“La gran mayoría de aquellas mujeres del ´69 fueron feministas sin saberlo”
La escritora riocuartense presentó su libro “El Cordobazo de las mujeres”, donde recopila fotos y testimonios de las que participaron en la mítica marcha. La acompañó Soledad García Quiroga, que militara por esos días
Bibiana Fulchieri tenía 20 años cuando publicó su primera nota en un diario. Fue en el primer número de Puntal Río Cuarto, en el año 1980. Y se trataba de una crónica sobre chicos comiendo en un basural de la ciudad. Fue la propia Bibiana quien se había encargado de las fotografías y también la que tuvo que salir a explicar al otro día la autenticidad de las imágenes. Ya que hubo quienes la acusaron de fraude.
Ese primer reportaje sería oráculo de su futuro profesional y la marcaría en el maridaje fotografía y periodismo, denuncia social y el documental. Y sobre todo, en el “ejercicio de la memoria” incluso para no olvidar en tiempo presente.
La otra marca sería una constatación tremenda: el poder de una fotografía. Ese documento gráfico que puede tener la potencia destructiva de una bomba molotov o el poder constructivo de un sermón de la montaña.
Cuarenta años después de aquellos días, Bibiana Fulchieri habla en Villa María de todos esos temas ante un auditorio repleto de mujeres. Está presentando su libro “El Cordobazo de las mujeres”. Y en realidad, tanto en esa charla como en su vida no ha hecho otra cosa que ahondar en ese fabuloso triángulo entre fotografía-documentomemoria a la que esta vez le anexó otra de sus preocupaciones y militancias: la mirada de género.
Chicas de pancartas levantar
-¿Cómo diste con estas 20 mujeres que fueron parte activa de aquella marcha del ´69?
-A muchas las conocía porque eran dirigentes de toda la vida y las había entrevistado cuando trabajé en el diario Córdoba, en La Voz del Interior o en el Página 12 Córdoba. Soledad García Quiroga, por ejemplo, estaba siempre encabezando marchas de la UEPC. Pero en ese momento yo no sabía que ella o las demás habían estado en el Corodbazo...
-¿Y cuándo lo supiste?
-Cuando empecé a investigar las fechas “redondas” de los grandes acontecimientos de la historia. Yo empecé a pensar en el material periodístico que se publicaba con los cien años de la Revolución Rusa, en 2017, que empezó a trabajar sobre el papel de la mujer. O el año pasado con el cincuentenario del Mayo Francés o la Masacre de Tlotelolco en México. Y entonces me pregunté dónde estaban las mujeres del Cordobazo, porque no aparecían en las fotos....
-¿Y dónde estaban?
-Invisibilizadas... Porque con esa premisa en la cabeza empecé a visitar las hemerotecas, tanto de la Legislatura como del Cispren. Y las fotos típicas de las marchas salían Tosco y un par de hombres que lo acompañaban a cada lado, con muy poco fondo. Y siempre cuadradas. Acá falta algo, me dije. ¿Qué hay al costado de las fotos?
-¿Y lo descubriste?
-Sí. Lo hice cuando me fui al archivo de Luz y Fuerza y di con los negativos originales de las fotos. Y ahí sí me encontré con las mujeres. No sólo no estaban detrás de Tosco sino en la línea de vanguardia, portando estandartes y banderas. Fue una constatación increíble. Con la copia de esas fotos me fui a preguntarles a los empleados de más antigüedad quiénes eran. Y nadie me supo decir sus nombres, sólo que “es la señora de tal y tal”. Las primeras que identifiqué me fueron marcando las otras.
-¿Y quiénes eran esas mujeres?
-Había de todas las extracciones sociales y oficios. Y cuando empezaron a surgir, me imaginé un libro con 20 de esos testimonios. Quería un abanico de lo más amplio; que hubiera estudiantes del secundario y de la universidad. Y dentro de la universidad, que hubiera de la pública y de la católica. Quería que hubiera obreras del cinturón automotriz pero también “esposa de” o “hija de” y docentes... Y cada una me fue dando una pieza clave de un rompecabezas que fui armando de a poco...
-¿Cuáles fueron los testimonios que más te conmovieron?
-Muchísimos. Susy Carranza, por ejemplo, me contó que trabajaba en una fábrica de vidrio y el horno le daba a la altura del vientre. Eso le hacía tener menstruaciones muy abundantes y le producía un tremendo dolor de ovarios. Dijo que muchas mujeres quedaron estériles en ese trabajo. O las condiciones en que trabajaban en las fábricas de lamparitas, donde comían en el piso o en el baño.
Mayo del ´69, un antes y un después
-¿El factor común de esos testimonios?
-Hay algo que les pasó, y salvo por un par de excepciones, todas sufrieron violencia de Estado. Distintos tipos de cárceles y vejaciones. Y la inmensa mayoría, además, tuvo alguien cercano que mataron o que desaparecieron en esa época. Como Patricia López que perdió a su padre, el gremialista y vicegobernador Atilio López. Ella me contó el modo en que el Cordobazo empezó a gestarse en su casa. Pero hay otro factor común que me conmovió muchísimo...
