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Cruzó el Atlántico en velero, recorrió el país en moto y ahora lo hace en bicicleta

Gina Lahitte, es cocinera, pero se define como "viajera". Oriunda de Piedritas (provincia de Buenos Aires), por estos días recorre el sur cordobés con su bici de caña tacuara. Sueña con cruzar los 5 océanos y dar la vuelta al mundo

En su bicicleta de caña tacuara, Gina Lahitte ya recorrió más de 1.200 kilómetros partiendo desde Piedritas (Buenos Aires) y va por más. Por estos días transita por el sur cordobés y va rumbo a Capilla del Monte.

Se define como “viajera” y su sueño es dar la vuelta al mundo, sea en el medio de transporte que fuere, y sea tanto por mar como por tierra. “Me apasiona tanto el mar como la tierra”, ratifica esta mujer de 34 años que esta semana pernoctó en Jovita y en General Levalle, gracias a la hospitalidad encontrada en cada lugar.

Gina es cocinera de profesión, pero su gran pasión es viajar. “En mi vida adulta he experimentado esto de viajar. Lo hice con mochila, hice dos cruces del Atlántico en Velero, recorrí algunas partes del país en moto, y ahora es la bici la que me acompaña”, resume.

“Me apasiona tanto el mar como la tierra. Y mi sueño es dar la vuelta al mundo y cruzar todos los océanos”, sostiene Gina Lahitte.

Consultada acerca de por qué elige en esta oportunidad la bicicleta como medio de traslado señala: “Me parece un medio genuino, natural, conectado con la naturaleza. Además es impulsado por la propia energía”. Pero asume además que navegar también la apasiona, y sobre ello sostiene: “Es impulsado por los vientos, por la fuerza de la naturaleza. Es como una comunión entre el hombre y la naturaleza”.

De la bicicleta que hoy utiliza para trasladarse menciona que está construida en caña tacuara y la adquirió en 2017. “Con esta bici hice algunos otros recorridos , por ejemplo desde Rosario a Piedritas, luego de Piedritas a Chapadmalal. En marzo de 2020 tenía previsto comenzar este viaje que ahora hago, pero la pandemia me paró. Y el lunes pasado finalmente salí de mi pueblo”.

En la localidad del norte de Buenos Aires están sus padres a la espera de cualquier noticia, y prestos a partir para acompañarla. Pero ella elige por el momento viajar sola.

El pasado martes llegó a Jovita, y pernoctó en el cuartel de Bomberos. “La verdad la gente de Córdoba tiene una energía particular, son muy cálidos y solidarios”.

Aunque tiene una hoja de ruta y el Google Maps como asistente, asegura Gina que se deja llevar por lo que va sintiendo. “Ayer (por el miércoles) cuando salí de Jovita tomé la ruta 10, y me topé con el viento en contra en parte del camino. Entonces doblé al oeste rumbo al El Surgente (en proximidades de Mackenna), para luego retomar. Me encanta viajar por caminos de tierra”.

Pero las condiciones del clima agotaban las energías y Gina decidió hacer “dedo” para retomar a la ruta 10, y de allí nuevamente pedir el “empujón” y finalmente instalarse con su carpa en el lago San Agustín, de Levalle.

Aclara la mujer que “no soy una ciclista ‘purista’, como algunos que no se suben a ningún auto. Mi espíritu es viajero y lo importante es el movimiento, si tengo que subir la bici a una camioneta, lo hago. Lo más importante es estar entera. Si empiezo a cansarme, lo más importante es cuidarme porque viajo sola y cuando uno está cansado comete errores”, recalca.

En General Levalle coincidió con otro ciclista que venía desde Ituzaingó y se dirigía a Carpintería. Aunque cada uno seguirá su propio viaje, pudieron compartir sus experiencias.

Próximo destino

Con la hoja de ruta siempre a mano, Gina se preparaba para partir rumbo a Capilla del Monte, donde tiene previsto participar de un retiro denominado “Vipassana”, y vivir la experiencia de aprender a meditar y empaparse de la filosofía budista. Y luego seguir viaje hacia algún otro destino.

“Ahora vienen a mi encuentro mis padres, que quieren pasar tiempo conmigo. Pero ya les dije viajaré con ellos un tramo, y luego me bajo porque mi meta es seguir pedaleando”, aclara.

Con un reducido equipaje donde no faltan los repuestos por si “pincha” una rueda, la joven disfruta del paisaje que la sorprende en cada rincón.

Y en su idea de buscar caminos alternativos, y solo recorrer tramos de rutas centrales, tenía previsto llegar a Vicuña Mackenna, de allí dirigirse a Coronel Moldes y tomar el camino que conduce a las sierras de Comechingones. Conocer Achiras y Alpa Corral, entre otros lugares.

De cómo vive su familia, su elección de viajar por el mundo y el país, comenta: “Al principio cuando salí en mis primeros viajes en moto, mis padres se opusieron. Hice un viaje desde el Bolsón a Piedritas, y otro desde mi pueblo hasta Salta. Luego lo entendieron. Y (ahora) me acompañan”.

Consultada sobre cómo solventa sus viajes, señala que lo hace ofreciendo sus servicios de cocinera, y hasta se anima a la jardinería o cuanto desafío surja.

“Me gusta la alimentación saludable y enseñar. Y seguir con esto de conectar con la naturaleza. Quiero dar la vuelta al mundo, y lo que me moviliza es ir conectando y dejando una huella natural y con el menor impacto posible. Transmitir desde lo que hago el amor por la naturaleza y las personas”, concluye en su charla con Puntal.

Patricia Rossia. Redacción Puntal