“Nuestra adolescencia era 50 por ciento música y otro 50 militancia”
Camilo Mata dirigirá esta noche el Coro Nonino. El concierto tendrá lugar a las 19 en el Rectorado (Entre Ríos 1431), combinará géneros y harán un original arreglo de una vidala riojana con Los Beatles
Camilo Mata es, al decir de su colega Cristina Gallo, “un referente de la composición y el arreglo del país. Pero también y sobre todas las cosas, es el padrino del Coro Nonino. Y por eso lo hemos invitado a dirigir, en el marco de los festejos por los 20 años de este proyecto. Ha sido una estadía muy fructífera y hasta ensayamos un tema suyo que superpone el folclore con Los Beatles... Pero mejor que te lo cuente él...”
De Liverpool a La Rioja
-¿Cómo será, entonces, el concierto de esta noche?
-Muy variado porque haremos obras compuestas especialmente para coro pero también música del cancionero popular.
-¿Qué canciones?
-Haremos un arreglo del tango “Garúa”, una tonada del “Negro” Villavicencio y una obra mía que se llama “Vidala con relaciones”.
-Según comentó Cristina, tenés un tema que combina el folclore con Los Beatles...
-En realidad se trata de un ciclo de tres canciones que compuse a lo largo de los años y que la va a dirigir ella. En la primera, tomé la vidala tradicional “Verde romero” y la superpuse a “Blackbird”, después agarré “Los ejes de mi carreta” de Yupanqui y la mezclé con “Eleonor Rigby” por el tema de la soledad. Y la tercera es una mixtura entre “P´al que se va” de Zitarrosa y “She´s living home”, que es la misma temática, de alguien que se va de casa.
-¿Siempre fuiste músico folclórico o tuviste tu etapa rockera?
-Mi vieja era pianista y en mi casa se escuchaba música clásica. Pero después estudié guitarra con un músico ortodoxo y tenía que tocar Albéniz y Tárrega. Pero la cosa folclórica siempre estaba presente. En La Rioja, el folclore es inevitable. Y a los 7 años armamos un conjunto para un programa de radio que se llamaba “Soñar no cuesta nada”. Después, los que tuvimos más vocación y audacia, nos empezamos a lanzar, y a los 11 años toqué en una bandita de rock. Hacíamos covers de “Los Shakers”.
Estudiar en Buenos Aires
-¿Hay rock en La Rioja?
-La proporción con el folclore es diez a uno. Pero hay un “uno”. Y como toda cuestión de minorías es muy fuerte. Pensá que a fines de los ´50 ya había grupos, mucho antes del “Club del Clan”, con el regimiento 15 de Infantería. De ahí salían las orquestas de jazz y de música característica. Y nació un grupo “Caraluba y The winners”, con un baterista que era militar retirado y fue el pionero.
-¿Estudiaste música formalmente?
-Después de 4 años de abogacía me decidí y me fui a estudiar composición a la Católica de Buenos Aires. Pero allá me agarró la locura por los grupos folclóricos; los Wanka Wa, Los Nocheros del Anta, Los Andariegos, Los Trovadores... Todo muy vinculado con la cuestión de la militancia. Porque la adolescencia nuestra era 50 por ciento música y 50 militancia.
-¿Y cómo te fue?
-¡Mal! (risas). En el año ´77 metieron presa a dos de mis hermanas y apareció un cura pidiéndome una garantía escrita por alguien de las Fuerzas Armadas para seguir en la Católica. Yo no le podía dar ninguna garantía a nadie...
-¿Y cómo siguió tu carrera?
-Empecé a tomar clases particulares de composición. Ese fue el 90 por ciento de mi formación. Estudié con Gandini, Alini, Hugo de la Vega, Mario Pierini... Pero todo mechado con laburo, porque había que trabajar para pagar las clases...
-¿Trabajaste de músico?
-Toda la vida. Tocaba como sesionista en grabaciones de radio y televisión. También en comedia musical y hasta en el foso del Maipo con Porcel, Olmedo, Moria Casán y Susana Jiménez. Oscar Cardozo Ocampo era el director de la orquesta y me enseñó muchísimo...
