“Isabel Sarli era una belleza de su época, pero hoy pasaría por gorda”
Abiertas a partir del año 2000, las tiendas de talles especiales son una fabulosa opción no sólo para “gordos” sino también para “intermedios”, esos que no encuentran ropa en las pilcherías clásicas ni modernas en la Villa
Hay una verdad empírica y comprobada que debe conocerse antes de leer esta nota: no hace falta ser “gordo” para comprar la ropa en tiendas de talles especiales. La segunda verdad y que se desprende de la primera (tan probada y comprobada como ésta) es que las tiendas “normales” manejan una gama de talles y modelos muy estrecho, por no decir casi exclusivo. Sobre todo en lo que atañe a mujeres y que podría definirse como “ropa para quinceañeras que salen los sábados a la noche” o “ropa para mujeres de todas las edades con cuerpos (y gustos) de chicas de 15 que salen los sábados a la noche”.
Por cierto que hablamos de las chicas cuyos cuerpos son diminutos, acaso tallados por las nuevas tendencias de la moda occidental. O para decirlo en la nomenclatura de las tiendas, sólo se encuentran tres talles: S, M y L : “small” (pequeño), “medium” (medio) y “large” (grande). Por cierto que ese “grande” sólo lo es comparado con la pequeñez de chicas que aún no han salido de la pubertad. Esta es una realidad tan palpable en Villa María como en el país. “¿Y las “chicas y mujeres normales?”, se pregunta el resto (el enorme resto) que no entra en ese “parámetro S-M -L”. ¿A dónde compran la ropa esas otras mujeres cuyo talle es superior o cuyo gusto es diferente?
Para eso están, por cierto, las casas de talles especiales; que en esta ciudad no abundan. Este reportaje a dos casas emblemáticas de la ciudad, intenta dar respuesta a esas preguntas.
Para señoras con cuerpos renacentistas
En calle Entre Ríos 1255 se emplaza “Tu moda”, la tienda de talles especiales más antiguas de la ciudad. Su actual propietaria, Alejandra Pellex, lleva el local desde hace 5 años, pero su dueña anterior, Alejandra Amici, lo hizo durante catorce, cuando la ropería se llamaba “Dars”.
La primer pregunta para Alejandra es si es cierto que la inmensa mayoría de las tiendas de la ciudad se manejan con la tríada S-M-L y los demás talles están en falta.
“Totalmente. Pero mirá la paradoja, porque la mayoría de mis clientas son señoras y chicas de talle intermedio, no de un talle especial ni de XS. Y esas mujeres no consiguen ropa si no es acá. Las fábricas no las tienen en cuenta, sólo piensan en esas chicas menuditas que no sabés ni cómo entran en esos pantalones...
-Digamos que son ropa para modelos del siglo 21 mientras que las que vos vendés son para modelos del Renacimiento...
-¡Claro! Porque las chicas de esos pintores eran contundentes ¿no?
-Por lo visto, no es un problema sólo de “señoras”, que es tu rubro...
-¡Para nada! Yo tengo una hija de 14 años que es “rellenita” y no te puedo explicar lo que me cuesta conseguirle ropa, porque todo viene en talle único. El otro problema que tienen las chicas jovencitas es que si acaso consiguen talles especiales, no vienen con diseños modernos para ir al boliche. Cada vez que pregunto en las tiendas, me dicen que no traen porque no consiguen en ningún lado.
-¿Y vos cómo conseguís?
-Yo compro en Buenos Aires pero me llevó mucho tiempo conocer el rubro. Al principio, compraba una camisa del 60 pero con mangas angostas como una del 40. Y eso no me servía. No es fácil conseguir ropa especial donde todo sea proporcionado. Son pocas las casas que fabrican en la medida justa. Pero también priorizo la calidad. No porque seas gordo o grandote vas a tener que ponerte un pedazo de tela como una sábana. Yo traigo cosas que me gustan a mí, como si yo misma las fuera a usar. Ese es mi criterio. Y que sean tan hermosas como esas que las chicas jovencitas no consiguen en pilcherías.
-¿Hay mujeres que demoran en entrar por timidez o vergüenza?
-Mirá, muchas me dijeron “no me decidía a entrar por tu maniquí, que es un tramposo porque no tiene panza” (risas). ¡Y tienen razón, por eso lo quiero cambiar! Te diría que el 80 por ciento de las mujeres que vienen tienen panza. Es inevitable después de los 40. Lo bueno es que después salen contentas porque la mayoría de mi ropa les queda grande...
-¿A qué se debe ese temor a entrar?
