Sorpresa: Macarrón irá a juicio y la defensa ya recela del jurado popular
Así se allana el camino judicial y el viudo podrá ser sentado en el banquillo en cuestión de meses. Marcelo Brito dijo a Puntal que la medida la tomaron el viudo y sus hijos en contra del consejo que él le dio al imputado
Después de años de marchas y contramarchas, el camino al juicio oral y público por el crimen de Nora Dalmasso se allanó de la forma que menos se esperaba: Marcelo Macarrón, el traumatólogo acusado de haber contratado a sicarios para matar a su esposa, desistió ayer de apelar la elevación a juicio que pidiera el fiscal Luis Pizarro.
Lo hizo al filo del plazo legal que le concedía la Justicia para oponerse. Cinco minutos antes de las dos de la tarde del jueves cuando la barandilla de la Fiscalía de Primer Turno se preparaba para cerrar sus puertas, irrumpió en el nuevo edificio de Tribunales Macarrón, escoltado por dos de sus abogados: Marcelo Brito y Cristian Ayán, un joven letrado cordobés que se incorporó a la defensa en estos últimos días.
Vestido con un piloto beige que lo protegía del frío y del garrotillo, Macarrón subió la escalera hacia el despacho de la Fiscalía con gesto tenso y sin pronunciar palabra. Firmó el escrito en el que dejaba constancia de que desistía de oponerse a lo que decidió Pizarro y, en el mismo acto, dejó un escrito en el que sus abogados remarcaban las disidencias que tenían con la hipótesis que lo muestra al viudo en el centro de una maniobra urdida para asesinar a su esposa.
Acto seguido, y cuando no habían transcurrido más de cinco minutos, regresó en soledad por la misma escalera y dejó que sean sus letrados los que hablaran por él con los periodistas.
La sorpresiva decisión acelerará sensiblemente los tiempos de un futuro juicio, pues evitará los tediosos meses que hubiera llevado -a la jueza de Control primero y, eventualmente, a la Cámara de Apelaciones después- tener que estudiar de punta a punta el voluminoso expediente para definir si avalan o no la acusación que colocará al viudo en el banquillo de los acusados.
Ese paso ya no será necesario. Lo que quedará ahora será integrar la cámara que lo juzgará, un tribunal que hoy está en manos de una sola vocal -Virginia Emma- y que en el juicio a Marcelo Macarrón deberá estar compuesta por otros dos jueces y por ocho jurados populares.
La intervención de ciudadanos comunes en el juicio es algo que a Brito y a su defendido lo inquietan, al punto de que el abogado ya adelantó que averiguará quiénes serán las personas seleccionadas y si tienen algún preconcepto sobre el caso que deberán juzgar. De ser así, adelantó que los recusará (ver página siguiente).
“Lo decidió él”
La voz de Marcelo Brito reverberaba en los pasillos que a esa hora ya estaban vacíos.
Después de varios días en que su teléfono no estuvo disponible para nadie -“fueron días en los que estuvimos muy ocupados”, se disculpó- Brito se explayó sobre el motivo por el que su cliente aceptó ir a juicio y no se privó de mencionar los reparos que tiene sobre el jurado popular.
“En contra de todo lo que habían previsto los medios y tras el análisis exhaustivo de la acusación, en forma conjunta con el doctor Macarrón, el doctor Ayán y el doctor Liebau, que también es nuestro asesor, hemos tomado la decisión que para terminar todo esto que está sufriendo desde el 2006 la familia Macarrón se renuncia al término para formular la oposición y pedimos que la causa vaya a juicio para terminar de una vez por todas con esta serie de actos judiciales que carecen de la más mínima razonabilidad”, dijo de corrido y con voz pausada, como si estuviese dictando la frase a un alumnado.
A continuación y, durante más de cuarenta minutos, se dedicó a puntualizar cada uno de los aspectos de la acusación que formuló Pizarro, con los que no estaban de acuerdo.
“El extenso escrito que presentamos contiene una clara y manifiesta fundamentación en contra del requerimiento fiscal que incurre en lo que se denomina una falta de fundamentación fáctica y jurídica”, dijo Brito y agregó que no obstante, decidieron aceptar el camino al juicio para evitar “el desgaste jurisdiccional”, que generaría una oposición.
-Siempre estuvo en contra de que se haga un juicio con su defendido en el banquillo. ¿Por qué ahora lo acepta?
-Sí, estuve siempre en contra del juicio y lo estoy. El escrito explica las razones por las cuales es incorrecta esa acusación. Pero el que ha decidido esto es el acusado y no los abogados.
Es más, Brito aseguró que su consejo y el de los otros defensores fue oponerse, pero el propio acusado junto a sus hijos señalaron la conveniencia de que no siga postergándose la hora del juicio.
“Macarrón quiere que se termine su vía crucis, quiere que se haga un juicio para que se termine con todo esto. A él ya lo sentaron en el banquillo de los acusados desde el mismo inicio del proceso, como consecuencia del juicio mediático”, recalcó Brito.
-¿Cree que la acusación de Pizarro es más leve que la que sostenía el fiscal Miralles a quien usted pidió el apartamiento?
-Creo que es tan absurda una como la otra. Escuché atentamente la declaración del fiscal Pizarro en rueda de prensa y me preocupó gravemente sus afirmaciones sobre el contenido de la acusación. Eso me lleva a creer con fundadas razones que ha sido una resolución contra reloj, sabiendo que él no iba a seguir sino unos días más al frente de la Fiscalía.
El martes próximo el fiscal Pizarro adelantó que atenderá a los medios, una vez que haya leído el escrito de la defensa. “Quiero escuchar lo que dice, y si puedo, el mismo día vendré a Río Cuarto para responder una por una las afirmaciones que hace”, lo desafió.
