Deportes | lorenzo | liga | San Lorenzo

"Les ganamos a los grandes"

Gustavo Bomprezzi consideró que "dejamos una marca en Las Perdices con ese equipo que dirigió 'Cacho' Fiandino. Luis Chavarría, Moisés Miranda, Pedro Alaniz y Sergio Molina reforzamos una buena base local"

Gustavo Bomprezzi es uno de los héroes que lograron aquel campeonato de 1984 con San Lorenzo de Las Perdices.

El “Pato” recuerda con emoción a “ese gran equipo que dirigió Francisco Fiandino. Había buenos jugadores como Luis Chavarría, que por algo había jugado en las inferiores de Boca. Era un crack, y nos sumamos con ‘Pichi’ Molina, Pedro Alaniz y Moisés Miranda, que eran futbolistas reconocidos en la Liga de Río Cuarto. Nos tocó reforzar a una base del pueblo que era muy buena”.

Bomprezzi recién había pasado los 20 años, pero desde chico practicó básquet y fútbol, y su fuerte personalidad y temperamento venían de la cuna. Resalta como anécdota que “me llevó Ernesto ‘Oveja’ Mercadal, que era el PF de Fiandino. ‘Cacho’ me vio por primera vez y dijo: ‘Es muy jovencito. Buen físico, pero quiero un arquero con experiencia, no a un nene’. El profe le pidió: probalo”.

Agregó que “le dije a Mercadal que me volvía a Villa María. Pero me convenció para que atajara en el amistoso con Acción Juvenil. ‘Vení pibe’, me dijo Fiandino. Yo ni lo miré, entré, y tuve la suerte de atajarle un penal a Hasseney”.

Un campeón inolvidable

Al finalizar el partido, “Pato” seguía molesto. “Yo me quería volver y lo escucho a ‘Cacho’ que dice: ‘Y al pibito ese, al arquerito, me lo arreglan ya. Es medio loquito, pero me gusta’. Yo no quería saber nada, y le dije a Mercadal: Ahora que lo vaya a buscar a Fillol”.

La historia terminó con Bomprezzi siendo clave en el arco de San Lorenzo, que como dijo Luis Chavarría, tuvo un equipo que se recitaba de memoria: Bomprezzi; Rivero, Chavarría, Michelutti y Alfredo Ledda; Moises Miranda, Molina y Alaniz; Perticarari, Sada y Avelino Rojo.

Ese equipo campeón “les ganó a todos los grandes. Recuerdo que Alem, Sportivo Playosa, los dos de Arroyo Cabral, tenían equipos con jugadores históricos, que ganaron varios campeonatos en sus clubes y en la Liga Villamariense”.

Bomprezzi resalta que “después jugamos un torneo Provincial con refuerzos como ‘Lungo’ Abate Daga, Giraudo, Machado, Cipolat. Nos fue bien, pero nos eliminó Huracán de Las Varillas”.

Persiana americana

Poco después, Bomprezzi recibió la propuesta de Fiandino para ir a jugar a Estados Unidos. “No lo dudé. Ya lo amaba a Cacho”.

Para Bomprezzi practicar deportes era su pasión desde niño, y aunque pasó por numerosas disciplinas, sobresalió en el básquetbol y en el fútbol. “Lo hacía al mismo tiempo. Arrancaba a las 14 con el fútbol, y terminaba a las 24 con el básquet. Fui campeón con San Lorenzo en el ‘84, en el ‘85 jugué el Provincial histórico con Unión Central, que luego ascendió a la Liga Nacional C, y a la Liga Nacional B. Además, me fui tres meses a Estados Unidos con ‘Cacho’ Fiandino, y fuimos campeones”.

Recuerda que “allá atajé muy bien, y hasta hice un gol de penal. Volví porque tenía esposa e hijo”.

Estrellas con luz y brillo propio

Bomprezzi recuerda que “yo jugaba al básquet desde niño, pero el fútbol siempre me gustó. Yo empecé en inferiores con el glorioso Julio Oscar Sánchez, más conocido popularmente como ‘Pololo’. Era un maestro de la vida. Siempre me decía: los dos mejores arqueros de la Argentina son ‘Pato’ Bomprezzi, y después ‘Pato’ Fillol”.