-¿Cuál es?
-Que tras las tremendas situaciones por las que pasaron todas estas mujeres, cuando salieron de la cárcel se pusieron de pie nuevamente y volvieron a militar, siguiendo el mismo camino que había marcado el Cordobazo.
De Córdoba para el mundo
-¿Y qué hacen, hoy por hoy, esas mujeres?
-Trabajan en educación o en bibliotecas públicas, en ateneos culturales o en Derechos Humanos... Y van de los 70 a los 90 años, como Susana Fiorito, la esposa del escritor Andrés Rivera... Ella y su marido no estuvieron en la marcha pero llegaron al poco tiempo para hacer los boletines del Sitrac-Sitram, el sindicato combativo automotor que fue fuertísimo y luego fue desmantelado con tremendos asesinatos.
-A fines de los ´60, los derechos de la mujer no eran reconocidos en el país. ¿Pensás que las chicas del Cordobazo fueron pioneras?
-Ninguna de ellas dijo tener conciencia del feminismo, pero la gran mayoría de aquellas mujeres del ´69 fueron feministas sin saberlo. De hecho, casi todas se conocían de memoria los textos de Simone de Beauvoir...
-¿Pensás que las actuales movilizaciones feministas de Córdoba son producto del ´69?
-Yo creo que las mujeres del ´69 son el espejo en donde mirarnos hoy. Pareciera que el feminismo nació con el “Ni una menos” pero yo pondría como hito la década del ´60 y en particular el Mayo Francés con el Movimiento de Liberación de la Mujer. Ellas lograron que el aborto no fuera punible y tomaron muchas fábricas. Las mujeres de Córdoba, de alguna manera, se sentían deudoras de las francesas y de las que salieron a reclamar en las calles de Estados Unidos por la guerra de Vietnam. O de las estudiantes de Tlatelolco en México o las manifestantes de la Revolución Cubana. Las nuestras, las chicas del Mayo Cordobés, fueron parte de ese fabuloso caldo de cultivo que empezó a brotar en todo el mundo...
En la tapa del libro de Bibiana, las mujeres vienen marchando como si emergieran desde el fondo de la historia. Todas vienen levantando la pancarta de Luz y Fuerza con sus cabellos cortos y sus minifaldas más cortas aún; bellas y combativas como estampas. Ahora aparecen en el plano completo de la imagen gracias al poder de la fotografía. Ese documento gráfico que puede destruir como una bomba o volver a la vida lo que había estado sepultado. Como las palabras de Jesús a Lázaro vueltas fotograma de resurrección para que no haya más muerte ni olvido.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María
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Ese primer reportaje sería oráculo de su futuro profesional y la marcaría en el maridaje fotografía y periodismo, denuncia social y el documental. Y sobre todo, en el “ejercicio de la memoria” incluso para no olvidar en tiempo presente.
La otra marca sería una constatación tremenda: el poder de una fotografía. Ese documento gráfico que puede tener la potencia destructiva de una bomba molotov o el poder constructivo de un sermón de la montaña.
Cuarenta años después de aquellos días, Bibiana Fulchieri habla en Villa María de todos esos temas ante un auditorio repleto de mujeres. Está presentando su libro “El Cordobazo de las mujeres”. Y en realidad, tanto en esa charla como en su vida no ha hecho otra cosa que ahondar en ese fabuloso triángulo entre fotografía-documentomemoria a la que esta vez le anexó otra de sus preocupaciones y militancias: la mirada de género.
Chicas de pancartas levantar
-¿Cómo diste con estas 20 mujeres que fueron parte activa de aquella marcha del ´69?
-A muchas las conocía porque eran dirigentes de toda la vida y las había entrevistado cuando trabajé en el diario Córdoba, en La Voz del Interior o en el Página 12 Córdoba. Soledad García Quiroga, por ejemplo, estaba siempre encabezando marchas de la UEPC. Pero en ese momento yo no sabía que ella o las demás habían estado en el Corodbazo...
-¿Y cuándo lo supiste?
-Cuando empecé a investigar las fechas “redondas” de los grandes acontecimientos de la historia. Yo empecé a pensar en el material periodístico que se publicaba con los cien años de la Revolución Rusa, en 2017, que empezó a trabajar sobre el papel de la mujer. O el año pasado con el cincuentenario del Mayo Francés o la Masacre de Tlotelolco en México. Y entonces me pregunté dónde estaban las mujeres del Cordobazo, porque no aparecían en las fotos....
-¿Y dónde estaban?
