Ya lo conocía de una visita anterior cuando el DT era Jorge Benítez, pero “me pasó lo mismo dos veces. Diego está identificado con Boca, y yo recuerdo que la primera vez que nos visitó fue en un gimnasio, y nunca me pasó algo parecido. Por más que sepas que Maradona te iba a ir a visitar, no hay preparación posible para ver a semejante figura”.
Agregó que “por más que te prepares, en el momento en que Diego llegaba, generaba algo que era irrepetible, te derrumbaba todo. Me pasó cuando nos dirigía ‘Coco’ Basile, y también me pasó en otra oportunidad mucho más íntima cuando nos dirigía ‘Chino’ Benítez. No supe cómo actuar ante él. Me deslumbró”.
Contó que “era un viernes, y me voy a vestuarios porque me dan permiso para venir a visitar a mi familia. Entro al vestuario y estaba Diego. Los dos solos en el vestuario y yo en un banco al frente de Diego. Te puedo asegurar que me sentí tan incómodo y hasta mal educado por no pedirle una foto”.
“Arrugué. No había teléfono celular, yo era muy tímido y lo miraba y él me miraba. Era mi ídolo y me tocó vivir esa situación. Lamento no tener mejores recuerdos de esas vivencias, pero te aseguro que ante el Diego, sólo hice lo que pude y no pude decirle nada”.
Añadió que “cuando salí del vestuario me sentí tan mal por no haberle pedido una foto o mostrarle mi devoción. Para mí fue un gran recuerdo, pero no tengo ni una foto, ni un abrazo con Diego”.
Rememoró que “eso era Maradona. Una persona que te transmitía respeto y admiración”.
Explica que “fue un líder y no sólo en lo futbolístico, sino en tantas otras cosas en las que tomó partido con sus convicciones. Esas cosas uno quiere retener de Diego”.
Consideró que “vivir la vida como se debe, tratando de no ser un irracional, pero de ir por los ideales”.
Manifestó que “a su altura, a su nivel, y ante su exposición pública, se lo juzgó con otra vara. Sin dudas que ha cometido errores, pero cualquiera que hubiese sido Maradona también hubiera cometido los mismos o parecidos errores como los que Diego cometió en su vida”.
No es novedad que en el mundo a Maradona se lo observa como un personaje especial, igual que en Argentina, sólo que sin tanta magnitud a la hora del amor o del odio por el ídolo. “Me pasó no saber el idioma de varios países en los que jugué. En todos, la mejor forma de poder identificarme fue decir Argentina, y la respuesta que encontré siempre fue la misma: Maradona”.
Resaltó que “nos entendíamos con decir Argentina y Maradona. En el fútbol, gracias a Maradona acortabas una brecha en muchos aspectos. No me ha pasado eso con ningún otro personaje, sólo con Maradona. Sentís que acortás distancia, que entrás en diálogo y te ganás cierto cariño y respeto cuando decís la palabra Maradona, es como una palabra mágica. Te pasa y ayuda en todo el mundo”.
“Todos tenemos algo de Maradona en nuestras contradicciones, en nuestros aciertos, rebeldía y virtudes. Hoy me sumo a rendirle homenaje, y el tiempo hará conocer mucho más de lo grande que fue afuera de una cancha. Ni hablar adentro”, dijo Reano.

