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De ensayar en el garaje de su casa a bailar por la final del Mundial de Tango

Fernanda Vigliano y Maximiliano Sosa clasificaron a la instancia decisiva de la competencia de baile, que se desarrolla por estos días en Buenos Aires. Están entre las 35 mejores parejas del mundo en la disciplina de pista. Mañana, en el Obelisco, se define el certamen

La pareja local compuesta por Fernanda Vigliano y Maximiliano Javier Sosa se ganó el boleto a la gran final del Mundial de Tango de pista, evento que se lleva a cabo en Buenos Aires y que reúne a bailarines y bailarinas de todo el mundo.

“Estamos que no podemos tocar el piso, estamos flotando”, señala Sosa, todavía sin poder creerlo.

Ante Puntal Villa María, contó que junto a su compañera de vida y de baile, y madre de sus dos hijas, accedieron a la instancia decisiva del certamen.

El binomio local es uno de los 35 que se disputará mañana el título de campeones. La cita es a las 16 horas, a escasos metros del Obelisco.

Del garaje de casa al Obelisco

Sosa y Vigliano son dos apasionados del tango. Aman la danza y ese es su motor. No obstante, no se dedican enteramente a la disciplina. “Somos bailarines amateurs, yo trabajo en la agencia de autos Veneranda y Fer trabaja en la parte administrativa de un centro de rehabilitación neurológica llamado Neuro Impulsa”, relató él.

Y añadió: “Somos padres, tenemos dos niñas, cuesta poder ensayar y poder dedicarnos a esto”.

Somos padres, tenemos dos niñas, cuesta poder ensayar y poder dedicarnos a esto Somos padres, tenemos dos niñas, cuesta poder ensayar y poder dedicarnos a esto

“Vinimos a Buenos Aires a competir con monstruos de todo el mundo: de Buenos Aires, de otras provincias argentinas, de Brasil, de Colombia, de Estados Unidos y de Rusia. Es gente que baila a un muy buen nivel”, remarcó.

Según explicó, participaron de la semifinal 160 parejas, y tan sólo 35 tuvieron el privilegio de acceder a la finalísima.

En declaraciones a este matutino, Sosa mencionó que vivir en Villa María hizo que todo sea más difícil. “Nosotros nunca vinimos a Buenos Aires a tomar clases. Siempre decimos lo mismo, somos del interior del interior, y eso hace que todo nos cueste más”, puntualizó.

Nosotros nunca vinimos a Buenos Aires a tomar clases. Siempre decimos lo mismo, somos del interior del interior, y eso hace que todo nos cueste más Nosotros nunca vinimos a Buenos Aires a tomar clases. Siempre decimos lo mismo, somos del interior del interior, y eso hace que todo nos cueste más

“Este último tiempo que tuvimos ensayando lo hacíamos a nuestra forma. No tenemos sala de ensayo, practicamos en el garaje de mi casa, sin espejo, sin un maestro que nos guie, lo hacemos a la nuestra”, afirmó.

Aún así, contó que quedaron muy conformes con la performance realizada en la semifinal. “Cuando terminamos de bailar, sentimos que lo habíamos hecho bien, pero sabíamos que una cosa es lo que uno siente y otra muy distinta es la percepción de los jurados. Cuando nos nombran en el puesto 15, rectificamos lo que sentíamos, que realmente bailamos bien”, detalló.

El tango de pista

Los bailarines explicaron que el tango, como danza, se divide en dos ramas: por un lado lo que es estrictamente coreográfico, y por otro, el baile de pista o de salón, disciplina que también recibe el nombre de “tango social”.

“Lo que hacemos nosotros es tango de pista. Tenemos que bailar tres rítmicas distintas. Normalmente, siempre el primer tango tiene un ritmo lento. Luego viene un tango fuerte, del estilo de Pugliese; y después un tango picado, del estilo de D’Arienzo. Este es el arte de poder improvisar al ritmo de la música”, profundizó Sosa.