Nuevos coros argentinos
-¿Y cómo llegas al coro?
-Todo empezó cuando lo conocí a Néstor Andrenachi e integré su”Grupo de Canto Coral”. Era un coro completamente distinto a los de la época y te lo digo con conocimiento de causa. Ese año armamos un sinfónico coral con Mario Videla y Antonio Russo y ahí conocí una parte del ambiente.Mientras tanto las acompañaba en guitarra o en bajo a Julia Elena Dávalos, Teresa Parodi o Alberto Sará, que era la voz principal de Los Andariegos.
-Decís que el coro de Andreachi era distinto ¿Cómo eran los otros?
-Los coros argentinos tenían un estilo muy anticuado. Todo era muy formal y de repertorio nacional no se hacía casi nada. Con suerte cantabas algo de Guastavino o algún arreglo de carnavalito o chacarera que sonaban como caricaturas del folclore. Era una música pseudoacadémica tratando de ser pseudofolclórica. Y así era la mentalidad de la época. Lo demás era música clásica. De alguna manera soy de la generación de precursores de ese cambio...
-¿Y cómo era la onda coral en el interior?
-Los coros de las universidades del interior hacían música con otra visión. En Buenos Aires, lo académico y el folclore eran irreconciliables. Y romper esa barrera fue parte de nuestra tarea y de nuestro aporte desde allá.
-¿Y cuándo se abrió Buenos Aires?
-Cuando empezaron a escuchar que en el interior había un lenguaje intermedio, que el folclore coral no sonaba académico. Y así, de los coros más grandes, salieron los primeros grupos vocales del país. Los Wanka Wa, Los Andariegos, Los Nocheros de Anta,... Esos grupos empezaron a entrarle por la oreja a los directores de coros porteños y de ahí empezaron a salir los primeros grupos vocales.
-¿Cómo se hace para que una chacarera o un tango suenen en un coro sin parecer académicas?
-Hoy hablábamos de eso con los chicos. Y encontrar ese equilibrio es lo más difícil. No cualquier coro puede cantar un tango como “Garúa”. Hay que tener criterio para arreglarlo. Estamos acostumbrados a escuchar tangos corales que suenan como marchitas. Y todo por falta de conocimiento del género. Eso hace que sonés como un rockero tratando de cantar una tonada o como un folclorista intentando un cover de “Muchacha ojos de papel”...
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.
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De Liverpool a La Rioja
-¿Cómo será, entonces, el concierto de esta noche?
-Muy variado porque haremos obras compuestas especialmente para coro pero también música del cancionero popular.
-¿Qué canciones?
-Haremos un arreglo del tango “Garúa”, una tonada del “Negro” Villavicencio y una obra mía que se llama “Vidala con relaciones”.
-Según comentó Cristina, tenés un tema que combina el folclore con Los Beatles...
-En realidad se trata de un ciclo de tres canciones que compuse a lo largo de los años y que la va a dirigir ella. En la primera, tomé la vidala tradicional “Verde romero” y la superpuse a “Blackbird”, después agarré “Los ejes de mi carreta” de Yupanqui y la mezclé con “Eleonor Rigby” por el tema de la soledad. Y la tercera es una mixtura entre “P´al que se va” de Zitarrosa y “She´s living home”, que es la misma temática, de alguien que se va de casa.
-¿Siempre fuiste músico folclórico o tuviste tu etapa rockera?
-Mi vieja era pianista y en mi casa se escuchaba música clásica. Pero después estudié guitarra con un músico ortodoxo y tenía que tocar Albéniz y Tárrega. Pero la cosa folclórica siempre estaba presente. En La Rioja, el folclore es inevitable. Y a los 7 años armamos un conjunto para un programa de radio que se llamaba “Soñar no cuesta nada”. Después, los que tuvimos más vocación y audacia, nos empezamos a lanzar, y a los 11 años toqué en una bandita de rock. Hacíamos covers de “Los Shakers”.
Estudiar en Buenos Aires
-¿Hay rock en La Rioja?
