El narcomenudeo fue objeto de análisis ayer en la Universidad Nacional de Villa María en una jornada de debate sobre “Política de Drogas”. Entre otros, disertaron la fiscal federal de esta ciudad María Marta Schianni y el fiscal de Lucha contra el Narcotráfico de Córdoba capital Carlos Cornejo.
Ambos coincidieron que la desfederalización de la investigación permitió llevar mejores respuestas a las demandas de la sociedad, a la vez que enfocó las investigaciones de los fiscales federales en las redes más complejas de narcotráfico.
En diálogo con este matutino, los funcionarios judiciales hablaron sobre la competencia de cada fuero e hicieron foco en los cambios de las investigaciones a partir de la transferencia en las jurisdicciones.
“La desfederalización le quitó mucho trabajo a la Justifica Federal, sobre todo por el empoderamiento de la Policía de la Provincia, que está estratégicamente ubicada en el territorio como para abordar estos casos. A nosotros nos quedaron las organizaciones más complejas, los eslabones más altos”, explicó Schianni.
Incluso, dijo que las redes de narcotráfico siguen operando en Villa María y ratificó la intención de continuar investigando. “Todos nuestros esfuerzos, ahora que el narcomenudeo pasó a la órbita provincial, está enfocado en estas organizaciones más complejas. La mayoría es gente que vive en la zona, pero también hemos tenido casos en los que articulan con la ciudad de Córdoba, dependiendo de la complejidad de la banda”, puntualizó la fiscal.
Por su parte, Cornejo señaló que desde el año 2012, cuando la Provincia adhiere a la investigación del último eslabón en el tráfico de drogas, “la Justicia Federal se vio alivianada”.
“La Provincia adoptó, a mi criterio, una medida muy importante que no consistió en trasladar esa nueva competencia a todas las fiscalías, sino que creó específicamente un fuero abocado a este tipo de investigaciones. Si bien redundó en un caudal de trabajo muy importante, no solo para Córdobas capital, sino para todo el interior provincial, había muchos factores por el cual la Justicia Federal no podía dar una acabada solución”.
Asimismo, el fiscal aclaró que esa definición “no quiere decir que nosotros la hayamos dado”. Y añadió: “Son delitos en permanente evolución, se van reinventando, hay una reingeniería frente a los avances investigativos de lo que nosotros vamos desarrollando”.
Cornejo también habló de las diferencias en las investigaciones sobre narcomenudeo en Córdoba capital, donde desarrolla su labor, y el interior provincial: “Uno de los grandes problemas del interior es que al ser poblaciones más chicas se complejizan más las investigaciones porque hay ciertos miedos a denunciar. Las medidas investigativas son comunes en todos los casos, pero se dificultan mucho más porque están basadas en tres o cuatro aspectos que muchas veces ya son conocidos por quienes cometen estos delitos”.
El funcionario valoró además el anonimato para denunciar, que aumentó la decisión de la población para llamar y advertir a las fuerzas de seguridad sobre presencia de “quioscos” en los barrios.
“Si bien la ley prevé el anonimato en la denuncia, el 0-800 brinda una cierta tranquilidad porque uno solo tiene que aportar la información relativa al lugar y si conoce a la persona, con eso ya es suficiente para iniciar una investigación. Cada llamado al 0-800 queda georreferenciado, entonces nos permitió armar un mapa delictual”, explicó.
Tenencia de estupefacientes
Schianni también habló de la tenencia de estupefacientes con fines de consumo personal, que fue otro aspecto de la charla de ayer.
“No deja de ser delito del todo -remarcó-. Hablaré sobre cuál es la consecuencia jurídica de tener estupefacientes con fines de consumo que haya trascendido a terceros, si se le aplica una pena o una medida de seguridad al sujeto activo”. Explicó que la cantidad de gramos no determina si es para consumo o para venta. “Por ejemplo, 50 gramos puede ser escaso, pero si están fraccionados en 50 envoltorios da para pensar que son para distribución. Todo depende del caso concreto”.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.
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En diálogo con este matutino, los funcionarios judiciales hablaron sobre la competencia de cada fuero e hicieron foco en los cambios de las investigaciones a partir de la transferencia en las jurisdicciones.
“La desfederalización le quitó mucho trabajo a la Justifica Federal, sobre todo por el empoderamiento de la Policía de la Provincia, que está estratégicamente ubicada en el territorio como para abordar estos casos. A nosotros nos quedaron las organizaciones más complejas, los eslabones más altos”, explicó Schianni.
Incluso, dijo que las redes de narcotráfico siguen operando en Villa María y ratificó la intención de continuar investigando. “Todos nuestros esfuerzos, ahora que el narcomenudeo pasó a la órbita provincial, está enfocado en estas organizaciones más complejas. La mayoría es gente que vive en la zona, pero también hemos tenido casos en los que articulan con la ciudad de Córdoba, dependiendo de la complejidad de la banda”, puntualizó la fiscal.
Por su parte, Cornejo señaló que desde el año 2012, cuando la Provincia adhiere a la investigación del último eslabón en el tráfico de drogas, “la Justicia Federal se vio alivianada”.
“La Provincia adoptó, a mi criterio, una medida muy importante que no consistió en trasladar esa nueva competencia a todas las fiscalías, sino que creó específicamente un fuero abocado a este tipo de investigaciones. Si bien redundó en un caudal de trabajo muy importante, no solo para Córdobas capital, sino para todo el interior provincial, había muchos factores por el cual la Justicia Federal no podía dar una acabada solución”.
Asimismo, el fiscal aclaró que esa definición “no quiere decir que nosotros la hayamos dado”. Y añadió: “Son delitos en permanente evolución, se van reinventando, hay una reingeniería frente a los avances investigativos de lo que nosotros vamos desarrollando”.
Cornejo también habló de las diferencias en las investigaciones sobre narcomenudeo en Córdoba capital, donde desarrolla su labor, y el interior provincial: “Uno de los grandes problemas del interior es que al ser poblaciones más chicas se complejizan más las investigaciones porque hay ciertos miedos a denunciar. Las medidas investigativas son comunes en todos los casos, pero se dificultan mucho más porque están basadas en tres o cuatro aspectos que muchas veces ya son conocidos por quienes cometen estos delitos”.
El funcionario valoró además el anonimato para denunciar, que aumentó la decisión de la población para llamar y advertir a las fuerzas de seguridad sobre presencia de “quioscos” en los barrios.
“Si bien la ley prevé el anonimato en la denuncia, el 0-800 brinda una cierta tranquilidad porque uno solo tiene que aportar la información relativa al lugar y si conoce a la persona, con eso ya es suficiente para iniciar una investigación. Cada llamado al 0-800 queda georreferenciado, entonces nos permitió armar un mapa delictual”, explicó.
Tenencia de estupefacientes
Schianni también habló de la tenencia de estupefacientes con fines de consumo personal, que fue otro aspecto de la charla de ayer.
“No deja de ser delito del todo -remarcó-. Hablaré sobre cuál es la consecuencia jurídica de tener estupefacientes con fines de consumo que haya trascendido a terceros, si se le aplica una pena o una medida de seguridad al sujeto activo”. Explicó que la cantidad de gramos no determina si es para consumo o para venta. “Por ejemplo, 50 gramos puede ser escaso, pero si están fraccionados en 50 envoltorios da para pensar que son para distribución. Todo depende del caso concreto”.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.

