“Voy a hacer lío hasta que el Presidente cumpla su palabra”
Luis Almada exige al gobierno nacional que concrete una promesa para abrir un comedor comunitario. Advierte que caminará hasta Buenos Aires para manifestar su descontento. A través de Facebook, pide apoyo a la gente
“Pusimos el corazón en la mesa, se lo comió todo”. Luis Almada parece hablar al borde de la emoción. Sentado, su rostro acentúa rojeces. A través de una ventana cubierta con promociones, mira su pollería, ubicada al otro lado de la calle. Señala y recuerda que allí, hace más de un año, almorzó con el Presidente. Y que el mismísimo Macri sentó a una de sus siete hijas en la falda.
Desde la esquina contigua, asegura, comenzará un peregrinaje hacia la Casa Rosada. Será el 1° de noviembre. Lo anunció a través de su cuenta de Facebook. Y pide el apoyo de los cordobeses. Los mismos que votaron masivamente al exintendente porteño en el balotaje presidencial de 2015.
Una vez en Buenos Aires piensa exigirle en la cara al mandatario que cumpla con una promesa que lleva 17 meses: proveer lo necesario para el funcionamiento de un proyecto para ayudar a gente en situación de calle. “Ya empecé a practicar. Camino 10 kilómetros todos los días. Y la gente alienta y quiere sumarse”, dice.
La añadidura de voluntades es algo más que una posibilidad, considera. Y no es la única advertencia. “Ni bien ponga un pie en la ruta seré oposición”, anticipa. “Se van a olvidar de macanear. Es lo que más quiero”, afirma.
“Usted tiene que cumplir”
Almada recuerda que estudió Ciencias Químicas. El primer embarazo de su esposa lo obligó a abandonar la carrera y a rebuscársela en las calles. Cartonero, ciruja, jardinero y cocinero, en 2005 abrió una pollería en la populosa Villa Azalais.
Allí terminaría de germinar su idea de ayudar a personas en situación de calle. Movido por una profunda fe católica, se sumó a grupos que brindaban raciones de comida en el microcentro de la ciudad.
Al notar una demanda incesante decidiría, por cuenta propia, aumentar la oferta, primer paso hacia un comedor comunitario. A tal fin, formó la ONG “Yo te ayudo”, estructura desde la cual pensó que se allanaría el camino.
En 2012 comenzó a funcionar en un pequeño local en el centro de la ciudad. Tres días a la semana asistía a unas 200 personas. Ya no lo ayudaba sólo su familia: profesionales y estudiantes también se arremangaban.
En agosto de 2014 logró instalarse en un inmueble cedido por el gobierno provincial. En abril de 2015, por falta de seguridad, debió cerrar las puertas. Encadenado y ante las cámaras, denunciaría el incumplimiento de compromisos asumidos por el Ministerio de Desarrollo Social.
Sus cuitas continuarían, aunque la experiencia acumulada le indicó la necesidad de redefinir el proyecto. Además de comida, los asistentes necesitaban algún tipo de formación para conseguir empleo. Y eso requeriría otro tipo de inversión.
En abril de 2017, Almada envió una carta al presidente. Le contó de su proyecto y lo interpeló sobre la “pobreza cero” que había prometido en campaña. El 1° de mayo reforzaría el pedido con un video que en pocas horas se haría viral.
Diez días después, una llamada desde Casa Rosada lo pondría en diálogo directo con el mandatario. “Aseguró que me ayudaría y que pondría gente para gestionar las cosas. Prometió visitarme”, recuerda Almada.
En julio, la promesa se repetiría personalmente. De visita en Córdoba, Macri pasó por la pollería. Allí se interiorizó de la tarea que Almada lleva a cabo desde hace años y del proyecto, que ya incluía capacitación laboral y venta ambulante.
Envalentonado, en septiembre el por entonces “pollero” más famoso del país se lanzaría en su aventura. Con fondos propios y promesas ajenas, su suerte se desgastaría en pocas semanas. Sin recursos, no pudo evitar siquiera que la docena de “microemprendedores” abandonara malos hábitos y vicios.
“Le creí. Le creí porque era el presidente. Vino, se sentó a mi mesa. Le pusimos el corazón y se lo comió todo”, lamenta Luis para reafirmar su arrepentimiento.
“Lo que te digo es un cuento de hadas. Hay cosas que callo. Por eso no pido, exijo una respuesta. A mí nadie me votó para hacer lo que hago. A ellos sí los votaron. Y prometieron. Entonces, que cumplan”, sentencia, con ademán de impulso.
La última carta
Por estas horas, el desafío de Almada corre raudamente en las redes sociales. Además de videos en su cuenta de Facebook, publicó una carta en la fan page de la ONG. Allí sintetiza un año de credulidad e idas y vueltas. ¿No le parece que ya hubo mucho tiempo para que piensen?, plantea el texto.
