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Todos quieren ser

La falta de diálogo entre los espacios internos genera que cada uno lance un postulante, algunos con potencialidad, otros solo para negociar.En la oposición, Zazzetti dijo que el candidato será el mejor posicionado en las encuestas. Para Bustamante, esta opción es un insulto a la política. Por Martín Alanis

La carrera hacia el Sillón de Viñas ya largó aunque no se conozca aún la fecha de las elecciones municipales. En pleno verano, con la sombrilla y las reposeras a cuestas, los principales dirigentes de la ciudad se lanzan hacia el premio mayor, que tendrá un único ganador allá por mediados de junio o julio. 

Pero antes de la bandera a cuadros hay mucho camino por recorrer. En línea de largada podemos mencionar varios nombres por el oficialismo y la oposición, todos quieren ser candidatos, nadie se baja, todos se suben. La falta de diálogo entre los espacios internos genera que cada uno lance un postulante, algunos con potencialidad de competir, otros tal vez solo para negociar un mejor lugar en la lista de concejales. ¿De proyectos políticos? Nada por ahora.

La semana que acaba de terminar, la segunda del año, dejó algunas definiciones interesantes para repasar. Siguiendo la analogía del automovilismo, el análisis comenzará en la “pole position”, es decir, en el oficialismo, quien hoy parece tener el auto más rápido aunque con dos pilotos que pugnan por sentarse en el habitáculo.

Sin dudas hablamos del actual intendente Martín Gill y del exjefe comunal Eduardo Accastello. Los carteles Martín SIgue! de semanas atrás dejó en claro las intenciones del mandatario, que además cuenta con el aval del gobernador Juan Schiaretti.

Schiaretti, justamente, único líder del peronismo cordobés tras la muerte de José Manuel de la Sota, recibió a Gill el pasado jueves en El Panal. Fue un día después de que Accastello reforzara sus deseos de volver a la intendencia a partir de algunas notas periodísticas. El exmandatario lo repitió en varias oportunidades en los últimos meses y a sus seguidores les dice que será candidato.

Antes de culminar el 2018 se reunieron Gill y Accastello en la Municipalidad. Durante dos horas conversaron de política y resolvieron bajar el tono a las declaraciones cruzadas. También acordaron que cada uno continuaría “construyendo” por su lado hasta llegar al momento de tomar una definición. Desde el gillismo aseguran que el gobernador terminará de dar la bendición final; y desde el accastellismo manifiestan que las encuestas determinarán el candidato oficialista.

Lo cierto es que esta tregua duró apenas unos días. Accastello criticó la falta de gestión respecto al Aeropuerto y Gill le respondió. El “posicionamiento” acordado, lejos de calmar las aguas, las agita, y así aparecen declaraciones insólitas como las de Accastello “sugiriendo” los cargos que podría tener Gill en la Provincia, “vicegobernador o ministro”, con la sola intención de que se retire honrosamente de la ciudad y le ceda el auto más rápido para comandarlo otra vez.

Gill tiene problemas en la gestión, sobre todo falta de mantenimiento en los barrios, calles y malezas, y estas debilidades agrandan al adversario. Las obras anunciadas hace cuatro años (puente, bulevar España, desagües, Parque Pereira y exHospital Pasteur) tampoco se terminan y dado la cercanía de las elecciones provinciales y municipales (en ese orden) resulta difícil que se inauguren antes de los comicios. 

Asimismo, el actual mandatario tiene una imagen superior respecto a su rival interno de acuerdo a las encuestas que circulan en el mundo de la política y este capital en tiempos de marketing político resulta más determinante que cualquier gestión. Se votan personas, no partidos ni proyectos, repiten los consultores. De aquí que nadie se ocupe de los proyectos, solo de encontrar el mejor candidato.

La oposición

En la vereda de enfrente, también en línea de largada, pero más atrás, asoman los candidatos de ¿Cambiemos? En realidad, y para ser justos, los candidatos de la UCR, el Frente Cívico y el PRO. El diálogo entre las fuerzas es casi inexistente. No tienen proyecto político, o si lo tienen, son muy diferentes entre sí. Solo los une, o los podría unir, una orden partidaria provincial que todos acaten. 

En ese esquema solo resolverían el candidato a intendente y saldrían a correr la carrera con la única intención de bajar al oficialismo tras 20 años en el poder, pero sin proyecto. Para muestra, solo basta repasar como votaron los concejales de Juntos por Villa María a lo largo de 3 años para observar el comportamiento partidario y la visión de ciudad que tienen unos y otros.

El titular de PAMI Córdoba, Juan Zazzetti, quien fue candidato en 2015 contra Gill, le dijo esta semana a PUNTAL VILLA MARIA que el postulante opositor se resolverá de acuerdo al mejor posicionado en las encuestas. Allí, el dirigente del PRO corre con ventajas. Pero el concejal radical Gustavo Bustamante, que en los próximos días se pondrá el casco para salir a competir, afirmó que es un insulto a la dirigencia política resolver candidaturas con sondeos de opinión y reclamó internas, tal cual lo hizo su jefe político, Ramón Mestre, a nivel provincial.

El armador del espacio, Darío Capitani, que además preside el PRO de Córdoba, por estas horas enfoca su trabajo en la disputa provincial. ¿Lanzará su candidatura a intendente? En el último año, a partir de la seguidilla de despidos en Fabricaciones Militares, el hombre fuerte del PRO en la ciudad habló poco en los medios y sus intenciones son más una incógnita que una certeza.

Bustamante dialoga con el sector de Miguel Olaviaga en la interna radical (ambos compitieron en 2011), la conducción de Marcelo Barotto también preanuncia que lanzará un candidato (¿será el propio Barotto)?. ¿Estarán dispuesto los radicales a romper Cambiemos ante la falta de diálogo con el PRO?

El Frente Cívico, que en los últimos días se quedó sin candidato a gobernador, ya que Luis Juez competirá en la ciudad de Córdoba, enfoca ahora sus caños en la Villa y pone sobre la mesa dos dirigentes: la concejal Gisele Machicado y el exdiputado Jorge Valinotto.

La pregunta final: ¿podremos imaginar un escenario electoral con las principales fuerzas divididas? El gillismo por un lado, el accastellismo por otro; el PRO con Zazzetti o Capitani; el radicalismo con Bustamante, Barotto u otro; y el juecismo con Machicado o Valinotto. A esta altura de los acontecimientos, no hay nada que descartar y todo por analizar. La realidad terminará de configurar la respuesta final. Todos ponen primera… ahora, a correr.

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