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El misterio de la fecha

Las elecciones del 2019: 12 de mayo, provinciales; 11 de agosto, Paso; 27 de octubre, primera vuelta; 24 de noviembre, balotaje. ¿Y las municipales? Por Martín Alanis

Develada la fecha para la elección provincial, el domingo 12 de mayo del año próximo, el misterio ahora pasa por revelar la fecha para el comicio municipal. 

¿Qué está pensando el intendente Martín Gill? ¿Cuándo hará la convocatoria? Fuentes consultadas por este diario repitieron al unísono una sola frase: solo lo sabe su entorno más cercano, el resto de funcionarios y/o concejales no fueron consultados ni tampoco tienen información certera para especular con un determinado día del calendario 2019.

Para tener una aproximación de la posible fecha en la cual lo villamarienses concurran a las urnas para elegir al próximo jefe comunal, empezaremos por citar la Carta Orgánica Municipal (COM) en su Artículo 194, que dice: “La elección de las autoridades municipales deberá efectuarse por lo menos sesenta días antes o después de toda otra elección nacional o provincial, y entre noventa y cuarenta y cinco días antes de la expiración del mandato de las autoridades en ejercicio”.

Si la elección provincial será el 12 de mayo, y las nacionales el 11 de agosto (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), 27 de octubre (generales-primera vuelta) y 24 de noviembre (balotaje-segunda vuelta) el cumplimiento de la norma resulta imposible. 

Lo admiten tanto dirigentes del oficialismo como de la oposición. De hecho, la última elección municipal fue el 2 de agosto de 2015, apenas una semana antes de las Paso, y a más de 120 días de la finalización del mandato del por aquel entonces intendente Eduardo Accastello.

La multiplicidad de contiendas electorales brinda la excusa perfecta al intendente de turno para elegir la fecha que más conveniencia le genere en términos personales o partidarios. De la misma forma que el Gobierno provincial ha manipulado en varias oportunidades el Código Electoral, con idas y vueltas difíciles de justificar, el Gobierno municipal utiliza este articulado de imposible cumplimiento para especular con la fecha de acuerdo a sus propios intereses. 

Lo hizo Accastello, lo hará Gill y también lo utilizará el que venga mientras no se cambie la Carta Orgánica y se establezcan normativas acordes a los tiempos que corren. La Carta Magna local tiene 22 años y hay baches que en algún momento necesitarán ser subsanados. Todos hablan de reformas, pero nadie impulsa una Convencional Constituyente. Tal vez la próxima gestión que inicie en diciembre de 2019 deberá avanzar con una reforma integral.

El único punto que sí se cumple es el desdoblamiento del comicio respecto a los provinciales y nacionales, nada más. En la última elección ni la Junta Electoral pudo conformarse con los miembros previstos en la Carta Orgánica, ya que esta prevé un vocal de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y un juez de Primera Instancia del mismo fuero, ambos de la Justicia Ordinaria, pero el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) lo prohibió para todo el territorio provincial, lo que derivó en el nombramiento del juez federal Roque Rebak como presidente de la Junta, un “remiendo” constitucional provisorio y poco serio en función de la norma escrita.

Para confirmar la manipulación de la fecha por el intendente y/o partido de turno solo basta con leer la nota de página 5 en la cual se da cuenta que las últimas cuatro elecciones municipales tuvieron meses distintos, ninguna cumplió con el plazo máximo de 90 días antes de culminar el mandato, todas fueron a 100 días o más. En 2003 se votó en septiembre, en 2007 en julio, en 2011 en junio y en 2015 en agosto. Con normas incumplibles como las establecidas en la Carta Orgánica, la institucionalidad está lejos de convertirse en un valor de la democracia.

Por ello, en el juego de especulaciones, ahora aparecen tres meses posibles. 

En este escenario de elecciones provinciales y nacionales en mayo, agosto, octubre y noviembre quedan tres meses como alternativas, junio, julio o septiembre. Si la intención del jefe comunal es evitar, como seguramente piensa él y su entorno, quedar en el medio de la contienda nacional, la cantidad de meses se reduce a dos: junio y julio.

El oficialismo local especula que un triunfo de Juan Schiaretti en la provincia le permitirá llegar con más fuerza a la elección local, y así retener la intendencia (siempre en un escenario de unidad entre el gillismo y accastellismo, caso contrario sería muy diferente el análisis). Ahora, ¿qué pasa si Cambiemos triunfa en la provincia? Una victoria opositora le daría a la oposición local un ímpetu que hoy parece no tener para poder arrebatarle la intendencia al peronismo.

Es decir, cualquier resultado a nivel provincial tendrá impacto en la ciudad. Si gana Schiaretti, el peronismo local se sentirá más cerca de continuar 4 años más en el cargo; por el contrario, si gana el candidato de Cambiemos (¿Mestre, Negri, Baldassi, Juez, otro?), la oposición verá ampliada sus posibilidades de llegar al Sillón de Viñas.

Este análisis es en términos generales, suponiendo que tanto el oficialismo como la oposición local llegarán unidos a la elección municipal, un escenario que hoy no parece sencillo en función de las internas que un espacio y otro atraviesan sin disimulo: la relación de Gill y Accastello pasa por el peor momento; y la orgánica de la Unión Cívica Radical (UCR) no quiere acordar con el PRO y el Frente Cívico, y ratifica una y otra vez que quiere un candidato propio.

Por lo pronto, el verano no será tan verano para la política. Cambiemos fijó una fecha de internas abiertas para el 24 de febrero, aunque la intención primaria de los cuatro partidos que conforman la alianza es acordar un candidato a gobernador por consenso en función de las encuestas. El PJ ya tiene todo resuelto, Schiaretti buscará continuar otros 4 años en El Panal.

En conclusión, los meses más probables para la elección local se sitúan en dos: junio o julio. La oposición también maneja esas semanas como probable. Gill tiene 90 días como mínimo para convocarlas. 

Después del comicio provincial y antes de la PASO, seguramente, se conocerá el próximo intendente, salvo que el jefe comunal sorprenda con adelantarlas para marzo o abril o en el medio de la disputa nacional. No parecería la opción más viable, pero por las dudas no hay que descartar nada. No queda mucho tiempo, en pocos meses develaremos el misterio.

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