“Si no se cumple la promesa de ayudar a estas personas en extrema necesidad y vulnerabilidad, el 1 de noviembre voy a salir caminando para Buenos Aires. Tengo esperanza de que las palabras se cumplan. Los del interior cumplimos con la palabra y siempre nos arremangamos. ¡Usted es el presidente! Arremanguesé y ayude a los pobres a que salgan de la pobreza de la calle”, señala el texto.
Luis Zegarra. Redacción Puntal
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Desde la esquina contigua, asegura, comenzará un peregrinaje hacia la Casa Rosada. Será el 1° de noviembre. Lo anunció a través de su cuenta de Facebook. Y pide el apoyo de los cordobeses. Los mismos que votaron masivamente al exintendente porteño en el balotaje presidencial de 2015.
Una vez en Buenos Aires piensa exigirle en la cara al mandatario que cumpla con una promesa que lleva 17 meses: proveer lo necesario para el funcionamiento de un proyecto para ayudar a gente en situación de calle. “Ya empecé a practicar. Camino 10 kilómetros todos los días. Y la gente alienta y quiere sumarse”, dice.
La añadidura de voluntades es algo más que una posibilidad, considera. Y no es la única advertencia. “Ni bien ponga un pie en la ruta seré oposición”, anticipa. “Se van a olvidar de macanear. Es lo que más quiero”, afirma.
“Usted tiene que cumplir”
Almada recuerda que estudió Ciencias Químicas. El primer embarazo de su esposa lo obligó a abandonar la carrera y a rebuscársela en las calles. Cartonero, ciruja, jardinero y cocinero, en 2005 abrió una pollería en la populosa Villa Azalais.
Allí terminaría de germinar su idea de ayudar a personas en situación de calle. Movido por una profunda fe católica, se sumó a grupos que brindaban raciones de comida en el microcentro de la ciudad.
Al notar una demanda incesante decidiría, por cuenta propia, aumentar la oferta, primer paso hacia un comedor comunitario. A tal fin, formó la ONG “Yo te ayudo”, estructura desde la cual pensó que se allanaría el camino.
En 2012 comenzó a funcionar en un pequeño local en el centro de la ciudad. Tres días a la semana asistía a unas 200 personas. Ya no lo ayudaba sólo su familia: profesionales y estudiantes también se arremangaban.
En agosto de 2014 logró instalarse en un inmueble cedido por el gobierno provincial. En abril de 2015, por falta de seguridad, debió cerrar las puertas. Encadenado y ante las cámaras, denunciaría el incumplimiento de compromisos asumidos por el Ministerio de Desarrollo Social.
Sus cuitas continuarían, aunque la experiencia acumulada le indicó la necesidad de redefinir el proyecto. Además de comida, los asistentes necesitaban algún tipo de formación para conseguir empleo. Y eso requeriría otro tipo de inversión.
En abril de 2017, Almada envió una carta al presidente. Le contó de su proyecto y lo interpeló sobre la “pobreza cero” que había prometido en campaña. El 1° de mayo reforzaría el pedido con un video que en pocas horas se haría viral.
Diez días después, una llamada desde Casa Rosada lo pondría en diálogo directo con el mandatario. “Aseguró que me ayudaría y que pondría gente para gestionar las cosas. Prometió visitarme”, recuerda Almada.
En julio, la promesa se repetiría personalmente. De visita en Córdoba, Macri pasó por la pollería. Allí se interiorizó de la tarea que Almada lleva a cabo desde hace años y del proyecto, que ya incluía capacitación laboral y venta ambulante.
Envalentonado, en septiembre el por entonces “pollero” más famoso del país se lanzaría en su aventura. Con fondos propios y promesas ajenas, su suerte se desgastaría en pocas semanas. Sin recursos, no pudo evitar siquiera que la docena de “microemprendedores” abandonara malos hábitos y vicios.
“Le creí. Le creí porque era el presidente. Vino, se sentó a mi mesa. Le pusimos el corazón y se lo comió todo”, lamenta Luis para reafirmar su arrepentimiento.
“Lo que te digo es un cuento de hadas. Hay cosas que callo. Por eso no pido, exijo una respuesta. A mí nadie me votó para hacer lo que hago. A ellos sí los votaron. Y prometieron. Entonces, que cumplan”, sentencia, con ademán de impulso.
La última carta
Por estas horas, el desafío de Almada corre raudamente en las redes sociales. Además de videos en su cuenta de Facebook, publicó una carta en la fan page de la ONG. Allí sintetiza un año de credulidad e idas y vueltas. ¿No le parece que ya hubo mucho tiempo para que piensen?, plantea el texto.
“Si no se cumple la promesa de ayudar a estas personas en extrema necesidad y vulnerabilidad, el 1 de noviembre voy a salir caminando para Buenos Aires. Tengo esperanza de que las palabras se cumplan. Los del interior cumplimos con la palabra y siempre nos arremangamos. ¡Usted es el presidente! Arremanguesé y ayude a los pobres a que salgan de la pobreza de la calle”, señala el texto.
Luis Zegarra. Redacción Puntal