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Mercado laboral: buena ocupación, pero con salarios deprimidos

Los trabajadores informales ganaron en abril el 59% de lo que habían recibido en 2016 ajustado por inflación. Los empleados registrados privados perdieron los primeros años pero lograron frenar la caída desde 2021

El comienzo del año en materia laboral fue a nivel nacional positivo desde el punto de vista de los niveles de ocupación y tasas de actividad, ya que ambos fueron al alza. Sin embargo, la contracara es que los salarios siguen deprimidos en todos los segmentos de los trabajadores, aunque con claras diferencias negativas en el caso de los informales.

Un reciente estudio de la Fundación Mediterránea muestra que en el medio de un contexto inflacionario complejo y preocupante, con una tasa de inflación interanual en torno al 116% y que se espera que alcance el 142% a lo largo de todo 2023 (acorde al REM), los indicadores asociados al mercado laboral “parecen mostrar un escenario bastante optimista”.

En ese sentido, se destaca que la tasa de actividad en los primeros tres meses de 2023 fue del 48,3% (un pico de actividad desde que se retomó su registro en 2016), mientras que para el mismo trimestre 2022 había sido del 46,5%. De esta manera, en la comparación interanual se registró un incremento de 822 mil personas adicionales participando en el mercado laboral.

Algo similar ocurre con la tasa de desocupación. En el primer trimestre de 2023 se evidenció el nivel más bajo en décadas para los primeros tres meses del año (habría que remontarse a comienzos de los 90 o fines de los 80 para hallar un número similar).

La proporción de desocupados sobre la población económicamente activa resultó del 6,9% (representando la situación de 1,5 millones de personas), lo que la posiciona 0,1 puntos porcentuales por debajo de la tasa de 2022 (7%) y 3,3 puntos porcentuales menos que la observada en 2021 (10,2%). Por lo tanto, la mejoría mostrada tras la salida de la pandemia en este indicador no parece haberse tratado de un evento temporal, dado que estos registros tan bajos se mantienen por segundo año consecutivo.

“La mejora de los indicadores laborales mencionados permite sostener que, en parte, las personas que buscaban un trabajo fueron efectivamente vinculadas con uno. Así, la tasa de empleo también experimentó una mejora, alcanzando en el primer trimestre 2023 un 45%”, destacan los economistas Laura Caullo y Joaquín Aguirre, integrantes de la Mediterránea.

Esto quiere decir que alrededor de 20,7 millones de personas se encuentran ocupadas, es decir, 767 mil más que en el mismo trimestre de 2022, cuando la tasa resultaba igual a 43,3%.

A nivel provincial se mantienen los buenos resultados. Por ejemplo, sólo 3 de las 24 provincias experimentaron una reducción de su tasa de actividad con respecto al primer trimestre de 2022 (Mendoza, Salta y Misiones). Por su parte, San Juan, Tierra del Fuego y Corrientes fueron las que mostraron un incremento más significativo en esta variable de forma interanual, con 3,7 puntos porcentuales adicionales en los tres casos. Gracias a ese aumento, Tierra del Fuego pasó a ser la segunda jurisdicción con mayor tasa de actividad (49,9%), sólo detrás de CABA (54,5%). Mendoza (49,6%), Santa Fe (49,2%) y Córdoba (49,2%), tres de las provincias más productivas, siguen en la lista. En este ranking, Formosa (40,1%) y Río Negro (38,8%) son las peor posicionadas.

El otro indicador que resume los principales rasgos del mercado laboral argentino es la tasa de empleo. En el interior del país, nuevamente fueron sólo 3 las jurisdicciones que desmejoraron, aunque muy levemente: Salta (-0,1 p.p.), Mendoza (-0,5 p.p.) y Misiones (-0,8 p.p.). Mientras, Santa Cruz (+4,5 p.p.), Tierra del Fuego (+4,2 p.p.), San Juan (+4,1 p.p.) y Santiago del Estero (+ 3,5 p.p.) presentaron las variaciones interanuales más altas.

Pero, frente a ese medio vaso lleno, los salarios reales se encuentran muy deprimidos. A partir de 2018 se observa una caída generalizada en el poder adquisitivo de los ocupados, aunque existen diferencias significativas entre los que están registrados y los que no. El salario real de los trabajadores informales desde 2018 no encuentra un piso (en abril de 2023 percibieron 59% de lo que ganaban en 2016, ajustando por inflación). Por otro lado, los asalariados privados registrados sufrieron una pérdida en su poder de compra, pero en los últimos años lograron mantener estable su salario real (claramente, en un nivel menor al que se observaba en 2016-2017). Algo similar ocurrió con los empleados del sector público. Ellos vieron caer su poder adquisitivo un 27% entre 2018 y 2020, pero luego pudieron recuperar parte del camino perdido. En abril de 2023 percibieron el 80% de los que ganaban en 2016. Por eso, “la brecha en la evolución de los salarios entre los trabajadores formales y los informales se acrecentó ampliamente en los últimos 3 años”, concluye el informe.