-La proporción con el folclore es diez a uno. Pero hay un “uno”. Y como toda cuestión de minorías es muy fuerte. Pensá que a fines de los ´50 ya había grupos, mucho antes del “Club del Clan”, con el regimiento 15 de Infantería. De ahí salían las orquestas de jazz y de música característica. Y nació un grupo “Caraluba y The winners”, con un baterista que era militar retirado y fue el pionero.
-¿Estudiaste música formalmente?
-Después de 4 años de abogacía me decidí y me fui a estudiar composición a la Católica de Buenos Aires. Pero allá me agarró la locura por los grupos folclóricos; los Wanka Wa, Los Nocheros del Anta, Los Andariegos, Los Trovadores... Todo muy vinculado con la cuestión de la militancia. Porque la adolescencia nuestra era 50 por ciento música y 50 militancia.
-¿Y cómo te fue?
-¡Mal! (risas). En el año ´77 metieron presa a dos de mis hermanas y apareció un cura pidiéndome una garantía escrita por alguien de las Fuerzas Armadas para seguir en la Católica. Yo no le podía dar ninguna garantía a nadie...
-¿Y cómo siguió tu carrera?
-Empecé a tomar clases particulares de composición. Ese fue el 90 por ciento de mi formación. Estudié con Gandini, Alini, Hugo de la Vega, Mario Pierini... Pero todo mechado con laburo, porque había que trabajar para pagar las clases...
-¿Trabajaste de músico?
-Toda la vida. Tocaba como sesionista en grabaciones de radio y televisión. También en comedia musical y hasta en el foso del Maipo con Porcel, Olmedo, Moria Casán y Susana Jiménez. Oscar Cardozo Ocampo era el director de la orquesta y me enseñó muchísimo...
Nuevos coros argentinos
-¿Y cómo llegas al coro?
-Todo empezó cuando lo conocí a Néstor Andrenachi e integré su”Grupo de Canto Coral”. Era un coro completamente distinto a los de la época y te lo digo con conocimiento de causa. Ese año armamos un sinfónico coral con Mario Videla y Antonio Russo y ahí conocí una parte del ambiente.Mientras tanto las acompañaba en guitarra o en bajo a Julia Elena Dávalos, Teresa Parodi o Alberto Sará, que era la voz principal de Los Andariegos.
-Decís que el coro de Andreachi era distinto ¿Cómo eran los otros?
-Los coros argentinos tenían un estilo muy anticuado. Todo era muy formal y de repertorio nacional no se hacía casi nada. Con suerte cantabas algo de Guastavino o algún arreglo de carnavalito o chacarera que sonaban como caricaturas del folclore. Era una música pseudoacadémica tratando de ser pseudofolclórica. Y así era la mentalidad de la época. Lo demás era música clásica. De alguna manera soy de la generación de precursores de ese cambio...
-¿Y cómo era la onda coral en el interior?
-Los coros de las universidades del interior hacían música con otra visión. En Buenos Aires, lo académico y el folclore eran irreconciliables. Y romper esa barrera fue parte de nuestra tarea y de nuestro aporte desde allá.
-¿Y cuándo se abrió Buenos Aires?
-Cuando empezaron a escuchar que en el interior había un lenguaje intermedio, que el folclore coral no sonaba académico. Y así, de los coros más grandes, salieron los primeros grupos vocales del país. Los Wanka Wa, Los Andariegos, Los Nocheros de Anta,... Esos grupos empezaron a entrarle por la oreja a los directores de coros porteños y de ahí empezaron a salir los primeros grupos vocales.
-¿Cómo se hace para que una chacarera o un tango suenen en un coro sin parecer académicas?
-Hoy hablábamos de eso con los chicos. Y encontrar ese equilibrio es lo más difícil. No cualquier coro puede cantar un tango como “Garúa”. Hay que tener criterio para arreglarlo. Estamos acostumbrados a escuchar tangos corales que suenan como marchitas. Y todo por falta de conocimiento del género. Eso hace que sonés como un rockero tratando de cantar una tonada o como un folclorista intentando un cover de “Muchacha ojos de papel”...
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.