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El dilema radical

El presidente de la UCR Villa María, Marcelo Barotto, aseguró que antes de fin de año lanzarán el candidato a intendente propio del radicalismo. El PRO continuó ayer con los timbreos en barrio Mariano Moreno. En tanto, el Frente Cívico reiteró que el candidato del espacio es Jorge Valinotto. Por Martín Alanis

El radicalismo de Villa María desafía abiertamente al PRO, lo cuestiona en los medios de comunicación y rechaza cualquier posibilidad de diálogo de cara al 2019, al menos por ahora. Su presidente, Marcelo Barotto, quien el pasado viernes renovó por dos años más el cargo que ocupa desde 2016, disparó munición gruesa contra los amarillos locales, ergo, directo a Darío Capitani, el máximo referente.

“Pretenden reducir al radicalismo a un acompañante de novia”, le dijo Barotto a PUNTAL VILLA MARIA en una entrevista publicada el día de su re-asunción; y en el acto desarrollado en Casa Radical redobló la apuesta: “No nos hace falta tocar un timbre para saber que piensan los vecinos”. Dos frases que pintan de cuerpo y alma una relación que nunca tomó forma en el plano local más allá de la contundente victoria en las elecciones legislativas del año pasado, donde se vieron muchos dirigentes radicales (no todos) en los festejos realizados en el bunker del PRO, en calle 25 de Mayo.

Barotto, y el grupo de dirigentes más cercanos, rechazan un posible acuerdo con Capitani (“no hay diálogo”, repiten una y otra vez) y apuestan a competir con candidatos propios en las municipales. Otro grupo de dirigentes radicales sí apuesta a la conformación de Cambiemos Villa María para pelear con más fuerza por la intendencia. 

“El radicalismo solo no puede hacer fuerza como sí lo hizo en otros años”, aseveró Gustavo Lazzuri, director de Anses y uno de los pocos dirigentes que mantiene diálogo con Capitani y el resto de los referentes del PRO.

Pero Barotto, tanto en la prensa como en el acto de asunción de todas las autoridades del Comité de Circuito, anunció que antes de fin de año lanzarán el candidato a intendente propio. 

“Sería un fracaso como gestión partidaria no tener candidato propio”, manifestó sin vueltas. El centenario partido ya resignó el postulante en 2015 (Juan Zazzetti fue el nombre de la unidad en ese momento) y no quiere repetir la experiencia.

Esta semana habrá en la ciudad una muestra del dilema que los boinas blancas atraviesan en todo el país en referencia a Cambiemos. El viernes llegará Mario Negri, precandidato a gobernador de la UCR y presidente del interbloque Cambiemos en la Cámara de Diputados. Un dirigente que claramente apuesta a cerrar filas con el PRO, y además con el Frente Cívico de Luis Juez. 

Pero un día después arribará Ricardo Alfonsín, quien se muestra cada vez más crítico de Cambiemos y comenzó el armado de un polo opositor de carácter progresista con el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz y la bonaerense Margarita Stolbizer.

El dilema radical no solo es exclusividad de los dirigentes de Villa María. Mientras las condiciones económicas negativas se profundicen, la recesión impacte aún más en el bolsillo de los trabajadores y las clases humildes, la UCR continuará tomando distancia de un Gobierno que pierde todos los días apoyo popular (así por lo menos lo reflejan las encuestas de opinión). 

Lo que hasta el año pasado parecía un triunfo seguro del oficialismo en 2019, con los radicales y Elisa Carrió como aliados, empero esa hipótesis está severamente en peligro, sumado a la reorganización del PJ en todos sus niveles.

Mucho de lo que termine ocurriendo en la oposición villamariense seguramente tendrá directa relación con ese armado nacional y provincial. Una ratificación del acuerdo del PRO y la UCR en el plano nacional, que también baje a la provincia, con Ramón Mestre, Mario Negri, Luis Juez y Héctor Baldassi como principales referentes de ese armado, es casi inevitable que suceda lo mismo en Villa María. Si bien cada circuito tiene su autonomía, rechazar un acuerdo de las altas cúpulas partidarias resulta difícil, para no decir imposible. Nadie tiene tanta autonomía como para torcer el rumbo de decisiones de la superestructura. Pero si el escenario plantea divisiones, con nuevos espacios como aquel que impulsa Alfonsín, la historia puede ser otra. En política 1 + 1 nunca es 2. Los próximos seis meses serán claves para definir el escenario electoral venidero.

“Nuestra intención es volver a ocupar el Sillón de Viñas y para eso debemos trabajar todos juntos. Los desafíos son enormes y en eso la Unión Cívica Radical quiere liderar un programa de gobierno. Antes de fin de año lanzamos el candidato a intendente. No vamos a permitir que se resuelva entre dos o tres dirigentes, queremos que sean los afiliados y el radicalismo en su conjunto que decida el destino de nuestro partido y por ende el destino de nuestra ciudad”, expresó Barotto, en el tramo final de su discurso en la Casa Radical, aplaudido por todos los presentes. Los principales dirigentes estuvieron en el acto, más allá de alguna ausencia que siempre ocurre en todas las celebraciones de todos los partidos.

¿Y el PRO?

Mientras tanto, el PRO continuó ayer con los timbreos. Esta vez lo hizo en barrio Mariano Moreno. Luego del cimbronazo que significó el despido de 42 trabajadores de la Fábrica Militar en agosto, que sumó 70 en total con los cesanteados de diciembre, dejó a los amarillos con poca o nula reacción. En los últimos meses hubo pocas expresiones públicas de sus principales espadas. De hecho, retomaron los timbreos hace apenas algunos sábados. La crisis económica también conspira contra ese propósito de acercamiento con los vecinos. El PRO, que veía de cerca la intendencia, con cinco victorias consecutivas en la ciudad, desde las PASO de 2015 hasta las legislativas del 2017, hoy esa posibilidad está más que en duda: decisiones del Gobierno nacional terminaron impactando en la dirigencia local, que se quedó sin argumentos ante la insensibilidad de un ajuste que no repara en la humanidad de las víctimas, que solo aparecen como un número frío en la famosa planilla Excel.

Por su parte, el otro actor de Cambiemos, el Frente Cívico, reiteró su intención de que el empresario Jorge Valinotto encabece la lista de unidad de la oposición villamariense. Hoy parece la opción menos viable, aunque Zazzetti fue propuesto por Valinotto en 2015 y tal vez conserve alguna cuota de poder. No es para descartarlo del todo. Esta novela todavía tiene muchos capítulos más por escribir. El dilema radical, y el opositor, se resolverá antes del cierre de listas. De eso no hay dudas querido lector. Y para eso falta mucho.

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