-Invisibilizadas... Porque con esa premisa en la cabeza empecé a visitar las hemerotecas, tanto de la Legislatura como del Cispren. Y las fotos típicas de las marchas salían Tosco y un par de hombres que lo acompañaban a cada lado, con muy poco fondo. Y siempre cuadradas. Acá falta algo, me dije. ¿Qué hay al costado de las fotos?
-¿Y lo descubriste?
-Sí. Lo hice cuando me fui al archivo de Luz y Fuerza y di con los negativos originales de las fotos. Y ahí sí me encontré con las mujeres. No sólo no estaban detrás de Tosco sino en la línea de vanguardia, portando estandartes y banderas. Fue una constatación increíble. Con la copia de esas fotos me fui a preguntarles a los empleados de más antigüedad quiénes eran. Y nadie me supo decir sus nombres, sólo que “es la señora de tal y tal”. Las primeras que identifiqué me fueron marcando las otras.
-¿Y quiénes eran esas mujeres?
-Había de todas las extracciones sociales y oficios. Y cuando empezaron a surgir, me imaginé un libro con 20 de esos testimonios. Quería un abanico de lo más amplio; que hubiera estudiantes del secundario y de la universidad. Y dentro de la universidad, que hubiera de la pública y de la católica. Quería que hubiera obreras del cinturón automotriz pero también “esposa de” o “hija de” y docentes... Y cada una me fue dando una pieza clave de un rompecabezas que fui armando de a poco...
-¿Cuáles fueron los testimonios que más te conmovieron?
-Muchísimos. Susy Carranza, por ejemplo, me contó que trabajaba en una fábrica de vidrio y el horno le daba a la altura del vientre. Eso le hacía tener menstruaciones muy abundantes y le producía un tremendo dolor de ovarios. Dijo que muchas mujeres quedaron estériles en ese trabajo. O las condiciones en que trabajaban en las fábricas de lamparitas, donde comían en el piso o en el baño.
Mayo del ´69, un antes y un después
-¿El factor común de esos testimonios?
-Hay algo que les pasó, y salvo por un par de excepciones, todas sufrieron violencia de Estado. Distintos tipos de cárceles y vejaciones. Y la inmensa mayoría, además, tuvo alguien cercano que mataron o que desaparecieron en esa época. Como Patricia López que perdió a su padre, el gremialista y vicegobernador Atilio López. Ella me contó el modo en que el Cordobazo empezó a gestarse en su casa. Pero hay otro factor común que me conmovió muchísimo...
-¿Cuál es?
-Que tras las tremendas situaciones por las que pasaron todas estas mujeres, cuando salieron de la cárcel se pusieron de pie nuevamente y volvieron a militar, siguiendo el mismo camino que había marcado el Cordobazo.
De Córdoba para el mundo
-¿Y qué hacen, hoy por hoy, esas mujeres?
-Trabajan en educación o en bibliotecas públicas, en ateneos culturales o en Derechos Humanos... Y van de los 70 a los 90 años, como Susana Fiorito, la esposa del escritor Andrés Rivera... Ella y su marido no estuvieron en la marcha pero llegaron al poco tiempo para hacer los boletines del Sitrac-Sitram, el sindicato combativo automotor que fue fuertísimo y luego fue desmantelado con tremendos asesinatos.
-A fines de los ´60, los derechos de la mujer no eran reconocidos en el país. ¿Pensás que las chicas del Cordobazo fueron pioneras?
-Ninguna de ellas dijo tener conciencia del feminismo, pero la gran mayoría de aquellas mujeres del ´69 fueron feministas sin saberlo. De hecho, casi todas se conocían de memoria los textos de Simone de Beauvoir...
-¿Pensás que las actuales movilizaciones feministas de Córdoba son producto del ´69?
-Yo creo que las mujeres del ´69 son el espejo en donde mirarnos hoy. Pareciera que el feminismo nació con el “Ni una menos” pero yo pondría como hito la década del ´60 y en particular el Mayo Francés con el Movimiento de Liberación de la Mujer. Ellas lograron que el aborto no fuera punible y tomaron muchas fábricas. Las mujeres de Córdoba, de alguna manera, se sentían deudoras de las francesas y de las que salieron a reclamar en las calles de Estados Unidos por la guerra de Vietnam. O de las estudiantes de Tlatelolco en México o las manifestantes de la Revolución Cubana. Las nuestras, las chicas del Mayo Cordobés, fueron parte de ese fabuloso caldo de cultivo que empezó a brotar en todo el mundo...
En la tapa del libro de Bibiana, las mujeres vienen marchando como si emergieran desde el fondo de la historia. Todas vienen levantando la pancarta de Luz y Fuerza con sus cabellos cortos y sus minifaldas más cortas aún; bellas y combativas como estampas. Ahora aparecen en el plano completo de la imagen gracias al poder de la fotografía. Ese documento gráfico que puede destruir como una bomba o volver a la vida lo que había estado sepultado. Como las palabras de Jesús a Lázaro vueltas fotograma de resurrección para que no haya más muerte ni olvido.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María