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“La idea del taller es que las personas puedan capitalizar su propio dolor”

Trabajador municipal, locutor y comunicador, Lucas Gil dará hoy a las 19 una charla en la Medioteca, titulada “Este no es el final de tu historia”. Abierta a todo público, el tema será el “coaching ontológico” y la discapacidad
 
Como al final de cada jornada, Lucas sale del Municipio “remando” las ruedas de su silla por Plaza Independencia. Allí lo encuentro y me cuenta que dará una charla-taller en la Medioteca. Y que, por cierto, el tema será el mismo que lo atraviesa desde su nacimiento: la discapacidad

 Sin embargo, cuando hablo un rato con Lucas, entiendo que el tema no es exactamente ese sino otro; que aunque levemente similar es absolutamente distinto. Y ese tema es el nuevo mundo que se abre y la nueva vida que empieza cuando la discapacidad deja de ser un límite. 

“El día que lo conseguís, incluso el cielo deja de ser un límite”, dice Lucas con una leve sonrisa y parafraseando un famoso libro de autoayuda de Wayne Dyer.

 Más que un taller

-¿Y cómo surge la idea de este taller?


-Todo empezó cuando me inscribí en un curso de “coaching ontológico”, dictado por Leonardo Cositorto, por insistencia de un amigo. Con el paso del tiempo, descubrí que si bien dentro del coaching había talleres para personas con discapacidad, siempre estaban dictados por entrenadores que no convivían con ese dolor. Eran profesionales de la salud o en su defecto personas que habían trabajado con la problemática. Pero no discapacitados. Así que le planteé a Leonardo la idea de hacer este taller desde Villa María, que hasta donde sé, es único en el país.

-¿Y qué te dijo?

-Le encantó la idea. Y me pidió que tomara como referente a Jean Maggi, un cordobés que intentó escalar el Aconcagua y que en un accidente perdió las dos piernas. Tiempo después, con dos prótesis ortopédicas volvió a intentar la escalada y lo logró. A partir de este caso, Leonardo me presentó la idea de “capitalizar el dolor”.

-¿Qué quiere decir?

-Que la idea del taller es que las personas puedan capitalizar su propio dolor y darle una vuelta de rosca al sufrimiento. Además, darles herramientas desde el coaching no sólo a quienes padecen alguna discapacidad sino a los familiares y allegados, para recuperar algo que para nosotros es lo más importante: el diálogo. 

Cambiar un punto de vista 

-¿Cómo es esto?


-Conozco muchas personas que se quedan en silla de ruedas en algún punto de sus vidas por algún accidente, no como en mi caso que nací con una discapacidad. Y han debido repensar su realidad entera. Pero muchas veces el entorno, ante tal problema, se aparta. 

-¿Por qué?

-Porque no pueden entender la nueva realidad que ese amigo o familiar está viviendo. Y entonces se van. Pero hay que hacer todo lo contrario; acercarse más que nunca y reinventar maneras de diálogo para que esa nueva condición no se vuelva traumática.

-Ahora que sos entrenador, ¿qué me podés decir del coaching?

-Es una disciplina que me cambió la vida porque me cambió el punto de vista. Yo dejé de mirarme como una persona con límites y me inventé un nuevo paradigma donde no hay límite alguno. Ni siquiera el cielo. O como decía el astrónomo Neil deGrasse Tyson, “aquellas personas que creen que el cielo es el límite, es porque no han visto las huellas que hay en la luna”.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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