Mientras el locuaz letrado continuaba con sus críticas, el fiscal Pizarro pasó a su lado, para dirigirse hacia la salida de los Tribunales. Entre ambos, apenas hubo un cruce de miradas.
Alejandro Fara. Redacción Puntal
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Lo hizo al filo del plazo legal que le concedía la Justicia para oponerse. Cinco minutos antes de las dos de la tarde del jueves cuando la barandilla de la Fiscalía de Primer Turno se preparaba para cerrar sus puertas, irrumpió en el nuevo edificio de Tribunales Macarrón, escoltado por dos de sus abogados: Marcelo Brito y Cristian Ayán, un joven letrado cordobés que se incorporó a la defensa en estos últimos días.
Vestido con un piloto beige que lo protegía del frío y del garrotillo, Macarrón subió la escalera hacia el despacho de la Fiscalía con gesto tenso y sin pronunciar palabra. Firmó el escrito en el que dejaba constancia de que desistía de oponerse a lo que decidió Pizarro y, en el mismo acto, dejó un escrito en el que sus abogados remarcaban las disidencias que tenían con la hipótesis que lo muestra al viudo en el centro de una maniobra urdida para asesinar a su esposa.
Acto seguido, y cuando no habían transcurrido más de cinco minutos, regresó en soledad por la misma escalera y dejó que sean sus letrados los que hablaran por él con los periodistas.
La sorpresiva decisión acelerará sensiblemente los tiempos de un futuro juicio, pues evitará los tediosos meses que hubiera llevado -a la jueza de Control primero y, eventualmente, a la Cámara de Apelaciones después- tener que estudiar de punta a punta el voluminoso expediente para definir si avalan o no la acusación que colocará al viudo en el banquillo de los acusados.
Ese paso ya no será necesario. Lo que quedará ahora será integrar la cámara que lo juzgará, un tribunal que hoy está en manos de una sola vocal -Virginia Emma- y que en el juicio a Marcelo Macarrón deberá estar compuesta por otros dos jueces y por ocho jurados populares.
La intervención de ciudadanos comunes en el juicio es algo que a Brito y a su defendido lo inquietan, al punto de que el abogado ya adelantó que averiguará quiénes serán las personas seleccionadas y si tienen algún preconcepto sobre el caso que deberán juzgar. De ser así, adelantó que los recusará (ver página siguiente).
“Lo decidió él”
La voz de Marcelo Brito reverberaba en los pasillos que a esa hora ya estaban vacíos.
Después de varios días en que su teléfono no estuvo disponible para nadie -“fueron días en los que estuvimos muy ocupados”, se disculpó- Brito se explayó sobre el motivo por el que su cliente aceptó ir a juicio y no se privó de mencionar los reparos que tiene sobre el jurado popular.
“En contra de todo lo que habían previsto los medios y tras el análisis exhaustivo de la acusación, en forma conjunta con el doctor Macarrón, el doctor Ayán y el doctor Liebau, que también es nuestro asesor, hemos tomado la decisión que para terminar todo esto que está sufriendo desde el 2006 la familia Macarrón se renuncia al término para formular la oposición y pedimos que la causa vaya a juicio para terminar de una vez por todas con esta serie de actos judiciales que carecen de la más mínima razonabilidad”, dijo de corrido y con voz pausada, como si estuviese dictando la frase a un alumnado.
A continuación y, durante más de cuarenta minutos, se dedicó a puntualizar cada uno de los aspectos de la acusación que formuló Pizarro, con los que no estaban de acuerdo.
“El extenso escrito que presentamos contiene una clara y manifiesta fundamentación en contra del requerimiento fiscal que incurre en lo que se denomina una falta de fundamentación fáctica y jurídica”, dijo Brito y agregó que no obstante, decidieron aceptar el camino al juicio para evitar “el desgaste jurisdiccional”, que generaría una oposición.
-Siempre estuvo en contra de que se haga un juicio con su defendido en el banquillo. ¿Por qué ahora lo acepta?
-Sí, estuve siempre en contra del juicio y lo estoy. El escrito explica las razones por las cuales es incorrecta esa acusación. Pero el que ha decidido esto es el acusado y no los abogados.
Es más, Brito aseguró que su consejo y el de los otros defensores fue oponerse, pero el propio acusado junto a sus hijos señalaron la conveniencia de que no siga postergándose la hora del juicio.
“Macarrón quiere que se termine su vía crucis, quiere que se haga un juicio para que se termine con todo esto. A él ya lo sentaron en el banquillo de los acusados desde el mismo inicio del proceso, como consecuencia del juicio mediático”, recalcó Brito.
-¿Cree que la acusación de Pizarro es más leve que la que sostenía el fiscal Miralles a quien usted pidió el apartamiento?
-Creo que es tan absurda una como la otra. Escuché atentamente la declaración del fiscal Pizarro en rueda de prensa y me preocupó gravemente sus afirmaciones sobre el contenido de la acusación. Eso me lleva a creer con fundadas razones que ha sido una resolución contra reloj, sabiendo que él no iba a seguir sino unos días más al frente de la Fiscalía.
El martes próximo el fiscal Pizarro adelantó que atenderá a los medios, una vez que haya leído el escrito de la defensa. “Quiero escuchar lo que dice, y si puedo, el mismo día vendré a Río Cuarto para responder una por una las afirmaciones que hace”, lo desafió.
Mientras el locuaz letrado continuaba con sus críticas, el fiscal Pizarro pasó a su lado, para dirigirse hacia la salida de los Tribunales. Entre ambos, apenas hubo un cruce de miradas.
Alejandro Fara. Redacción Puntal