Trabajo: incidencia del proceso formativo en el mundo laboral
Reflexionan sobre el concepto de emprendedor y destacan el papel que cumplen las instituciones de apoyo como mecanismos de acción social y económica. Exploran la situación de los beneficiarios de políticas públicas
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) analizó el “proceso de conformación del emprendedor” y consideró que “está relacionado con la incorporación de profesionales, técnicos e idóneos que sirvan como base para facilitar de espacios de acción y aprendizaje”. El trabajo determinó que “la adquisición de la conducta emprendedora es concordante con el desafío de construir un tipo específico de economía que supone una oportunidad y una limitación del ingreso a la misma”. A partir de allí, observaron “diversos lineamientos que van marcando las experiencias de formación de los sujetos por formar”.
Según explicitaron en las consideraciones finales, las exigencias actitudinales “se van instaurando en los diversos trayectos pedagógicos siendo relevantes para la construcción de la empleabilidad”. En ese contexto, “el agente de éxito económico” está condicionado por su materialidad, “en tanto que a partir de allí el discurso pedagógico va proponiendo experiencias que motivan las energías de iniciativa y regulan sus emociones”.
Así, “las instituciones de formación recogen este mandato y vehiculizan un aprendizaje de ajuste de conocimientos, formas de competitividad y de relaciones con los otros; desde allí se desprenden varias condiciones que van trabajando para conformar los rasgos distintivos de los emprendedores”.
La investigación observó que el resultado es la formación de emprendedores “con condiciones diferenciales dentro del proceso de empleabilidad” en el que “aparecen los privilegiados, utilizados como modelos ideales que asumen un proceso pedagógico que desemboca en un impacto productivo significativo; los que poseen como capital sólo su asociatividad, la cual es valorada en su vinculación con las prácticas empresariales; y los que adquieren una naturaleza de ‘erráticos’, emprendedores que reciben sus conocimientos, valores y emociones del mundo de lo informal”.
En ese proceso formativo se va conformando un “tipo de emprendedor preparado para el ‘combate’ capitalista”. Sin embargo, en el análisis del discurso aparece la existencia de una “incertidumbre profunda y con escasas capacidades de movilización” en contextos donde la “frustración emerge como una emoción que va marcando las coordenadas de acción, provocando para pocos un camino continuo hacia las oportunidades y promesas empresariales, y para los otros una pendiente errante hacia la desafección con el mundo del trabajo formal”.
El proyecto
La propuesta de investigación buscó “comprender los procesos formativos y su incidencia en el mundo del trabajo” de los emprendedores que recibieron asesoramiento para confeccionar su iniciativa. El análisis no sólo se basó en casos individuales, sino que trabajó con conjuntos significativos abordados por las “teorías sobre emprendedores”.
De acuerdo a la fundamentación, “discutir sus características provee coordenadas para analizar las oportunidades e inestabilidades que le ofrece el mundo del trabajo para a quienes asumen el autoempleo”. En tal sentido, el proyecto se propuso como objetivo “explorar la situación económica y social” de los beneficiarios de las políticas públicas de asistencia a emprendedores entre 2009 y 2015.
Como punto de partida consideraron que estas políticas asumen que “los emprendedores a los que se dirigen ostentan sensibilidades que permiten alcanzar la capacidad de ‘conducir su propio negocio’”. Éstas, son implementadas por diversas instituciones que proporcionan instancias pedagógicas basadas en cursos de capacitación para la gestión empresarial, tutorías personalizadas y financiamiento del emprendimiento productivo.
Los investigadores especificaron que “es preciso situar al emprendedor en función de su posible abanico inclusión y exclusión al mercado de trabajo”. Es decir, “sus posibilidades de ser parte de una economía dinámica”, en referencia a las “limitaciones de participar sólo de un mercado laboral precarizado e informal” y “su intervención en una economía que utiliza mecanismos de solidaridad como un elemento para su funcionamiento”. Esto produce emprendedores con algunas características comunes y otras heterogéneas, que los sitúan en espacios de acción social y de mercado muy disímil.
En el plano regional de emprendedores, propusieron realizar una reflexión de las prácticas pedagógicas que se encuentran enraizadas en las políticas de formación para el trabajo, a partir de un diseño metodológico de característica cualitativa elaborado en función de comprender los procesos formativos y laborales. “Intentamos con ello abordar algunas características del proceso de formación de las políticas de fomento a emprendimientos laborales de las ciudades de Villa María y Villa Nueva, y específicamente en su relación con las emociones para el trabajo”, señalaron.
En definitiva, la propuesta fue observar “cómo los tipos de programas provocan relaciones y prácticas a partir de las formas de trabajo establecidas, junto con la producción de una secuencia moral elaborada según los diversos procesos productivos”.
