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Pasado, presente y futuro

Aunque sea en superficie, parece que las aguas comienzan a calmarse en el ex-Palace, con Rosso definitivamente al mando pero evidenciando el doble comando con el intendente de licencia. Por: Mariana Corradini.  

Aunque sea en superficie, parece que las aguas comienzan a calmarse en el ex-Palace, con Pablo Rosso definitivamente al mando pero evidenciando el doble comando con el intendente de licencia, Martín Gill.

Incluso en el diálogo que el titular del Ejecutivo mantuvo con este matutino, y que hoy se publica en páginas 4 y 5, el propio Rosso admitió que con Gill “se complementan” a partir de que “Martín es capaz de mirar a mediano y largo plazo sin mucho inconveniente”, a la par que su fortaleza está en “mirar el día a día”, identificar qué falta y qué es necesario corregir. Y por eso arman un buen equipo.

Con todo esto el panorama es claro. Y si algo de claridad faltaba sólo hay ver qué paso desde la preparatoria del 20 de febrero, que en ese momento fue un cimbronazo que dejó heridos, pero que evidenció que Rosso es el elegido de Gill, y que la decisión del intendente está tomada a pesar de que intentarlo persuadirlo de lo contrario. Es a Rosso  a quien intentará posicionar (ya lo está haciendo) como sucesor en el Sillón de Viñas si hay elecciones en el corto plazo. 

La jugada está a la vista, como también la certeza de que si el decano de la UTN (actualmente de licencia) no llega a medir lo suficiente, y si nadie más logra posicionarse, habrá un golpe de timón, dejando incluso abierta la posibilidad del regreso de Gill a pesar de que no es su intención hoy por hoy. Por lo pronto, y tal como se señaló en el comentario de la semana pasada, las encuestas ya están midiendo nombres y opciones.

Mientras tanto, el proceso de construcción de Rosso está en marcha a partir de anuncios, en buena parte posibles por la presencia de Gill en la Secretaría de Obras Públicas. Así, a la mudez provincial en materia de obras para Villa María (incluso para la continuidad de algunas ya iniciadas) se contraponen anuncios de Nación para la remodelación de plazas, la realización de infraestructura deportiva y comunitaria, entre otros proyectos que se informarán en el corto plazo.

La idea es mostrar que ese complemento, con Rosso acá y Gill allá, redunda en beneficios para la ciudad, para que eso termine por desenojar a muchos villamarienses que no ven con buenos ojos la salida del intendente para irse a la Nación a los pocos días de asumir su segundo mandato. Así, si llega el momento de ir a comicios, intentar mantener el caudal electoral del año pasado.

Por su parte, Rosso no da pistas, asegura que todavía no pensó en ese futuro posible y que sus objetivos de gestión están planteados hasta junio. Niega internas y asegura que con diálogo todo se va a arreglar.

Y si de internas se trata, tanto quienes responden a Martín Gill como quienes están más cerca Eduardo Accastello las descartan de plano. Si hasta el ministro de Producción dijo días atrás, en su paso por el Campus de la UNVM, que era un invento de los periodistas, pero a las pocas horas encabezó un encuentro en la Sociedad Rural, mientras en el mismo horario, pero en otro lugar de la ciudad Gill encabezaba el suyo. Pero internas no hay…

Lo niegan porque saben que, más allá de las diferencias, las decisiones los trascienden y que tanto el presidente Alberto Fernández como el gobernador Juan Schiaretti no quieren disputa en abril. Ambos saben que la situación social no da para eso, mucho menos ahora con el coronavirus declarado pandemia mundial y con el país en alerta. Habrá que ver qué pasa en el departamento San Martín y en la ciudad. Como se conoce, hay un apotegma ineludible para el PJ que dice que quien gobierna el territorio es quien conduce, y eso por acá no está tanto claro.

La oposición, por su parte, mantiene prudente distancia. No se mete en la interna (aunque su abstención en la preparatoria terminó ayudando al oficialismo) e hizo un par de advertencias de gestión, como el pedido de informes por la Ley Micaela, que mostró que la adhesión no había sido reglamentada a casi un año de aprobada (es la norma que establece  capacitación obligatoria en género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado). 

El oficialismo a su vez no puede dejar de avanzar en la agenda de gestión diaria, al margen de los anuncios. 

Y en la agenda de lo que requiere respuestas está el estacionamiento medido, anuncio que no debería pasar de las próximas horas, al igual que la definición de la demanda por la expropiación en su momento de los terrenos para la construcción de las 400 viviendas, entre otros temas que, si bien hasta puede decirse que son de coyuntura, resultan relevantes en el día a día.

Todo esto en un período que ineludiblemente estará marcado por cuestiones sanitarias que exceden a la ciudad, como la evolución del coronavirus pero también del dengue.

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