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Avanzan en plan estratégico para controlar el agua de la región sur

La intención es determinar las obras en base a estudios de la Provincia, complementados con otros privados. El intendente Mauricio Pajón es el encargado de profundizar las diferentes gestiones de los productores ante el gobierno
 
Con la intención de evitar daños por los excesos hídricos, y al mismo tiempo aprovechar dicha agua en épocas de sequía, la Provincia avanza en la concreción de una plan estratégico para controlar dicha agua en la región sur del departamento San Martín, pero que tiene incidencias en una amplia zona.

Es que se apunta a realizar un trabajo sobre el arroyo San José-El Chato, que nace en proximidades a Río Tercero y se extiende hasta El Saladillo.

Para ello, el intendente de Ausonia, Mauricio Pajón, forma parte del equipo de trabajo, siendo el nexo que la Provincia requiere para articular acciones entre los productores rurales y las diferentes reparticiones.

“Se va avanzando en la regularización de la cuenca”, sostuvo, y reconoció que se trata de un trayecto largo teniendo en cuenta que “el arroyo San José o el canal El Chato arranca cerca de Río Tercero y finaliza en Saladillo”.

En la actualidad ya se conformaron dos consorcios canaleros, uno de ellos en 2015 y que tiene cobertura desde la ruta provincial 4 hacia Saladillo; mientras que en dirección a Río Tercero está el otro consorcio. “Éste se terminó de conformar hace aproximadamente dos meses”, manifestó Pajón.

Y reconoció que su tarea buscará articular el planteo de los productores “que conforman cada consorcio y la Provincia en sus distintas dependencias”, reconociendo además que “siempre hubo intenciones de canalizaciones o microdiques, que llevaron a la realización de estudios privados por parte de ingenieros”.

La tarea de Pajón pasa ahora por recolectar “lo que hay dando vueltas para ponerlo sobre la mesa y hacer un plan estratégico que abarque la cuenca entera de regularización de las aguas”.

“Es necesario tener un control de toda la cuenca y no de un sector específico para salvar cierta parte y trasladarle el problema a quien está aguas abajo. Para ello tenemos que tener una visión y un proyecto integral, que abarque desde Río Tercero o Pampayasta, hasta el Saladillo”, consideró.

Pensar un proyecto integrado

Pajón entendió que a la hora de evitar inconvenientes seguramente será necesaria “la realización de microdiques o embalses, en algunos lados canalizaciones, y en otros el uso correcto del suelo. Está claro que al estar desbordado de agua, todo el mundo quiere sacarse el agua de sus campos, pero esa no es la solución real”.

El intendente reconoció que en la amplia región “se identificaron alrededor de 250 canales clandestinos, que por ahora fueron intimados pero no se cierran porque muchos pueden ser útiles para este desarrollo”.

En una de las últimas reuniones tomaron parte también “gente de Hernando, y se acercó a la legisladora Laura Labat”. Con los diferentes proyectos existentes de acuerdo a la zona “la intención es que cada ingeniero pueda corregir o modificar los proyectos que elaboraron”.

Incluso, reconoció que hubo cambios en la presentación de las propuestas ya que anteriormente “un ingeniero, con el aval de productores, presentaba la documentación en Recursos Hídricos y seguía su curso. Hoy por hoy si el proyecto no es antes visto y presentado por los consorcios canaleros, no tendrán curso en la Provincia”.

Pajón recordó que el gobierno provincial ya tiene un estudio preliminar “con el ingeniero David Torres al frente de la cuenca y asesorando a los consorcios canaleros. Existen mediciones incluso sobre donde el agua traspasa de una cuenca a la otra. Eso ya se hizo con fondos de la Provincia, a la que se le suman otros individuales con sus correspondientes modificaciones”.

Y puso como ejemplo, “el ingeniero Mauricio Colombano tiene un desarrollo hecho desde Arroyo Cabral hasta la mitad de camino hacia Ausonia. Después hay otro en la zona de Etruria, y otros hacia La Laguna y Pasco. Hay una realidad y es que ésto es un trabajo a largo plazo”.

Entendió: “Todos los productores deben ponerse de acuerdo con los permisos para pasar con las obras, el aporte de herramientas y demás. Igualmente, entendemos que regularizar la cuenca entera será una tarea de cuatro o cinco años”.

Puede darse el caso de que “un productor, entre 50, se niegue a que la obra pase por su campo; entonces existe un freno al proyecto. La intención es que el productor sea protagonista, y que los integrantes de los consorcios logren acordar cada uno de los aspectos para evitar inconvenientes”.



Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María

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