Podría titularse la campaña de la no existencia. Juan Schiaretti se enfoca en su gestión, en generar expectativa en la continuidad y directamente ignora a los candidatos de la oposición. No debate ni debatirá con ellos ni contesta a las críticas. Como si fuera un corredor solitario, que se ha fijado como único y fundamental objetivo superarse a sí mismo, el gobernador alimenta la sensación, aunque diga lo contrario, de que ya ganó la elección y de que sólo resta conocer cuánto apoyo consigue acumular.
En la vereda de enfrente, en la oposición bifronte que ha quedado configurada a partir de la ruptura de Cambiemos, también se niegan la existencia mutuamente. Mario Negri ni menciona a Ramón Mestre y viceversa. Cada uno confronta -o intenta hacerlo- directamente con Schiaretti como si fuera un mano o mano o como si no se tratara de una disputa de tres.
A 35 días de las elecciones provinciales, los esfuerzos de los candidatos -al menos de los tres principales- se centran en construir sensaciones. Schiaretti, la del triunfo. Mestre y Negri, la de la polarización.
A pesar de que no pudieron ponerse de acuerdo y Cambiemos terminó colapsando en la provincia, las campañas del intendente de Córdoba y del diputado nacional muestran puntos de contacto evidentes. No sólo en la estética publicitaria sino en lo discursivo y lo estratégico.
La primera necesidad de quien asume que va perdiendo una elección pasa por desestabilizar a quien va imponiéndose. De ahí que exista de parte de los dos candidatos, el radical y el de Córdoba Cambia, constantes referencias a los defectos que le adjudican a Schiaretti.
En las últimas horas, quien subió especialmente el tono fue el comando de Mestre, que diseñó una cartelería que toma como referencia la publicidad de Schiaretti para contrarrestarla desde una perspectiva negativa. Mientras los spots del oficialismo insisten con “Juan Hace”, los afiches de la UCR remarcan: “Ellos hacen... pactos”, “Ellos hacen... negocios”, “Ellos hacen... obras caras”.
También Negri se aferra a esa metodología de tratar de desgastar la imagen y la performance de Schiaretti. En uno de sus videos critica al gobernador porque se ha negado a debatir y lo desafía a que cambie su decisión para elevar la calidad institucional provincial.
Pero más allá del intento de sacar al oficialismo de su zona de confort y de buscar erosionarlo, los dos opositores están embarcados también en construirse como candidatos desde una agenda propia, de mostrarse como opción de poder. Y, en ese aspecto, la metodología de los publicistas se basa en captar las debilidades del oficialismo para diseñar las propuestas de campaña. Hacen focus group, o los talleres de escucha que lanzó el radicalismo, e identifican cuáles son las preocupaciones centrales de los ciudadanos y, por consiguiente, los puntos vulnerables del gobierno.
Los dos equipos de campaña, tanto de Mestre como de Negri, han desarrollado ejes similares. Por eso anclarán sus discursos en la inseguridad, el narcotráfico, la presión fiscal y la tarifa de Epec.
La luz es un tema no menor. Mestre ha propuesto congelar la factura eléctrica durante un año hasta que mejore el servicio y Negri, redoblando la apuesta y olvidando tal vez sus cuestionamientos a medidas de corte “populista”, jugó fuerte y prometió reducir en un 25 por ciento la factura que pagan los hogares.
El candidato de Córdoba Cambia adolece de una contrariedad. Lo persigue su condición de hombre de Mauricio Macri en Córdoba. Enfrenta el ingente desafío de generar expectativas positivas mientras defiende y justifica lo más negativo del gobierno nacional. En una misma semana prometió bajar el 25% la luz en su condición de candidato pero como diputado y jefe del interbloque de Cambiemos se levantó de su banca e impidió el debate para frenar los tarifazos a nivel nacional.
Negri defendió con convencimiento, en vehementes discursos parlamentarios, la eliminación de subsidios que derivó en subas de la luz del 1.300 por ciento desde 2015.
Ahí, Mestre encuentra una ventaja. Si bien no ha renegado públicamente del gobierno de Macri, no se ve obligado a salir corriendo de ninguna cámara legislativa para evitar una atenuación de los tarifazos con los que el gobierno nacional continúa ametrallando a los usuarios.
En el comando del intendente de Córdoba creen que ser el vocero del Presidente ya es un lastre para Negri. Se ilusionan con algunas encuestas que reciben y que aseguran que Mestre está segundo e, incluso, que se afianza en esa ubicación. “Algunos sondeos dan hasta cuatro puntos de ventaja”, señalan. Consideran que si esos números se sostienen, sobre el final de la campaña habrá votantes que, como suele ocurrir, optarán por el candidato más competitivo, con mayores posibilidades de destronar al peronismo, y migrarán hacia la lista 3.
Cerca de Negri remarcan que su campaña fuerte todavía no arrancó, que serán 28 días intensos, con promesas efectistas que intentarán alterar y subvertir el actual cuadro de situación.
Los estrategas del diputado son los que le aportó Horacio Rodríguez Larreta y que enfocan las campañas en sondeos constantes y en mensajes segmentados a través de las redes sociales. En el Pro gozan de un aura de infalibilidad que, de todos modos, ha sido eclipsada más de una vez a fuerza de sonoros fracasos.
