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“En la Argentina hoy vivimos por encima de nuestras posibilidades”

El jefe de la bancada PRO en la Cámara de Diputados defendió el ajuste del Gobierno nacional y pidió que la dirigencia política abandone la hipocresía. “Tenemos que decirnos la verdad entre nosotros”, afirmó

Nicolás Massot es el jefe de la bancada PRO en el Cámara de Diputados de la Nación y una de las espadas políticas más importantes del macrismo. El pasado viernes participó del lanzamiento de Cambiemos Villa María en el Teatro Verdi y fue el primer orador de la noche.

Massot también se tomó un largo rato para dialogar mano a mano con los medios gráficos de la ciudad. Media hora de preguntas y respuestas, fundamentalmente de temas económicos y dejó definiciones fuertes y polémicas. Defendió el ajuste del Gobierno nacional, pidió que la clase política abandone la hipocresía y reclamó “acuerdos básicos” para sostener en el tiempo. 

-¿Están pasando el peor momento desde que asumieron el Gobierno nacional?, fue una de las primeras preguntas que se le formuló en la entrevista.

-No me parece demasiado útil definir si fue ahora, en febrero del año pasado, o cuando recién llegamos al poder. La reflexión más importante que debemos sacar todos, oficialismo y oposición, es que nos pasamos discutiendo síntomas. La inflación, el déficit comercial, las tarifas, todo es un síntoma y no discutimos las causas. Hace décadas, en un proceso que se fue agravando, la Argentina tiene una demanda producto de sus expectativas e ideas de los derechos que supimos conseguir y a los que está muy que aspiremos, pero que se vuelven insostenibles en el tiempo. Aquellos que prometieron tarifas prácticamente gratis, jubilaciones sin aportes, subsidio para todos sin saber quién los iba a producir, termina generando que ciudades o regiones productivas como Villa María empieza a ser común que haya compañías que se van a otro país por la presión tributaria, por la falta de seguridad jurídica. En 20 años el Estado duplicó el gasto público y aun así no le alcanza, no hace la autocrítica y no le dice la verdad a la gente respecto a que las promesas fueron más rápido que la realidad.

-Pero en la campaña electoral de 2015, Macri propuso mantener muchas de las cosas que hoy se están desarmando. Por ejemplo, no aumentar las tarifas.

-Siempre se dijo que las tarifas había que actualizarlas. Entiendo, y me llegan reclamos de todos lados, que a muchas personas les cuesta y que esperaron otra cosa. Pero hay un factor cultural muy importante. Es absolutamente entendible, y está bien que nos enoje sacrificar una salida a comer pizzas y cervezas con los amigos, o resignar un viaje al exterior para irnos más cerca, pero hay que entender que las tarifas no solo es pagar un aumento para financiar al Estado. Es muy injusto que los porteños y bonaerenses gocen de que todos le paguemos los subsidios, pero que además los misioneros, a diferencia de muchos cordobeses, no tienen en ningún lado la conexión al gas natural; además tienen que pagar la garrafa por otro lado. La política tiene que dejar la hipocresía y la ventajita para ver qué rédito saco para ganar la próxima elección y decirnos la verdad entre nosotros.

-La población usa más dinero de su salario, por ejemplo, para pagar tarifas. Y deja de consumir otras cosas como vestimenta, recreación, viajes. ¿Cómo se reactiva entonces la economía? Además anuncian recortes en diferentes sectores.

-No hay mucha magia. En Argentina no estamos acostumbrados a hablar del recorte del gasto, que es una parte, pero no lo más importante. Nos olvidamos que el país hace 8 años que no crece. La única solución posible para avanzar y bajar gradualmente los impuestos, en paralelo con reducir la carga del Estado en la economía, sin tener que caer en decisiones impopulares, es que la economía crezca. Fue lo que siempre dijo el Presidente Macri, nunca escondió una parte. Siempre dijo que para aplicar el gradualismo, que acabo de describir, el crecimiento económico se ocupará en el tiempo de aminorar la carga del Estado al sector privado. Para eso necesitamos que esa transición, para que nadie la pase tan mal, alguien nos la financie. Y se consiguió durante dos años y medio con bastante facilidad por la confianza que representó Macri, pero por factores externos e internos, ese financiamiento se complicó. Básicamente la gente de afuera dijo  ‘porqué te tengo que prestar plata para que vivan por encima de sus posibilidades’. Entonces hay que recalcular y no mentirnos entre todos.

-¿Y ese recalcular significa volver a negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI)? Debe ser una de las dos o tres medidas más impopulares que han tomado en 2 años y medio.

-Es verdad, las experiencias no siempre fueron las mejores. No es algo intrínseco del FMI, es esa tendencia de los argentinos de buscar el chivo expiatorio afuera. El fracaso de los argentinos es de la Argentina. No podemos seguir echando la culpa a nadie cuando somos el único país que hace 100 años éramos de los más ricos y desarrollados del mundo y hoy con suerte estamos en el pelotón del medio. Ese fracaso no es de nadie en particular, es del país y tenemos que hacernos cargo. Por supuesto que la clase política, empresarial y sindical tiene más responsabilidad que el ciudadano de a pie, pero en definitiva todos tenemos que hacer un mea culpa. No es problema volver al FMI cuando en definitiva decimos que es una alternativa que nos va a seguir financiando un camino que tratamos que no sea demasiado costoso para nadie en el país. La alternativa sería obviar cualquier tipo de financiamiento e ir más rápido. Y generaría más dificultad para crecer. El problema estructural de la Argentina es que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Nadie quiere reconocerlo y nadie quiere entregar una partecita. 

Crecimiento

-En este marco, ¿cuándo se va crecer?


-Llevamos siete trimestres consecutivos de crecimiento. La respuesta fácil sería que ya volvimos a crecer. Pero yo mismo dije que en el colapso de 9 años hubo lapsos de crecimiento y recesión, pero en promedio crecimos lo mismo que la población y eso no le sirve a ninguna economía. Podemos volver a crecer o decrecer el año que viene si tenemos eventualidades infortunadas como la sequía o inundación, aunque seguro que no vamos a crecer sostenidamente si no nos ponemos de acuerdo en cuestiones básicas. Yo entiendo que se nos critique la política monetaria, muchas personas creen que las Lebac no son un instrumento para ser utilizados como lo hacemos nosotros y bienvenido sea. Pero no podemos permitir que haya espacios que dicen que la deuda externa no se paga y el default es bueno. Hay pisos para acordar. También pueden decir que recurrir a Estados Unidos y la Unión Europea no es lo que más conviene, pero no podés decir que sí nos conviene recurrir a Cuba o Venezuela. Vayamos a la India, al África, busquemos otros socios.



Martín Alanis

Redacción Puntal Villa María


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