Tranquera Abierta | María Beatriz Giraudo | Aapresid | Santa Fe

Pilu Giraudo: "El 50% de pobreza no debería dejar dormir a nadie"

Su nombre se asocia a la idea de producir cuidando el medio ambiente. Fue la primera mujer en presidir una entidad agropecuaria: Aapresid, fundada por su padre y que trabaja para conservar los suelos.

María Beatriz Giraudo es de Zenón Pereyra, un pueblito de 2 mil habitantes ubicado en el centro oeste de Santa Fé. Pero en el mundo agropecuario todo el mundo la conoce por “Pilu”, la primera mujer en liderar una entidad agropecuaria. En su caso no fue gremial, sino técnica: Aapresid, que además tuvo a su padre como uno de los fundadores. Reconocida por trabajar incansablemente por el desarrollo productivo sustentable, tuvo su paso también por la función pública.

En diálogo con Tranquera Abierta, Pilu cuenta parte de su vida, sus logros, desafíos y traza una mirada del contexto nacional y admite que le duele el crecimiento constante de la pobreza.

“Mis padres nacieron en Zenon y tenemos el campo cerquita del pueblo. Soy quinta generación de productores, por eso el campo es parte de mi vida. Cuando era chica vivíamos en el pueblo, pero el viernes nos íbamos para el campo a pasar el fin de semana”, recuerda en el comienzo de la charla.

Consolidaste el vínculo con la carrera...

Sí. Somos tres hermanas y cuando hubo que elegir la carrera, yo pensé que alguien se tenía que encargar del campo y a mi me gustaban muchas cosas y entre ellas la Agronomía, aunque me gustaba más la Ganadería en ese momento. Eso coincidió con toda la movida de la preocupación de los productores por la erosión de los suelos; mi padre estaba en ese grupo que después terminó en la formación de Aapresid. Y con muchos otros jóvenes en ese momento tuve la suerte de estar cerca de toda esa movida, desde los primeros años de la facultad. Y todo el vínculo fue creciendo. Mi padre nos inculcó una impronta muy fuerte de participar en instituciones, un legado de pensar en objetivos comunes y transitar ese camino más difícil de despegarse de lo individual y pensar en lo colectivo.

Y en la etapa profesional, ¿vinculada a la empresa familiar?

Siempre estuve muy ligada a la empresa familiar pero con mucho trabajo profesional en paralelo, independiente, de asesoramiento, armado de grupos de trabajo, cambio rural. Tengo muchos años de profesión y fui pasando por diferentes alternativas aunque siempre muy ligada al trabajo en equipo, a las empresas familiares.

¿Y Aapresid?

Bueno, luego llegó Aapresid, en donde ocupé los distintos lugares que necesitó la institución hasta que fue el momento de ser presidente. Y cuando te proponen ese lugar te corre un frío por dentro... Es una institución muy horizontal, muy de equipo, que te anima a todo. Entonces pasar por esa experiencia enorme, ese compromiso, me dio la posibilidad de llevar, junto a otras personas, este liderazgo argentino a distintos puntos del mundo. Después de esa etapa tuve la oportunidad de hacer un paso por la función pública que me resultó muy enriquecedor, un aprendizaje enorme como es estar del otro lado. Y ahí también con un rol muy de trabajar en el país y también afuera, llevando las convicciones de la producción sustentable de Argentina.

¿Y ahora?

Ahora estoy cada vez más dedicada a la empresa familiar. Mis trabajos con terceros fueron cambiando y me quedé con los grupos de producción que formamos hace muchos años con propietarios de la tierra, contratistas, con los que trabajamos en un esquema de asociativismo, que casi completa la tercera generación de desarrollo. Y la felicidad de tener ya a mi hijo mayor sumado al trabajo, incluso viviendo en el pueblo nuestro. Algo que no me había imaginado en la vida. Vive en Zenón Pereyra y está feliz de la vida. Y nunca había vivido ahí.

Volvió a buscar la raíz...

Tal cual. Pero además fue una sorpresa para mí porque él estaba en una rueda de trabajo distinta. Estudió en la Universidad Austral de Rosario que tiene una vinculación muy grande con la comunidad de agronegocios de la ciudad, con una salida laboral muy importante. Incluso tienen salida laboral mucho antes de egresar. Iba pasando de un trabajo espectacular a otro y yo feliz por su formación, pero un buen día me dijo que quería ir de a poco a la empresa familiar. Estudió licenciatura en administración de empresas y nos ordenó de una manera impresionante. Y se fue quedando un día más, y un día más, hasta que se instaló en Zenón.

