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Lucía Cerutti, una sirena que se desliza sobre la pista-espejo del Pozanjón

Se formó junto a Flavio Fissolo en el Club Ameghino de Villa María, fue campeona argentina en “escuela” y medallista en los Estados Unidos. Hoy entrena en Asociación Española mientras forma a las niñas de Ballesteros

Como pequeños cisnes de cristal sobre una bandeja de plata, las nenas se deslizan por la pulida pista de la Sociedad Italiana. Parecen una bandada de pichones que se posaron en el Pozanjón y que ahora se mueven con una suavidad inédita. Como sobre los patines de felpa sobre un piso encerado.

No me cuesta mucho encontrar, entre el grupo, a la “mamá-cisne”. Porque Lucía viene a mí como si en vez de rodar, flotara. Como una princesa de baile salida de una cajita de música de las mil y una noches. Y algo de eso hay en su fina estampa, en su frescura y sencillez, en su sonrisa. Y así, en medio de la pista y con las nenas pasando al lado como trencitos de esperanza, la charla empieza mucho antes de encenderse el grabador.

Breve charla con un hada sobre ocho ruedas

-Me imagino que empezaste a patinar a la misma edad que tus alumnas ¿no?

-Sí, justo tenía ocho años como ellas. Pero a mí no me fue fácil porque vivía en el campo. El patín se había puesto de moda y allá no había pista. Entonces le pedí a mi mamá que me llevara al Club Talleres donde enseñaba la profe Marisa Guida. Me acuerdo que empecé tarde, como en septiembre. Pero como ella estaba embarazada tuve que dejar. 

-¿Y que hiciste?

-Me fui al Club Ameghino de Villa María. Ahí estaba Flavio Fissolo y arranqué con él. Eso fue en el año 2005. Viajaba martes y jueves y también tomaba clases particulares. Así que mi mamá me llevaba en auto todos los días... Una santa (risas).

-Pero no seguiste con Flavio...

-No. Porque él dejó de dar clases y le cedió el cargo a Patricia Bruno que es mi actual entrenadora en el Prado Español.

-¿De chiquita ya pensabas en competir?

-¡No, para nada! Para mí el patín era sólo recreativo. Pero un día me dijeron “tenés que participar”. Y entendí que no había lugar para un “no”. Esa vez me fue muy bien y desde entonces no paré.

-¿Cómo es una competencia de patín artístico?

-Tiene dos disciplinas; “escuela” y “libre”. En “escuela” se mide tu destreza en un círculo donde tenés que ejecutar dificultades. En “libre” elegís un baile en donde te puntúan de acuerdo a las dificultades técnicas como los saltos y trompos, pero también en lo artístico de la coreografía, en lo que expresás en la pista. 

-¿Y qué música te gusta bailar?

-Con mi entrenadora elegimos siempre tango. Pero como tuve un problema de rodillas en el 2012, ya no hago más “libre”. Me tenía que operar los meñiscos pero lo fui posponiendo. Es mucho el tiempo que te lleva la recuperación y yo no quiero dejar de patinar ni un día. Así que seguí con la disciplina “escuela” y sin pasar por el quirófano (risas).

-¿En qué lugares competiste en todos estos años?

-En Argentina anduve por todo el país; por Mendoza, Neuquén, Bariloche, San Luis, Córdoba... Representé al club Ameghino y al Prado Español pero también a Córdoba en los nacionales y a la selección Argentina...

-¿En torneos internacionales?

-Sí. Fue en el 2015 cuando competí en la Copa Panamericana de Orlando, en Estados Unidos. Quedé en un selectivo de Buenos Aires y me convocaron para la selección. 

-¿Y allá cómo te fue?

-Nunca imaginé que iba a hacer podio. Fui con la mente en blanco y dije “muestro lo que sé hacer lo mejor que me salga y listo”. Y cuando terminó la competencia y vi mi nombre en una pantalla gigante, no lo podía creer. Mi mamá lloraba y me abrazaba. Era el bronce en  “Estrella Senior Élite”.

-¿Cómo ves el nivel del patín en el país?

-Creció muchísimo porque en los últimos años han empezado a venir técnicos de afuera. Sobre todo de Italia, donde nació la disciplina. Mássimo Giraldi, Sara Locandro o Andrea Aracu. Los he tenido a los tres y saben un montón. 

-¿Y no volviste a la selección?

-El año pasado fue la última vez. Este año me llamaron de nuevo pero no fui. Me concentré en el Nacional y también en esta escuela de la Sociedad Italiana, que adoro.

-¿Te parece que hay un nuevo “boom” del patín en Argentina como en tu niñez?

-Sí, porque todas están enloquecidas con “Soy luna”, un programa de Disney donde una chica patina. Así que las nenas vinieron para ser luna también... Yo me recibí de Técnica en Laboratorio en la Víctor Mercante pero nunca me imaginé que viviría del patín, que es lo que amo. Yo también quiero ser luna (risas).

En ese preciso instante, una nena le pide agua a la “seño”. Y entonces le digo a que no la quiero molestar más con la clase, que la entrevista ya terminó. Y le deseo suerte para el próximo 7 de noviembre cuando compita en Río Ceballos. Lucía me saluda y, como si tuviera alas en los talones, se hace a la pista como una sirena se hace al mar. O como un cisne se adentra en la plata atardecida del Pozanjón. A esa hora en que solo se escuchan los grillos porque sus rueditas ya no tocan el suelo.

Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.

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