Llamó a asamblea, pero la suspendió cuando se presentó un opositor. Modificó el estatuto para perpetuarse. Hoy no permitió una reunión de Zoom del tesorero. El cambio que necesita la Liga es de presidente, que no deja que el Consejo Directivo decida”.