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El campo de la familia hoy es el mismo de aquel en el que te criaste...

Exactamente.

¿Cuánto cambió ese campo?

Ufff! Era un campo fundamentalmente ganadero, porque se hacía agricultura pero orientada a la ganadería. Y hoy es un campo tremendamente agrícola con más de 30 años de siembra directa. En los primeros cinco años fue difícil porque no teníamos toda la maquinaria adecuada toda junta, fue muy costoso cambiar todo eso. Pero hoy a la ganadería no la abandonamos, está en los lugares más marginales del campo y la idea es que cada uno de la nueva generación que se incorpore a la empresa traiga alguna idea de negocio nueva para ir ampliando y mejorando porque nos incorporamos cada vez más. Y en el caso de mi hijo mayor, su tesis fue sobre el desarrollo de la ganadería ovina, que nosotros teníamos por gusto en el campo nada más, pero no desarrollado. Y estamos tratando de profundizar en eso, diversificar, con la visión de sustentabilidad que tenemos todos muy arraigada. Tengo como un legado de que mi mamá siempre nos crió, como mujer agropecuaria, con la idea de no cometer los errores de nuestros padres con nuestros hijos, a modo de evolución. Y de ese mismo modo tenemos arraigada la sustentabilidad, de mejorar la empresa en términos económicos y productivos pero siempre ligados al cuidado ambiental y el desarrollo de las personas. Y mi hijo menor, que es abogado, va tras los pasos de mi padre que es escribano, con la idea de ir también al pueblo, aunque dice que no para vivir ahí sino que quiere seguir en Rosario.

¿Hay sugerencias sobre sus elecciones?

Siempre les digo que elijan cosas que los apasionen en la vida. Por supuesto que la vida nos pone cosas en el camino que no las elegimos, pero hay que hacerlas. Pero siempre encontrar lo que te apasiona porque eso es alimento para el alma y la salud. Y los veo a ellos chochos con sus elecciones y haciendo camino propio, y vinculados a la empresa familiar.

¿Cómo está la actividad del agro en este contexto?

Como productores agropecuarios tenemos que estar agradecidos porque somos privilegiados debido a que fue una actividad que no paró durante la pandemia y eso hace que nuestro compromiso sea aún mayor, puertas adentro y también afuera. Y por el otro lado creo que durante esta pandemia mejoraron los indicadores ambientales en todo el mundo y lo celebro también porque en la Argentina y en el mundo hay una movida muy anticiencia de juzgar a la producción de alimentos sin conocimiento, que representa una amenaza y da mucha impotencia, más en un país como el nuestro que tanto trabajo y dedicación hay en torno a la sustentabilidad. Ojalá nos sirva de lección, no para quedarnos tranquilos los productores, sino para poner el foco como corresponde en todas las actividades.

¿Cómo ves el país?

No puedo creer que siendo tan rico en todos los aspectos, ambientalmente, talento, instituciones, organismos públicos y privados, tengamos el 50% de pobreza. Lo digo y no lo puedo asumir. No nos tiene que dejar dormir a ningún argentino y mucho menos a los de máxima responsabilidad en la función pública, porque esto es definitivamente inadmisible. No deja de crecer la pobreza. Alguien me dijo algo que me duele en el alma porque era de mi misma edad, 51 años, y recordó que cuando nacimos había 5% de pobres en Argentina. Eso quiere decir que durante toda mi vida, no dejamos de hacer crecer la pobreza. Y nosotros estamos en una actividad tan crucial para llevar desarrollo a todo el país; porque no es sólo lo vinculado a los granos, a los commodities, a la ganadería que producimos. Tenemos tantas posibilidades de transformación, como la bioeconomía; ustedes ahí tienen un cluster productivo de biocombustibles, engorde de ganadería, aves, que es increíble. Y eso podría multiplicarse. Estoy realmente preocupadísima porque pasan los Gobiernos, los años, y no se toman decisiones de política pública acertada de mediano y largo plazo, con una mirada de acción colectiva para sacar al país adelante. Cada Gobierno se centraliza en sus propios intereses y hace responsable al anterior de lo que le dejó. Y así explica por qué no hace. Y en el sector privado, también hay mucho mea culpa por hacer.

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