Los candidatos de la lista de Negri aseguran que desde Buenos Aires les llegan noticias de que el gobierno de Macri “bajará” los recursos económicos necesarios para agregarle un plus de competitividad al diputado.
Porque se asemejaría demasiado a un desastre electoral, que abriría un panorama de consecuencias imprevisibles para Cambiemos, que el candidato por el que tanto batalló el círculo más cercano de Macri y que terminó causando una ruptura con proyección nacional, no sólo pierda la elección sino que quede tercero.
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A 35 días de las elecciones provinciales, los esfuerzos de los candidatos -al menos de los tres principales- se centran en construir sensaciones. Schiaretti, la del triunfo. Mestre y Negri, la de la polarización.
A pesar de que no pudieron ponerse de acuerdo y Cambiemos terminó colapsando en la provincia, las campañas del intendente de Córdoba y del diputado nacional muestran puntos de contacto evidentes. No sólo en la estética publicitaria sino en lo discursivo y lo estratégico.
La primera necesidad de quien asume que va perdiendo una elección pasa por desestabilizar a quien va imponiéndose. De ahí que exista de parte de los dos candidatos, el radical y el de Córdoba Cambia, constantes referencias a los defectos que le adjudican a Schiaretti.
En las últimas horas, quien subió especialmente el tono fue el comando de Mestre, que diseñó una cartelería que toma como referencia la publicidad de Schiaretti para contrarrestarla desde una perspectiva negativa. Mientras los spots del oficialismo insisten con “Juan Hace”, los afiches de la UCR remarcan: “Ellos hacen... pactos”, “Ellos hacen... negocios”, “Ellos hacen... obras caras”.
También Negri se aferra a esa metodología de tratar de desgastar la imagen y la performance de Schiaretti. En uno de sus videos critica al gobernador porque se ha negado a debatir y lo desafía a que cambie su decisión para elevar la calidad institucional provincial.
Pero más allá del intento de sacar al oficialismo de su zona de confort y de buscar erosionarlo, los dos opositores están embarcados también en construirse como candidatos desde una agenda propia, de mostrarse como opción de poder. Y, en ese aspecto, la metodología de los publicistas se basa en captar las debilidades del oficialismo para diseñar las propuestas de campaña. Hacen focus group, o los talleres de escucha que lanzó el radicalismo, e identifican cuáles son las preocupaciones centrales de los ciudadanos y, por consiguiente, los puntos vulnerables del gobierno.
Los dos equipos de campaña, tanto de Mestre como de Negri, han desarrollado ejes similares. Por eso anclarán sus discursos en la inseguridad, el narcotráfico, la presión fiscal y la tarifa de Epec.
La luz es un tema no menor. Mestre ha propuesto congelar la factura eléctrica durante un año hasta que mejore el servicio y Negri, redoblando la apuesta y olvidando tal vez sus cuestionamientos a medidas de corte “populista”, jugó fuerte y prometió reducir en un 25 por ciento la factura que pagan los hogares.
El candidato de Córdoba Cambia adolece de una contrariedad. Lo persigue su condición de hombre de Mauricio Macri en Córdoba. Enfrenta el ingente desafío de generar expectativas positivas mientras defiende y justifica lo más negativo del gobierno nacional. En una misma semana prometió bajar el 25% la luz en su condición de candidato pero como diputado y jefe del interbloque de Cambiemos se levantó de su banca e impidió el debate para frenar los tarifazos a nivel nacional.
Negri defendió con convencimiento, en vehementes discursos parlamentarios, la eliminación de subsidios que derivó en subas de la luz del 1.300 por ciento desde 2015.
Ahí, Mestre encuentra una ventaja. Si bien no ha renegado públicamente del gobierno de Macri, no se ve obligado a salir corriendo de ninguna cámara legislativa para evitar una atenuación de los tarifazos con los que el gobierno nacional continúa ametrallando a los usuarios.
En el comando del intendente de Córdoba creen que ser el vocero del Presidente ya es un lastre para Negri. Se ilusionan con algunas encuestas que reciben y que aseguran que Mestre está segundo e, incluso, que se afianza en esa ubicación. “Algunos sondeos dan hasta cuatro puntos de ventaja”, señalan. Consideran que si esos números se sostienen, sobre el final de la campaña habrá votantes que, como suele ocurrir, optarán por el candidato más competitivo, con mayores posibilidades de destronar al peronismo, y migrarán hacia la lista 3.
Cerca de Negri remarcan que su campaña fuerte todavía no arrancó, que serán 28 días intensos, con promesas efectistas que intentarán alterar y subvertir el actual cuadro de situación.
Los estrategas del diputado son los que le aportó Horacio Rodríguez Larreta y que enfocan las campañas en sondeos constantes y en mensajes segmentados a través de las redes sociales. En el Pro gozan de un aura de infalibilidad que, de todos modos, ha sido eclipsada más de una vez a fuerza de sonoros fracasos.
Los candidatos de la lista de Negri aseguran que desde Buenos Aires les llegan noticias de que el gobierno de Macri “bajará” los recursos económicos necesarios para agregarle un plus de competitividad al diputado.
Porque se asemejaría demasiado a un desastre electoral, que abriría un panorama de consecuencias imprevisibles para Cambiemos, que el candidato por el que tanto batalló el círculo más cercano de Macri y que terminó causando una ruptura con proyección nacional, no sólo pierda la elección sino que quede tercero.