-A que en Argentina nos han vendido un estereotipo de mujer flaquita y todas quieren estar a tono con ese modelo, siendo que en otros tiempos no era así. Isabel Sarli era una belleza de su época, pero hoy pasaría por gorda. Lo mismo que Noemí Alan o Beatriz Salomón. El otro día no podía entender que la criticaran a Wanda Nara por esa foto en malla ¡Decíme qué mujer de 35 años y con 5 hijos no tiene celulitis! ¡Y ella estaba hecha una diosa!
-¿El secreto?
-No tenemos que dejarnos imponer la moda y aprender a vestirnos de acuerdo a nuestros cuerpos. Además, al hombre le gusta la mujer con carne, la mujer de verdad. Son buenos secretos para aceptarse y empezar a ser feliz.
Que nadie talle tu cuerpo
Con este “slogan” tan contundente, Romina Piersanti lleva adelante desde hace 9 años “Mía”; una de las casas emblemáticas de talles especiales de la ciudad. Y lo primero que reconoce Romina en su rubro, es la tremenda falta de diseños modernos.
“Por eso cada vez que encuentro pantalones engomados, calzas, o ropa con strass la traigo. Hay muchas chicas de talle grande que no encuentran ropa para salir por ningún lado. Pero también es cierto que en los locales comunes hay talles muy chiquitos. Y encima los cortes son diferentes. Un 46 de una casa normal no me entra a mí, que soy un 42. Ya no se respeta el viejo estándar”.
-Muchas personas que no son gordas tienen que venir a tiendas como la tuya ¿Eso las hace sentir mal?
-Sí, y es normal. Acá vienen muchas chicas que son “talle medio”, un pantalón 44 o 46 clásico que no conseguís en otro lado. Por eso en jean tengo desde 46 al 80, al menos en hombres.
-¿Los hombres tienen menos prejuicios en aceptarse?
-Depende de la atención del negocio. Los prejuicios tienen que ver con eso. Si la vendedora te contiene como mi empleada Georgina, la cosa es muy distinta. A veces vienen un poco inquietos pero después se relajan.
-¿Y las mujeres que buscan?
-Se quieren poner todo; shorts, pantalones engomados, camisas hindúes...
-En los últimos tiempos hubo un boom de las modelos XXL...
-Sí, y eso descomprimió mucho. Lamentablemente esta ropa es más cara que la común.
-¿Por qué?
-Porque casi no se fabrica. Para vender talles especiales tenés que tener de todo. Acá vienen hombres muy gordos, de 150 o 160 kilos. Y consigue ropa. Y vienen otros que no son gordos pero te pesan eso, gente de campo de huesos grandes y brazos inmensos... A esos no les entra una camisa del 44, y muchos no tienen ni panza...
-¿Hay más hombres o mujeres en este rubro?
-Mi experiencia me dice que hay muchas más mujeres gordas que hombres gordos. Pero tengo ropa canchera para todos. Mirá si no este pantalón talle 80 naranja. Pero no te entusiasmés porque ya está encargado.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.
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Por cierto que hablamos de las chicas cuyos cuerpos son diminutos, acaso tallados por las nuevas tendencias de la moda occidental. O para decirlo en la nomenclatura de las tiendas, sólo se encuentran tres talles: S, M y L : “small” (pequeño), “medium” (medio) y “large” (grande). Por cierto que ese “grande” sólo lo es comparado con la pequeñez de chicas que aún no han salido de la pubertad. Esta es una realidad tan palpable en Villa María como en el país. “¿Y las “chicas y mujeres normales?”, se pregunta el resto (el enorme resto) que no entra en ese “parámetro S-M -L”. ¿A dónde compran la ropa esas otras mujeres cuyo talle es superior o cuyo gusto es diferente?
Para eso están, por cierto, las casas de talles especiales; que en esta ciudad no abundan. Este reportaje a dos casas emblemáticas de la ciudad, intenta dar respuesta a esas preguntas.
Para señoras con cuerpos renacentistas
En calle Entre Ríos 1255 se emplaza “Tu moda”, la tienda de talles especiales más antiguas de la ciudad. Su actual propietaria, Alejandra Pellex, lleva el local desde hace 5 años, pero su dueña anterior, Alejandra Amici, lo hizo durante catorce, cuando la ropería se llamaba “Dars”.
La primer pregunta para Alejandra es si es cierto que la inmensa mayoría de las tiendas de la ciudad se manejan con la tríada S-M-L y los demás talles están en falta.
“Totalmente. Pero mirá la paradoja, porque la mayoría de mis clientas son señoras y chicas de talle intermedio, no de un talle especial ni de XS. Y esas mujeres no consiguen ropa si no es acá. Las fábricas no las tienen en cuenta, sólo piensan en esas chicas menuditas que no sabés ni cómo entran en esos pantalones...
-Digamos que son ropa para modelos del siglo 21 mientras que las que vos vendés son para modelos del Renacimiento...