Metodología
El trabajo de campo se realizó entre 2015 y 2017. En esos años se entrevistó a los principales referentes que llevan adelante este tipo de políticas en la región. La metodología se justificó en que se buscó “analizar datos que permitan identificar los discursos y las sugerencias pedagógicas y actitudinales que se consolidan en el proceso de formación del emprendedor, como poner en manifiesto distintos tipos de ‘ideal de emprendedor’ que se desprenden en los espacios de acción y aprendizaje del territorio”. Específicamente, se interesaron en la reacción del formador en situación de evaluador y en sus percepciones.
Esta investigación se enmarca en el “análisis de las políticas sociales que fomentan la empleabilidad de aquellas poblaciones que se encuentran en diferentes situaciones frente al desempleo”. La particularidad que poseen es que proponen procesos de formación para el trabajo bajo “un discurso pedagógico que está relacionado con la gestión por competencias laborales y su insistencia en la construcción de sensibilidades para el trabajo”.
La investigación estableció el interés de “destacar el papel que cumplen las instituciones de apoyo al emprendimiento en los contextos emprendedores”, ya que “se convierten en espacios que expresan mecanismos de acción social y económica en diferentes niveles”. Así, se presentan como entidades “configuradas a partir las posiciones, expectativas y demandas de los trabajadores” y como “un vehículo de aprendizaje que refuerza algunos conocimientos, determinados imperativos de competitividad, y formas de motivación y cooperación”.
Perfil de los emprendedores
“Los emprendedores -puntualizó el trabajo- viven una permanente tensión entre las exigencias endógenas y las exógenas, entre las pautas de formación que va impregnando su incipiente dinámica organizativa, tecnológica y social, y las exigencias materiales propias del mercado y las diversas competencias a las que son sometidos para mantener en el tiempo su organización”.
Ante la diversidad de trabajadores y espacios de acción se observaron al menos tres tipologías de emprendedores comprendida por aquellos “de alto impacto, los cooperativistas, y los beneficiarios de políticas de incentivo al empleo”. Los primeros poseen una condición privilegiada dentro del proceso de empleabilidad; los segundos se ven “configurados por su relación con los sujetos que llevan adelante las políticas públicas de apoyo al cooperativismo y por las asociaciones elaboradas dentro de la economía social”; y los que generan sus proyectos como beneficiarios de políticas de autoempleo van “configurando su identidad en relación con los tutores y asesores, como en función de ciertas demandas de inclusión muy lejanas al mundo institucional del mercado de trabajo”.
El equipo estuvo integrado por Diego Quattrini, Rocío Martin, Mariana Di Giovambattista, Darío Poncio, Federico Scorza, Angélica De Sena, Carla Bettiol, Agustina Manavella y Guillermo Giammarini.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María
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Según explicitaron en las consideraciones finales, las exigencias actitudinales “se van instaurando en los diversos trayectos pedagógicos siendo relevantes para la construcción de la empleabilidad”. En ese contexto, “el agente de éxito económico” está condicionado por su materialidad, “en tanto que a partir de allí el discurso pedagógico va proponiendo experiencias que motivan las energías de iniciativa y regulan sus emociones”.
Así, “las instituciones de formación recogen este mandato y vehiculizan un aprendizaje de ajuste de conocimientos, formas de competitividad y de relaciones con los otros; desde allí se desprenden varias condiciones que van trabajando para conformar los rasgos distintivos de los emprendedores”.
La investigación observó que el resultado es la formación de emprendedores “con condiciones diferenciales dentro del proceso de empleabilidad” en el que “aparecen los privilegiados, utilizados como modelos ideales que asumen un proceso pedagógico que desemboca en un impacto productivo significativo; los que poseen como capital sólo su asociatividad, la cual es valorada en su vinculación con las prácticas empresariales; y los que adquieren una naturaleza de ‘erráticos’, emprendedores que reciben sus conocimientos, valores y emociones del mundo de lo informal”.
En ese proceso formativo se va conformando un “tipo de emprendedor preparado para el ‘combate’ capitalista”. Sin embargo, en el análisis del discurso aparece la existencia de una “incertidumbre profunda y con escasas capacidades de movilización” en contextos donde la “frustración emerge como una emoción que va marcando las coordenadas de acción, provocando para pocos un camino continuo hacia las oportunidades y promesas empresariales, y para los otros una pendiente errante hacia la desafección con el mundo del trabajo formal”.
El proyecto
La propuesta de investigación buscó “comprender los procesos formativos y su incidencia en el mundo del trabajo” de los emprendedores que recibieron asesoramiento para confeccionar su iniciativa. El análisis no sólo se basó en casos individuales, sino que trabajó con conjuntos significativos abordados por las “teorías sobre emprendedores”.
