El pibe que soñó con llegar alto y hoy disfruta su presente
En aislamiento como cada uno de los argentinos.
El basquetbolista Alexis Elsener se entrena en Formosa donde vive mientras espera volver a la Liga Nacional con su equipo, la Unión.
De elite. Con sus 32 años (cumplió el 23 de febrero) tiene un largo recorrido por el básquet nacional.
La historia del chico que se crió en el barrio Lamadrid y fue peleando por su sueño de ser jugador profesional.
En diálogo con Puntal Villa María cuenta sus inicios, las travesuras, los comienzos en infantiles, el colegio, la etapa profesional, la selección y claro, su presente.
En su casa. A 1.100 kilómetros de su Villa María natal, que es su lugar en el mundo, para este deportista profesional. La ciudad que dejó con apenas 18 años para perseguir los sueños de básquetbolista. Esos que cumplió con creces y hoy disfruta de su gran presente.
“Esta muy jodida la situación. Todos tenemos que tomar conciencia de lo que sucede y ser responsables para que esta situación se acabe pronto”, dice Elsener sobre la pandemia.
-¿Seguís lo que pasa en Villa María?
-Estoy por supuesto al tanto de todo lo que pasa en Villa María porque está mi familia y considero que se están haciendo las cosas muy bien. La policia está bien, las decisiones del intendente son las correctas y hay que poner un esfuerzo de cada uno para que esto que estamos viviendo se termine.
Mis amigos me cuentan del crecimiento y lo que se está haciendo y cada vez que llego lo compruebo y me pone muy contento.
-¿Qué actividades realizás cuando llegás a la ciudad?
-Trato de disfrutar mucho de mis seres queridos. Mi famila y los amigos. Aprovecho para nutrirme de afectos. Voy en cada receso o para las fiestas que son las partes del año que puedo ir.
Hace mucho tiempo que estoy afuera, me fui a los 18 años, me hace muy feliz volver. La ciudad tiene un lugar en mi corazón que es muy importante.
Su infancia
Alexis se crió en el seno de una familia amplia. 5 hermanos, mamá y papá.
“Soy de barrio Lamadrid, me crié ahí, muy buenos vecinos, siempre íbamos a jugar a un campito, nosotros teníamos nuestro propio equipo (5 hermanos). Mi mamá renegaba bastante porque cuando uno por ahí ya estaba listo, se escapaba alguno a jugar y volvía todo sucio y así (risas)”, expresa Elsener sobre la niñez en un tipico barrio de la ciudad.
Concurrió al Instituto Rivadavia desde jardín, pasó por la primaria y la secundaria. “Mi mamá es la contadora de la institución, así que siempre estuvimos muy ligados a la escuela. Guardo los mejores recuerdos”, comenta sobre su paso en el “Riva”.
Además agrega: “Cada uno de mis compañeros fue muy importante y cada curso. Por ahí el de sexto año fue el que más fuerte pegó en el sentimiento porque me ayudaron muchísimo. Viajaba todos los días a Córdoba a Unión Eléctrica y gracias a ese grupo pude terminar”, recuerda el basquetbolista.
Claro, mientras realizaba su paso por la institución canaria también empezaba a forjarse su carrera como jugador de básquet y al respecto, dice: “Comencé a jugar en la Asociación Española, donde el entrenador era Jorgé Solé, siempre guardo muy lindos recuerdos. Con Andrés Lépori , uno de los mejores preparadores físicos que tiene Villa María, su hermano Esteban. Muy buena gente.
Estuve hasta los 13 años y me fui a Sparta para seguir creciendo como jugador de básquet buscando otras pretensiones. Allí jugué dos años y pasé a Ameghino y tuve dos grandes años porque jugué un provincial y un nacional. El León fue el club que me hizo dar el salto a Córdoba y aspirar a otro nivel”, cuenta Alexis sobre sus primeros años con la pelota naranja en los clubes de la ciudad.
El básquet, su vida
-¿Cómo ves al básquet de Villa María?
-Lo veo muy bien. Ha crecido muchísimo. Unión y Sparta han llegado a finales del ámbito local. Mejoraron las infraestructura que es muy importante para el desarrollo y felicito a los dirigentes que toman las decisiones de hacerlo.
En cuanto a Ameghino, Pablo Giraudo ha realizado un trabajo enorme a nivel dirigencial. Un equipo de Villa María en segunda división no es poca cosa. Con trabajo y esfuerzo se le puede dar el ascenso. Particularmente, el club siempre está disposición cada vez que estoy en la ciudad y ojalá se les dé todo lo que se proponen.
-¿Qué análisis hacés de la temporada de tu equipo?
-Fue rara. No sabemos qué va a pasar de ahora en más. Fuimos muy irregulares, tuvimos muchas lesiones. Habíamos encontrado una buena dinámica de juego pero nos faltaban jugadores. En una gira de tres partidos seguidos el cansancio te mata y nos pasó muchas veces.
Cuando encontramos el ritmo de juego se cortó la competencia por la pandemia. Nos quedan un par de partidos para repuntar y no me caben dudas de que lo haremos.
Elsener pasó por varios clubes de la Liga Nacional,entre los que se destacan El Nacional de Bahía Blanca, Obras Sanitarias, Atenas, Quimsa y su actual club, la Unión de Formosa, ¿si tuvieras que elegir una característica de cada lugar que jugaste y viviste cuál sería?
-En Bahía Blanca estuve tres años y lo que más me impactó fue cómo se respira básquet en toda la ciudad. En un café, en la calle en general la gente es muy pasional.
En Buenos Aires está todo. Los medios, el poder de la televisión, en pocos lugares de Argentina tenés tantas cosas.
Córdoba es tener la familia cerca. Los recuerdos son de todas las cosas que viví estando los míos cerca.
En Formosa, donde estoy y la sigo eligiendo, la amabilidad de la gente es formidable, sus costumbres, el respeto y sobre todo la humildad.
-¿Qué te dejó el paso por la selección nacional?
-Vestir la camiseta de la selección fue hermoso. Fue un sueño de chico. Disfruté muchísimo y fue un gran orgullo para mí.
Hace poco el mundo del deporte pero sobre todo el del básquet se vio shockeado ante la noticia del fallecimiento de Kobe Bryant, ¿Qué te produjo en el momento?
-Cuando nos enteramos no lo podía creer. Estábamos con el equipo concentrados en Mar del Plata y lo vi junto con mi compañero de habitación y quedamos anonadados. Fue todo el día así. El calentamiento de ese partido ya se veía cómo había impactado en cada uno de los jugadores la muerte de Kobe.
Yo crecí viendo sus partidos, quedándome de madrugada, no lo podía creer. Fue muy triste. Parece que esos jugadores son inmortales. Sin lugar a dudas era uno de mis favoritos.
-¿Qué es el básquet en tu vida?
-Es una pasión, alegría y donde me divierto. Hoy es mi trabajo pero no lo tomo como tal. Sí, con la seriedad que corresponde pero para mí es como tuviese 7 años que es cuando empecé a jugar.