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“Hay intereses de la farmacéutica distintos a los de un papá o mamá”

La abogada penalista e integrante del Área de Política de Drogas de la Asociación Pensamiento Penal, Nadia Podsiadlo, explicó las restricciones de la ley de cannabis medicinal. Lo expuso durante una jornada en la UNVM

La abogada penalista e integrante del Área de Política de Drogas de la Asociación Pensamiento Penal, Nadia Podsiadlo, explicó los alcances y restricciones de la ley 27.350 sobre el cannabis medicinal. Argumentó que la misma trata demasiado la parte de investigación pero se olvida del autocultivo y de las necesidades urgentes de las personas que padecen enfermedades tratables mediante este medicamento. Lo expuso durante una jornada  sobre “Política de drogas en Argentina: cannabis medicinal, narcomenudeo y legislación penal”, realizada en la Universidad Nacional de Villa María.

La ley 27.350 es la de cannabis medicinal, encabezada con el título: investigación científica y médica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados. “Si nos ponemos a ver todo este título podemos entender la finalidad. Esta ley fue sancionada en marzo de 2017 y fue reglamentada varios meses después, es decir en septiembre del mismo año. El proyecto no fue alterado ni modificado y entró al Senado como estaba”. 

La especialista expresó que hoy esta ley cuenta con millones de reglamentaciones y decretos. “El objeto de la ley es crear un marco regulatorio para que se investigue y estudie la planta y sus derivados. El artículo habla que se va a crear un programa nacional para darles la posibilidad a todas aquellas para que se investigue”, subrayó. En este sentido, la abogada remarca que se habla siempre de investigación, pero poco de implementación.

“Tengo una amplia discusión sobre esta ley, como ustedes sabrán estuvo todo el movimiento político de diversos sectores. El sufrimiento que esta gente padecía hizo que haya una especie de sensibilidad por parte de ciudadanía y de los legisladores para sancionar esta ley”, argumentó.

A su vez, comentó que hubo 20 proyectos de diversa índole pero “lamentablemente no se tuvo en cuenta el autocultivo o el cultivo solidario, en el que cada uno  podía tener una, dos o tres plantas para poder medicarse, para poder sanar”. 

“Este proyecto no fue tenido en cuenta como ha sido tenido en cuenta en países vecinos, y la ley básicamente se sanciona en este marco de prohibicionismo como veníamos hasta el día de la fecha”, subrayó la abogada.

Por otro lado, explicó que el informe sobre la temática en julio del 2016 era totalmente positivo, hablaba de todos los efectos que tenía la planta y sus derivados. “Paradójicamente, meses después, en octubre se lanzó un informe totalmente contradictorio, lo reducía para epilepsia refractaria, se lo redujo a esta dolencia, a esta patología”, añadió. 

La profesional agregó: “Solamente pone en manos del Estado, monopoliza todo lo que es la producción de cannabis”. “Ahora bien quÉ pasa con esa  gente, mamás, papás y parientes, quÉ pasa con esa gente que tiene una patología. ¿Podemos esperar hasta que el Estado regule plantaciones y cultivo y produzca la materia prima para darle a la gente que necesita esa medicina?”, se preguntó la abogada. 

Además manifestó: “Esto no es de un día para otro, lamentablemente se deja de lado el autocultivo. Hay intereses de la farmacéutica, por ejemplo, que son distintos a los de una mamá o un papá que puede tener la medicina en el patio de su casa”. 

“En muchos casos los padres y madres que  han suministrado medicina de cannabis a sus hijos han tenido que dejar toda medicina tradicional, cuando están totalmente probados sus efectos positivos”, expresó la abogada en defensa del tratamiento. 

La engorrosa burocracia

“Tenemos que tener en cuenta también toda la burocracia que implica acceder a esta medicina, como todavía no tenemos plantaciones en el país. Cada planta tiene cepas y cannabinoides que deben interactuar entre sí, y sabemos que cada cuerpo es diferente y no actúa de la misma manera en todos”, sostuvo la defensora. 

Tomó como ejemplo al aceite de Charlotte, de los cuales 100 ml salen 900 dólares. “No todo el mundo tiene acceso para traerlo, y ni hablar de la burocracia y lo engorroso que puede ser ese trámite; entonces uno de los puntos que hay que defender es el autocultivo”, argumentó.

 Sobre lo mismo agregó: “Hoy para poder traerlo hay que completar una serie de requisitos que te pueden tomar varios años. Hay patologías graves que no pueden esperar. Nadie toma aceite de cannabis porque le duele la cabeza”.  “Me parece que teniendo evidencia y viendo cómo se desarrolla en otros países del mundo  podríamos haber avanzado más”, remató Podsiadlo. 

Además la doctora explicó que quienes requieren de la medicina deben anotarse en un registro y comentó lo engorroso que pueden ser los trámites burocráticos para conseguirla. “Primero respecto al tratamiento en caso de querer cambiarlo, después el médico tiene que argumentar por qué uno hace esta modificación de esquema”, señaló a modo de ejemplo. 

Ante eso ñadió: “Tiene que especificar las cantidades, como el médico tiene la certeza absoluta de cuánta es la dosis se necesita. Teniendo en cuenta que este medicina genera un acostumbramiento en el cuerpo, algo que pasa muy seguido con la gente que cultiva. Sabemos que hay veces que esta medicina produce acostumbramiento, por eso hay que rotar la dosis”.

Además, Podsiadlo sostuvo que otra de las restricciones del cannabis medicinal es la sanción penal. “Hay miedo, hay una criminalización y sanción penal, tienen el código penal todo el tiempo atrás. Hemos tenido en Córdoba varios presos y presas por cannabis medicinal”.

También comentó que han tenido casos de productores que han suministrado de forma gratuita el aceite de cannabis a padres y madres que “iban arrodillándose y pidiendo por favor que les dieran para sus hijos”. 

“Esta persona fue privada de su libertad y afronta una pena hoy de 4 a 12 años de prisión”, añadió.

“Hoy por hoy el panorama es algo en lo que avanzamos muy poquito y me parece que falta mucho por hacer”, sostuvo Podsiadlo. “Hay que tener en cuenta a los cultivadores, que son quienes tienen experiencia en este quehacer de todos los días, en cómo es el manejo de la planta, cómo en interactúan los distintos cannabinoides y cepa y cómo se produce el acostumbramiento en quienes los consumen”, añadió.

Los comienzos del cannabis

“Si seguimos el camino que tuvo este proceso de sanción de la ley, en el año 60, si nos vamos a la convención única de estupefacientes, ya se hablaba, hace más de 50 años”, explicó. A su vez, subrayó que se proponía que todos los países debían garantizar la disponibilidad de estupefacientes para la investigación en la medicina. 

“Esta convención en 1968 en su artículo N° 3 dice que si bien queda abolida la exportación, comercialización, cultivo, etc., deberían sí o sí garantizarse las acciones necesarias para que haya un margen disponible para la investigación”, señaló la abogada. Experimentos críticos podrían estar autorizados. Es decir que si miramos la ley de ahora sancionada en 2016, que los medios trataban como algo re novedoso, la tenemos desde los años 60.



Aldana Pszybylski.  Redacción Puntal Villa María

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