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Se cumplen 190 años de la ocupación británica de Malvinas

Se cumplen 190 años de la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por parte de las fuerzas británicas. Concretamente, la invasión se produjo el 3 de enero de 1883, momento en el que las autoridades argentinas fueron desalojadas del territorio nacional. El doctor Pablo Wehbe, especialista en relaciones internacionales y docente universitario, analizó las implicancias de la irrupción imperialista y se refirió a la situación de los reclamos actuales por vía diplomática por la soberanía de los territorios insulares ubicados en el Atlántico Sur.

-Se cumplen 190 años de la llegada de los británicos a las Islas Malvinas. A grandes rasgos, ¿qué se puede decir respecto a ese acto colonialista?

-No fue un acto aislado. Inglaterra carecía -carece- de títulos jurídicos, políticos, geográficos e históricos para hacer su reclamo. Londres había llevado adelante una política de apropiarse de pasos internacionales -los estrechos-, pero a partir de la presión que por la llamada “Doctrina Monroe” sufrieron los europeos, no pudieron avanzar hacia el estrecho de Magallanes. La ocupación de Malvinas le permitió al Reino Unido el control bioceánico, la pesca y ser una “estación de descanso” para las flotas interoceánicas. Inglaterra, debe recordarse, reconoció la soberanía argentina de manera tácita a través del Acuerdo de Paz, Amistad y Comercio por el que estableció relaciones diplomáticas con la flamante República Argentina, y al no hacer reserva de soberanía consintió los derechos argentinos. Debe sumársele a ello el silencio ante las designaciones pacíficas y constantes de gobernadores a lo largo de muchos años, siendo su primera reacción la oposición a la designación de Luis Vernet, el 10 de junio de 1829, varios años después. Pero en 1831, EE.UU. bombardea las islas ante una decisión de Vernet de detener a pesqueros norteamericanos que estaban ilegalmente. Ante ese atropello -que sigue impune- Londres no protestó. Eso es altamente llamativo.

-¿Cuál fue la reacción en Argentina ante la invasión?

-El gobierno argentino inmediatamente presentó una protesta a través del embajador ante Inglaterra, Moreno. Lamentablemente, las protestas argentinas fueron desestimadas por el Foreign Office.

-¿Cuándo se iniciaron los intentos por recuperar el territorio por parte de la Argentina?

-Argentina jamás consintió el despojo, pero debe reconocerse que fue a partir del Siglo XX que los reclamos se hicieron firmes. Es más, las llamadas “presidencias liberales” o “históricas” (Mitre, Sarmiento, Avellaneda) gobernaron ignorando la situación, y pese a que no puede achacárseles gesto alguno que pudiera alegarse como indicio a favor de Inglaterra, manifestaban que era una pena que existiera ese conflicto cuando con Londres teníamos tanto en común. Fue Yrigoyen un enorme defensor de la soberanía, continuado por Perón, que comprendiendo la importancia de las Islas Malvinas en el Atlántico Sur y su proyección antártica, dando un fuerte apoyo a la presencia argentina en el continente blanco. Pero fue el gobierno del presidente Illia el que logró en la ONU la Resolución 2065, que sienta las bases más sólidas para los reclamos argentinos.

-¿Qué representó la recuperación de Malvinas en el reclamo por la soberanía en 1982?

-Políticamente fue un retroceso al interrumpirse el proceso que se había iniciado a partir del acuerdo de comunicaciones de 1971. Pero gracias a la diplomacia argentina, el 4 de noviembre de 1982 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 37/9 que en la práctica lo que dice es que la guerra no cambió la situación jurídica del conflicto. Es decir, el Reino Unido sigue violando las normas de la propia ONU -en la que es garante de la paz y la seguridad internacionales- y agrediendo al Cono Sur con la Fortaleza Malvinas, que sirve para el entrenamiento de las tropas de la Otan. Debe decirse, también, que no ha existido política de Estado respecto del tema Malvinas. No basta con decir “las Malvinas son argentinas”; en casi 40 años de democracia, hubo casi tantas políticas exteriores como gobiernos.

-A 40 años de la guerra, ¿cuál es el estado de las gestiones diplomáticas?

-Lamentablemente Argentina está “corriendo de atrás”, está yendo detrás de los hechos consumados del Reino Unido. Si bien es cierto que cada vez existe una mayor conciencia en la sociedad internacional respecto de la ilegitimidad de la presencia británica en Malvinas, hace falta una presión diplomática más efectiva, pero ello no es culpa de Cancillería, sino de las diferentes políticas generales que hicieron que Argentina se devaluara estratégicamente en el mundo al carecer de coherencia, firmeza y seriedad en muchos campos.

-¿Hacia dónde o de qué manera debería avanzar la Argentina?

-No hay secretos. Un país debe tener coherencia en lo interno y en lo internacional. Si nuestras políticas exteriores buscan solidaridad continental y desde Economía bloqueamos importaciones latinoamericanas, la solidaridad a mediano plazo fracasará. Eso ya se está viendo en los discursos de las derechas peruana, chilena, uruguaya y brasileña que están discutiendo la necesidad de seguir acompañando “a ciegas” a Argentina en ese reclamo. Es hora de que la dirigencia entienda que Argentina debe tener política de defensa que vaya de la mano de la política exterior, y que nuestro país tiene que volver su mirada hacia el Atlántico y hacia la Antártida, pues Londres ha construido un eje Norte-Sur desde Londres y hasta la península Antártica, apropiándose de islas, mares y previendo la futura escasez de agua potable, alimentos y energía. Faltan previsión, coherencia y consecuencia. Es todo un desafío.

Nicolás Cheetham