De acuerdo a la fundamentación, “discutir sus características provee coordenadas para analizar las oportunidades e inestabilidades que le ofrece el mundo del trabajo para a quienes asumen el autoempleo”. En tal sentido, el proyecto se propuso como objetivo “explorar la situación económica y social” de los beneficiarios de las políticas públicas de asistencia a emprendedores entre 2009 y 2015.
Como punto de partida consideraron que estas políticas asumen que “los emprendedores a los que se dirigen ostentan sensibilidades que permiten alcanzar la capacidad de ‘conducir su propio negocio’”. Éstas, son implementadas por diversas instituciones que proporcionan instancias pedagógicas basadas en cursos de capacitación para la gestión empresarial, tutorías personalizadas y financiamiento del emprendimiento productivo.
Los investigadores especificaron que “es preciso situar al emprendedor en función de su posible abanico inclusión y exclusión al mercado de trabajo”. Es decir, “sus posibilidades de ser parte de una economía dinámica”, en referencia a las “limitaciones de participar sólo de un mercado laboral precarizado e informal” y “su intervención en una economía que utiliza mecanismos de solidaridad como un elemento para su funcionamiento”. Esto produce emprendedores con algunas características comunes y otras heterogéneas, que los sitúan en espacios de acción social y de mercado muy disímil.
En el plano regional de emprendedores, propusieron realizar una reflexión de las prácticas pedagógicas que se encuentran enraizadas en las políticas de formación para el trabajo, a partir de un diseño metodológico de característica cualitativa elaborado en función de comprender los procesos formativos y laborales. “Intentamos con ello abordar algunas características del proceso de formación de las políticas de fomento a emprendimientos laborales de las ciudades de Villa María y Villa Nueva, y específicamente en su relación con las emociones para el trabajo”, señalaron.
En definitiva, la propuesta fue observar “cómo los tipos de programas provocan relaciones y prácticas a partir de las formas de trabajo establecidas, junto con la producción de una secuencia moral elaborada según los diversos procesos productivos”.
Metodología
El trabajo de campo se realizó entre 2015 y 2017. En esos años se entrevistó a los principales referentes que llevan adelante este tipo de políticas en la región. La metodología se justificó en que se buscó “analizar datos que permitan identificar los discursos y las sugerencias pedagógicas y actitudinales que se consolidan en el proceso de formación del emprendedor, como poner en manifiesto distintos tipos de ‘ideal de emprendedor’ que se desprenden en los espacios de acción y aprendizaje del territorio”. Específicamente, se interesaron en la reacción del formador en situación de evaluador y en sus percepciones.
Esta investigación se enmarca en el “análisis de las políticas sociales que fomentan la empleabilidad de aquellas poblaciones que se encuentran en diferentes situaciones frente al desempleo”. La particularidad que poseen es que proponen procesos de formación para el trabajo bajo “un discurso pedagógico que está relacionado con la gestión por competencias laborales y su insistencia en la construcción de sensibilidades para el trabajo”.
La investigación estableció el interés de “destacar el papel que cumplen las instituciones de apoyo al emprendimiento en los contextos emprendedores”, ya que “se convierten en espacios que expresan mecanismos de acción social y económica en diferentes niveles”. Así, se presentan como entidades “configuradas a partir las posiciones, expectativas y demandas de los trabajadores” y como “un vehículo de aprendizaje que refuerza algunos conocimientos, determinados imperativos de competitividad, y formas de motivación y cooperación”.
Perfil de los emprendedores
“Los emprendedores -puntualizó el trabajo- viven una permanente tensión entre las exigencias endógenas y las exógenas, entre las pautas de formación que va impregnando su incipiente dinámica organizativa, tecnológica y social, y las exigencias materiales propias del mercado y las diversas competencias a las que son sometidos para mantener en el tiempo su organización”.
Ante la diversidad de trabajadores y espacios de acción se observaron al menos tres tipologías de emprendedores comprendida por aquellos “de alto impacto, los cooperativistas, y los beneficiarios de políticas de incentivo al empleo”. Los primeros poseen una condición privilegiada dentro del proceso de empleabilidad; los segundos se ven “configurados por su relación con los sujetos que llevan adelante las políticas públicas de apoyo al cooperativismo y por las asociaciones elaboradas dentro de la economía social”; y los que generan sus proyectos como beneficiarios de políticas de autoempleo van “configurando su identidad en relación con los tutores y asesores, como en función de ciertas demandas de inclusión muy lejanas al mundo institucional del mercado de trabajo”.
El equipo estuvo integrado por Diego Quattrini, Rocío Martin, Mariana Di Giovambattista, Darío Poncio, Federico Scorza, Angélica De Sena, Carla Bettiol, Agustina Manavella y Guillermo Giammarini.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María