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La suba del gasoil vuelve a golpear en el transporte: ¿cómo juegan los subsidios?

Las empresas recibieron el nuevo valor con un incremento del 82 por ciento con respecto al que pagaban a comienzos de febrero: pasó de $91,69 a $166,90. En el AMBA, los mayores fondos estatales amortiguan el alza

El nuevo incremento en los combustibles que las petroleras aplicaron esta semana no sólo golpeó a los automovilistas particulares sino que ya tuvo su impacto también en las empresas de transporte de pasajeros, aunque con diferentes consecuencias dependiendo del nivel de subsidios que recibe cada una.

Es que, dependiendo del lugar en el que presta servicios, es el volumen de dinero que reciben como compensación de parte del Ministerio de Transporte de la Nación. No es lo mismo un colectivo que circula en el AMBA que uno que lo hace en Rosario, en Córdoba o en Río Cuarto. Todos tienen un ingreso de fondos diferente por parte del Estado.

El país tiene tres grandes niveles de subsidios aunque muchas más realidadesy matices. Pero se podría graficar con un nivel de subsidios más elevado para AMBA, un intermedio para capitales importantes (como ciudad de Córdoba) y el interior del interior, como es el caso de Río Cuarto, Villa María o Carlos Paz. En el primer grupo, cada unidad recibe poco más de 800 mil pesos mensuales de subsidios; en el intermedio, alrededor de $500 mil y finalmente en el último, poco más de $300 mil por unidad.

La semana pasada, la Nación anunció la liberación de $ 10.500 millones para cubrir a las empresas del interior del país (desde Fatap habían pedido $15 mil millones para los meses de abril, mayo y junio) en el segundo trimestre a razón de 3.500 millones mensuales. Eso va en línea con los 46 mil millones que se había comprometido el gobierno nacional para todo 2022, lo que representaba un aumento del 64% frente al año pasado. Esa cifra parecía, en diciembre, que iba a permitir recomponer los ingresos de las empresas que venían golpeadas por la pandemia y la fuerte pérdida de pasajeros que nunca pudo recuperarse. Sin embargo, con el arranque inflacionario del primer cuatrimestre los empresarios ya estiman que con suerte estarán en las mismas condiciones que el año pasado y no habrá mejora alguna. Creen que ese 64% de incremento en los subsidios a lo sumo le empatará a la inflación. Eso aleja las expectativas de recomposición de ingresos prevista.

Y ese cálculo se vio reforzado ahora con el alza de los combustibles. En las últimas horas llegó la comunicación de las distribuidoras a las empresas con los nuevos valores:$166,90 el litro de gasoil, lo que encendió todas las alarmas. Es que cuando comenzó febrero, el precio era de $91,69 y había escalado para mediados de abril, en medio de la escasez en las estaciones de servicio, a $141,69. Por lo tanto, de punta a punta hubo un incremento del 82% en sólo 90 días.

En el medio, entre los subsidios y los costos, como el del combustible que es el principal junto con los salarios de los trabajadores, aparece como balance el boleto que pagan los usuarios, a lo que hay que sumar la referencia del pasajero por kilómetro que transporta cada unidad. Eso da una ecuación también bien diferente en cada zona del país. Los mayores subsidios y el mayor volumen de pasajeros transportados en el AMBA permite que el boleto actualmente cueste unos 20 pesos; un valor que no existe en ningún otro lugar del país. Para usar el transporte público en el interior el costo ronda los 60 pesos actualmente, con algunas ciudades que todavía tienen un valor algo menor.

De allí que las empresas insistan en que “la situación es muy delicada” por la fuerte escalada de costos que no son acompañados por los ingresos. “Por este camino vamos a tener muchas dificultades para seguir prestando los servicios”, advierten.

Un sistema que pende de un hilo y que sigue plagado de inequidades

“Es importante resaltar que el Fondo Compensador que abarca la asistencia económica para el transporte de pasajeros y pasajeras es un acompañamiento extraordinario que realiza el gobierno nacional a las provincias del interior del país, quienes son las verdades responsables de sostener el sistema de transporte público a partir de suscribirse en el pacto fiscal en el año 2018”, explican desde a cartera nacional de Transporte, aunque en realidad los fondos destinados a las provincias sean apenas un cuarto de lo que se envía al AMBA como subsidio.

A partir de esa histórica inequidad, que se traslada a otros ámbitos como el de las tarifas energéticas que se encuentran ahora en plena discusión, hay proyectos de legisladores nacionales, entre ellos los de Córdoba, Mendoza y Tucumán, para revertir esa situación y equipara el reparto.

Frente a esa iniciativa, el Ministerio de Economía intenta frenar la escalada de los subsidios económicos como una forma de equilibrar las cuentas fiscales y reducir el déficit, tal como se comprometió en el acuerdo con el FMI. Por eso, mientras el debate avanza, ahora por el gas y la electricidad, y aunque los subsidios al transporte sean menores, las empresas temen que también sean alcanzados por la tijera de Martín Guzmán. En el interior, dado el estado de situación, eso podría ser determinante para golpear la continuidad de muchas empresas que penden de un hilo desde el inicio de la pandemia.