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Se movilizarán para reclamar por la desaparición de Jorge Rafael Mir

Familiares y allegados del hombre, de 38 años, que está desaparecido desde hace casi un mes, se reunirán en Tribunales. Luis Sauto -un amigo- y Gabriela López -su expareja- hablaron al respecto
 
El 12 de abril pasado la Departamental General San Martín emitió una solicitud de paradero: Jorge Rafael Mir de 38 años y oriundo de Villa María —trabajaba en un bar cervecero en Córdoba—, fue visto por última vez el 24 de marzo a las dos y media de la tarde en la esquina de bulevar Sarmiento y Porfirio Seppey.

Vestía una remera oscura (negra o bordó), un pantalón de jean negro, zapatillas tipo botitas blancas y negras, y una gorra del mismo color que la remera. Además se detalló que el hombre es robusto, de tez blanca, su cabello es rubio oscuro, largo y con colita. Asimismo se describió que tiene tatuajes en sus brazos, piernas, pecho y abdomen.

La causa es instruida por la Fiscalía de Instrucción del Primer Turno, que está a cargo de Silvia Maldonado.

La palabra de Luis, un amigo

Luis Sauto es amigo de Mir. Lo conoce desde hace 15 años, momento en el que arribó a la ciudad. El día de su desaparición, él (Luis) estaba de viaje. Sin embargo, la jornada previa, el sábado 23 de marzo, habían conversado: el domingo 24 se iban a reunir a las seis de la tarde y tenían previsto cenar. Pero el hombre “nunca llegó”.

En el Facebook de Mir, su última publicación corresponde con la fecha de la desaparición. “Mostro robó un celular y 1.500 pesos de un after y como la rata que es escapó, tengan ojo, ya saben qué clase de persona es”, dice el texto en la red social.

—A eso de las cuatro de la tarde (del día de su desaparición) él me escribió desde su celular. Me mandó una captura—, comenta Luis en relación a la imagen que se puede encontrar en el perfil de Mir.

“Jajajaja” le respondió. Y le preguntó dónde se encontraba. El hombre de 38 años le “marcó el visto” y no le contestó. Aproximadamente cuatro horas después, Luis intentó contactarse otra vez: a las ocho de la noche le escribió. Nuevamente le “marcó el visto” y no hubo respuesta.

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Después averiguó que “había tenido una pelea”. Lo “habían citado dos chicas en el lugar donde estaba él”, que era frente a un supermercado, por bulevar Sarmiento.

Y allí, de acuerdo a su relato, las mujeres arribaron junto a “cinco o seis” personas más. Supuestamente (y siempre en consonancia con lo manifestado por Luis) Mir había robado un celular en el marco de un “after” y, por ello, se desencadenó el episodio.

—Les dijo que no lo tenía—, precisa Luis sobre el momento en el que le pidieron el teléfono.

Le pegaron. El damnificado, entonces, devolvió el artefacto. Pero le siguieron propinando golpes.

—Le pegaron hasta que se metió gente de un parripollo que hay al lado. Le estaban dando patadas en la cabeza—, detalla sobre lo que, en principio, sucedió.

Y agrega que Mir logró escaparse. Corrió hasta la casa y lo siguieron. Pero, al parecer, un vecino, “que  también declaró en la Policía” intervino.

—Y desde ese 24 a la tarde no se supo más nada—, expone.

Antes de finalizar la conversación, Luis comenta algunos aspectos vinculados a la captura de pantalla de la que se habló anteriormente. El celular de Mir, según indica su amigo, habría estado en la casa de una amiga. Y ella habría sido la que se lo dio a los “chicos del after”.

—Ellos publicaron en nombre de él—, sostiene.

Por último, precisó que hoy a las 12.30 se movilizarán en Tribunales para “reclamar que aparezca o que se investigue más el caso.

La versión de su expareja

Gabriela López es la madre de sus dos hijos. Está separada hace dos años. Lo vio por última vez a finales del año pasado.

—Noté la ausencia en sus llamados. No se comunicaba con los chicos—, le cuenta la mujer a PUNTAL VILLA MARÍA.

En diálogo con este matutino, contó que, según los datos que pudo recolectar, Mir llegó a Villa María el 23 de marzo y salió a bailar a un boliche situado en bulevar Colón al 1000.

—Tuvo un altercado donde se lo acusó de robar 1500 pesos y un celular. Después, con toda la investigación que yo llevé a cabo, se corroboró que no hubo ningún robo. Y al descubrir que no fue por eso, no sabemos cuál es el motivo—, señala.

Anotó en un cuaderno el nombre de los supuestos agresores, quién fue la última persona que lo vio, el horario, el lugar.

—Me encontré con varias versiones: que pudo haber sido en el mismo after; después que fue en una rotonda; luego que ocurrió en la casa de la madre—, describe López.

Toda la información que recabó, se la acercó a la Policía.

—Desde que les llevé eso, ellos no hicieron más nada. No trabajaron, no se están moviendo. Lo único que hacen es llamarme  y preguntarme si sé algo más—, protesta.

La escena desconcierta. Está empañada de incertidumbre.

—Con la investigación descubrimos que el dinero nunca estuvo.  Y lo del celular es confuso porque algunos dijeron que sí y otros que no—, aclara.

Y previo a recordar, como Luis, que hoy se realizará la marcha, brinda más detalles.

—Quiero creer que puede que esté con un golpe mal dado en la cabeza. Porque hay una testigo que confiesa que le daban puntapiés, en la cabeza, entre ocho y diez personas. Pudo haber quedado desorientado—, añade.

Mañana se cumplirá un mes de su desaparición. De aquel 24 de marzo que dejó, tan sólo, interrogantes.



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal Villa María

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