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Mosquera: "Habrá un intensivo plan de reentrenamiento de los policías"

El ministro de Seguridad dijo que la capacitación será obligatoria para todos los miembros de la fuerza. Lamentó los casos de gatillo fácil: "Nunca debieron ocurrir". Señaló que se apostará a instrumentos de baja letalidad

El ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, aseguró que, además de los cambios en la cúpula, los policías de Córdoba serán sometidos a un “intensivo plan de reentrenamiento”. La definición se produce después de los dos casos de gatillo fácil que conmocionaron a la sociedad.

- Esta semana fue movida para el Ministerio de Seguridad. ¿Qué implica que una mujer se haga cargo de esa fuerza por primera vez en Córdoba?

- Cuando, por órdenes del gobernador, le ofrecí el cargo a la comisario general Zárate, lo hice en orden a su trayectoria, su experiencia, su profesionalismo y, fundamentalmente, a sus dotes de liderazgo. Pero tampoco puedo ignorar que su condición de mujer le da una renovada impronta a una institución que va a cumplir el 16 de noviembre 170 años de historia y que nunca fue conducida por una mujer. Esta noble mujer además vivió la experiencia de que, cuando era jovencita, egresó con el mejor promedio de la escuela de cadetes y no pudo portar ella la bandera como abanderada por ser mujer. Es un hecho paradigmático que haya llegado a la conducción y ofrece un desafío para ella, para mi gestión y para la decisión del gobernador: que le vaya bien y que lleve adelante profundas transformaciones en el seno de la Policía provincial.

- Los dos casos de gatillo fácil fueron especialmente dolorosos para la sociedad. ¿Usted cree que se trató de una cuestión puntual o hay que reformar toda una visión o una lógica de funcionamiento de la Policía?

- Los procesos de selección, de formación y de prestación del servicio de seguridad son un gran desafío para todas las fuerzas de seguridad del mundo. Lamentablemente, la violencia institucional ocurre en Latinoamérica, en Argentina y también en policías altamente profesionalizadas. Eso, por cierto, no nos exime de responsabilidad. Todo lo contrario. Y estos dos casos no debieron haber ocurrido bajo ninguna circunstancia. Son casos dolorosos porque la vida de toda persona cuenta, la pérdida de la vida de toda persona cuenta, pero cuando es de una manera como esta, tratándose de criaturas, de adolescentes, por supuesto que la conmoción y el dolor de toda la sociedad, de la que la Policía es parte, se magnifican. En orden de ello, el gobernador siempre lo ha dicho: cuando existe un problema lo peor que se puede hacer es negarlo, hay que reconocerlo, identificarlo, admitirlo y abocarse a su solución. Y, en ese sentido, hemos tomado medidas profundas, que es ir por el entrenamiento, la capacitación, la profesionalización de los nuevos ingresantes y de quienes están en servicio. En primer lugar se ha adoptado la decisión de que ese entrenamiento y esa capacitación para el personal que está en actividad sea dentro del horario de prestación normal de servicio, no fuera del horario, que le puede significar alguna dificultad o generar alguna excusa. El entrenamiento y el reentrenamiento serán obligatorios. La currícula, sobre la base de la profesionalización, el respeto a los derechos humanos y sobre el nuevo protocolo del uso racional de la fuerza, será plenamente obligatoria. Y el plazo de formación de suboficiales se equiparará con el de los oficiales. Llevará tres años para ambas jerarquías. Porque, tal como lo dijo correctamente la jefa,  cuando un curso dura 9 meses, como en la inmensa mayoría de las policías del país, o 14 meses como ocurría hasta aquí en Córdoba, era una salida laboral muy apetecible incorporarse a las escuelas de suboficiales. Pero quizás faltaba allí para nosotros un elemento indispensable, que es el elemento vocacional, el llamado vocacional para ser policía. Porque el policía no tiene, por diversas razones, un empleo normal. Tiene cuestiones que lo hacen totalmente distinto a la prestación de cualquier otro servicio: por los horarios, por los sacrificios y, fundamentalmente, por la utilización de un arma de fuego. Consecuentemente, la formación requiere que sea reformulada y más extensa en el tiempo. Ustedes pueden decirme: “¿Esto se advierte ahora que han ocurrido estas circunstancias?”. La sociedad es dinámica y los planes de estudio son dinámicos y así se ha ido evolucionando. Desde hace algunos años a esta parte no era obligatorio tener el secundario completo, luego se estableció la obligatoriedad. Pues, bien, hemos tomado la decisión de refuncionalizar todo el programa de formación.

- ¿Qué pasa con los 22 mil que están?

- Va a haber un intensivo plan de reentrenamiento para el personal policial que se encuentra en actividad. Será de carácter absolutamente obligatorio, pero insisto con esto: no será por fuera de la actividad laboral. Tenemos como objetivo tener una Policía mejor equipada, por eso se ha hecho una inversión que no tiene antecendentes en la historia de la institución.

- ¿Los cambios que se produjeron en la Policía están diciéndole a la sociedad que lo que ocurrió es una situación eminentemente policial pero que la línea política de seguridad es la correcta y sigue por el mismo camino?

- El mensaje que le queremos hacer llegar a la sociedad y al interior de la fuerza es que Córdoba tiene buenos policías pero necesitamos ser mucho mejores. Miren, la pandemia ha sido para la Policía una prueba de fuego y, honestamente, tengo la obligación de rendirles un reconocimiento a los miles de policías que desde el 20 de marzo estuvieron trabajando por la seguridad sanitaria del pueblo de Córdoba. Con más de 1.300 infectados, 2.000 aislados y 4 policías muertos. Por eso creo que la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que integran la institución son buena gente, que ejercen con probada abnegación su tarea de policías pero la Policía de Córdoba tiene que ser aún mejor.

- Además de lo cualitativo, hace falta sumar más policías. Porque cada tanto en el interior se piden refuerzos de hombres y móviles.

- Córdoba ha llegado al número que las recomendaciones internacionales estiman para una provincia con 165 mil kilómetros cuadrados, con 3 millones de habitantes y con nuestra especial geografía. Son 625 policías cada 100.000 habitantes. La incoporación de móviles y recursos están a la vista. Comprendemos muchas veces que los intendentes quieran tener una dotación más grande de policías: quién no quisiera tener más policías, pero a veces eso no se compadece con los mapas delictuales con los que trabajamos.

- En el protocolo de uso de armas hay prohibiciones que parecen obvias y uno se pregunta si los policías no las tenían ya internalizadas.

- Totalmente internalizadas. No hemos procurado ser ni innovadores ni novedosos, hemos hecho un compendio legal e instructivo para que la Policía tenga las pautas básicas sobre las que tendrá que respetar para el uso de la fuerza. El protocolo pretende sistematizar. Por ejemplo, hay una práctica muy enraizada, que son los disparos de carácter disuasivo. Este protocolo los prohíbe, absolutamente. Por otra parte, Córdoba hace más de 10 años que tiene en la esfera del grupo Éter las pistolas Taser. Aquí nunca hemos discutido sobre su uso o no. Siempre han estado a disposición pero las usan especialistas. Y debe haber otros instrumentos de baja letalidad. Son necesarios. Tiene que haber algo entre que un policía no tenga nada y una 9 milímetros. Por ese camino vamos a ir, ese camino queremos transitar.

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