Cuenta que “a los 14 años, Pololo me fue a buscar a mi casa. Venía a probar River Plate a la Plaza. Lo llamó a mi viejo, y le pidió permiso para llevarme a la prueba. Pasé la prueba, y fui a River Plate con ‘Chorizón’ Torres, ‘Chelo’ Nonis y ‘Taza’ Balario. Probaron mil pibes. Fue una linda experiencia”.

Insiste en que “así como jugué profesionalmente al básquet, también pude jugar al fútbol en Instituto. Me probé en ‘La Agustina’ en 1981. Quedé, y le pidieron el pase a Unión, que me cotizó como si fuera Messi. Luis Crucinho me dijo que era imposible pagar por un pibe”.

En la Liga Villamariense de Fútbol “tuve la oportunidad de jugar en Alumni, Alem, San Lorenzo, Yrigoyen, Atlético Ticino, Fray Nicasio Gutiérrez de Dalmacio Vélez y me retiré en Colón de Arroyo Cabral”.

También atajó en 5 Ligas. “Jugué en Atenas de Ucacha e Independiente de Pascanas en la Liga Béccar Varela. En Acción Juvenil en la Liga Riocuartense. En Defensores de James Craik en la Liga de Oncativo. En Unión de Alicia en la Liga de San Francisco. Me faltó la Liga de Bell Ville, donde fui a jugar al básquet con San Vicente”.

Resalta que “en Independiente de Pascanas me dieron un auto por la firma. Pagaban muy bien en ese tiempo en algunas Ligas”.

Explica que “no sé si era buen arquero, pero tenía presencia en el arco. Me gustaba ganar hasta a quién escupe más lejos. En el ‘97 me llevó Jorge Peñaloza a Yrigoyen. Salimos campeones e hicimos un campañón en el torneo Argentino B. Era un equipazo, que lo goleó a Sportivo Belgrano 5-2 en San Francisco, y por 3-0 en Villa María. Los dirigentes nos pedían que perdiéramos cuando pasamos 3 etapas, porque no había más plata”.

Destacó que “en ese equipo jugaba el ‘Laucha’ Lasserre. Me recomendó y me vinieron a buscar de Pascanas, y me pagaron todo lo que les pedí. Era mucha plata”.

Insiste en que “San Lorenzo de Las Perdices con ‘Cacho’ Fiandino me hizo acordar en muchas cosas a ese Yrigoyen del ‘Chacho’ Peñaloza, porque eran dos clubes humildes de pueblo, que armaron dos tremendos equipos”.

Explicó que “si las empresas y la gente nos hubieran apoyado más, ese equipo de Yrigoyen estaba para ascender. Era un equipazo, y el grupo era una máquina. A Sportivo le hicimos 8 goles en 2 partidos, y jugaban Daniel Primo, González Verón y ‘Tano’ Spalina. Dejamos afuera a Roncedo, que era campeón en Río Cuarto, goleamos a los equipos de La Rioja. Estábamos a la altura con los de Cuyo, pero no había plata ni para viajar”.

Destaca que “Villa María no será Estados Unidos, pero no la cambio por ninguna. Allá no podía ir a jugar un pool, es otra cultura, otra tecnología, otro nivel de vida, pero también era peligroso. Ontario es lindo, pero mi raíz estaba acá”.

Sostuvo que “nos llevó un italiano que tenía una cadena de comedores. Vivía en un departamento, pero no podía llevar a mi familia”.

Explica que “me iba cuando no me sentía feliz. La plata no me importaba, yo iba por la gloria”.

Siempre dijo que “la plata calma los nervios, pero no hace la felicidad. Me sentí más cómodo en Las Perdices o Tío Pujio que en Estados Unidos. Fui feliz, como en Unión Central cuando ascendimos. Como dice el dicho, para qué tener tanto oro, si después te meten en el cajón, y no tenés para el regreso”.

san lorenzo 85 provincial.jpg