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Una niña quedó en medio de una disputa familiar que lleva ocho años en Oliva

La madre denuncia irregularidades, cambio de entorno y dificultades en el vínculo con su hija

 

Una niña de 11 años atraviesa una compleja situación judicial en Oliva, en el marco de un conflicto familiar que se extiende desde hace ocho años y que hoy impacta de lleno en su vida cotidiana.

Según el relato de la madre, la menor —que cumplirá 12 años en abril— dejó de asistir a la escuela donde creció y fue trasladada a otra localidad, lo que implicó un cambio abrupto en su entorno social, educativo y afectivo.

El caso se originó tras la separación de la pareja cuando la niña tenía cuatro años. De acuerdo al testimonio materno, con el paso del tiempo la relación derivó en denuncias cruzadas, restricciones de contacto y un proceso judicial que fue escalando en complejidad.

La mujer sostiene que existieron episodios de violencia y que, tras una denuncia, el padre inició acciones legales cuestionando su idoneidad como madre. Si bien algunas medidas fueron posteriormente desestimadas por pericias y decisiones judiciales, el proceso continuó y derivó en modificaciones en la dinámica familiar.

Uno de los puntos más cuestionados es el cambio de residencia y de institución educativa de la niña, que —según la denuncia— se habría realizado sin consentimiento. Actualmente, la menor vive en otra localidad bajo el cuidado de su padre.

En este contexto, la madre asegura que el vínculo con su hija se encuentra limitado y que el contacto es escaso, situación que —afirma— también repercutió en la salud emocional de la niña, quien habría presentado episodios de ansiedad.

Intervenciones judiciales previas señalaron conductas conflictivas en el proceso, aunque con el tiempo la situación derivó en la custodia unilateral del padre. Según se explicó, esto también estuvo influido por la decisión de la madre de reducir su participación en instancias judiciales para evitar una mayor exposición de la menor.

Recientemente, una nueva resolución volvió a dejar sin efecto una restricción de contacto por falta de pruebas, aunque el vínculo continúa atravesado por limitaciones.

El caso reaviva el debate sobre los tiempos de la Justicia de familia y su impacto en niñas, niños y adolescentes, especialmente cuando los procesos se prolongan y afectan su entorno y desarrollo.

Además, especialistas vinculan este tipo de situaciones con posibles formas de violencia vicaria, una modalidad en la que los hijos son utilizados en conflictos entre adultos, generando consecuencias emocionales en los menores involucrados.