-¡Claro! Porque las chicas de esos pintores eran contundentes ¿no?
-Por lo visto, no es un problema sólo de “señoras”, que es tu rubro...
-¡Para nada! Yo tengo una hija de 14 años que es “rellenita” y no te puedo explicar lo que me cuesta conseguirle ropa, porque todo viene en talle único. El otro problema que tienen las chicas jovencitas es que si acaso consiguen talles especiales, no vienen con diseños modernos para ir al boliche. Cada vez que pregunto en las tiendas, me dicen que no traen porque no consiguen en ningún lado.
-¿Y vos cómo conseguís?
-Yo compro en Buenos Aires pero me llevó mucho tiempo conocer el rubro. Al principio, compraba una camisa del 60 pero con mangas angostas como una del 40. Y eso no me servía. No es fácil conseguir ropa especial donde todo sea proporcionado. Son pocas las casas que fabrican en la medida justa. Pero también priorizo la calidad. No porque seas gordo o grandote vas a tener que ponerte un pedazo de tela como una sábana. Yo traigo cosas que me gustan a mí, como si yo misma las fuera a usar. Ese es mi criterio. Y que sean tan hermosas como esas que las chicas jovencitas no consiguen en pilcherías.
-¿Hay mujeres que demoran en entrar por timidez o vergüenza?
-Mirá, muchas me dijeron “no me decidía a entrar por tu maniquí, que es un tramposo porque no tiene panza” (risas). ¡Y tienen razón, por eso lo quiero cambiar! Te diría que el 80 por ciento de las mujeres que vienen tienen panza. Es inevitable después de los 40. Lo bueno es que después salen contentas porque la mayoría de mi ropa les queda grande...
-¿A qué se debe ese temor a entrar?
-A que en Argentina nos han vendido un estereotipo de mujer flaquita y todas quieren estar a tono con ese modelo, siendo que en otros tiempos no era así. Isabel Sarli era una belleza de su época, pero hoy pasaría por gorda. Lo mismo que Noemí Alan o Beatriz Salomón. El otro día no podía entender que la criticaran a Wanda Nara por esa foto en malla ¡Decíme qué mujer de 35 años y con 5 hijos no tiene celulitis! ¡Y ella estaba hecha una diosa!
-¿El secreto?
-No tenemos que dejarnos imponer la moda y aprender a vestirnos de acuerdo a nuestros cuerpos. Además, al hombre le gusta la mujer con carne, la mujer de verdad. Son buenos secretos para aceptarse y empezar a ser feliz.
Que nadie talle tu cuerpo
Con este “slogan” tan contundente, Romina Piersanti lleva adelante desde hace 9 años “Mía”; una de las casas emblemáticas de talles especiales de la ciudad. Y lo primero que reconoce Romina en su rubro, es la tremenda falta de diseños modernos.
“Por eso cada vez que encuentro pantalones engomados, calzas, o ropa con strass la traigo. Hay muchas chicas de talle grande que no encuentran ropa para salir por ningún lado. Pero también es cierto que en los locales comunes hay talles muy chiquitos. Y encima los cortes son diferentes. Un 46 de una casa normal no me entra a mí, que soy un 42. Ya no se respeta el viejo estándar”.
-Muchas personas que no son gordas tienen que venir a tiendas como la tuya ¿Eso las hace sentir mal?
-Sí, y es normal. Acá vienen muchas chicas que son “talle medio”, un pantalón 44 o 46 clásico que no conseguís en otro lado. Por eso en jean tengo desde 46 al 80, al menos en hombres.
-¿Los hombres tienen menos prejuicios en aceptarse?
-Depende de la atención del negocio. Los prejuicios tienen que ver con eso. Si la vendedora te contiene como mi empleada Georgina, la cosa es muy distinta. A veces vienen un poco inquietos pero después se relajan.
-¿Y las mujeres que buscan?
-Se quieren poner todo; shorts, pantalones engomados, camisas hindúes...
-En los últimos tiempos hubo un boom de las modelos XXL...
-Sí, y eso descomprimió mucho. Lamentablemente esta ropa es más cara que la común.
-¿Por qué?
-Porque casi no se fabrica. Para vender talles especiales tenés que tener de todo. Acá vienen hombres muy gordos, de 150 o 160 kilos. Y consigue ropa. Y vienen otros que no son gordos pero te pesan eso, gente de campo de huesos grandes y brazos inmensos... A esos no les entra una camisa del 44, y muchos no tienen ni panza...
-¿Hay más hombres o mujeres en este rubro?
-Mi experiencia me dice que hay muchas más mujeres gordas que hombres gordos. Pero tengo ropa canchera para todos. Mirá si no este pantalón talle 80 naranja. Pero no te entusiasmés porque ya está encargado.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.