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No quiero morir en mi ley

Alumni perdió 1-0 ante Unión de Alicia, que ahora lidera solo la zona 7 con puntaje ideal. Kevin Gómez anotó el gol del triunfo en el primer tiempo. Suescun apostó por los refuerzos, que no le encontraron la vuelta
Unión de Alicia celebra el golazo de Kevin Gómez. Fabián Suescun priorizó jugar con mayoría de refuerzos, apostando al futuro del torneo. Murió en su ley.  
Volvió Mani. El dinero no hace la felicidad. Diego Manicero regresó a los 38 años a la ciudad para jugar en Alumni. El “fortinero” deberá levantarse.   

Alumni perdió el duelo de punteros en Plaza Ocampo, donde Unión de Alicia con muy poco, se llevó los 3 puntos y se escapó solo en la cima de la zona 7 del Torneo Regional federal.

Suele ocurrir cuando se arma un plantel sobre la hora. El “fortinero” no tiene aún forma de equipo, y sólo mostró un cúmulo de piezas inconexas, que no se entendieron y quedaron en deuda en la primera presentación en casa.

Los manuales y la lógica indican que hay que reforzar el equipo que viene jugando el Torneo Clausura de la Liga Villamariense de Fútbol, que al menos tiene forma de equipo, sabe a lo que juega, y no es menos que su rival de ayer. Unión ya ganó los 2 partidos, y además de ser protagonista en su Liga de San Francisco, fue capaz de copar la parada y ganar sólo con orden y un par de arribos por tiempo, con los que llenó de dudas a Alumni.

Sin embargo, Fabián Suescun ya eligió jugar con los refuerzos que llegaron sobre la hora del inicio del campeonato, que ganaron en el debut en Leones, y que saltaron al buen piso que ofreció ayer Plaza Ocampo, pero no hicieron pie.

Se puede perder, pero no estar tan perdido como Alumni ayer. El DT priorizó apostar a los refuerzos, más que a reforzar su equipo. No quiere morir en su ley.

Quizás ni siquiera mereció perder, porque el rival hizo poco para llevarse todo el botín de un duelo de punteros, que le quedó grande al espectáculo, que tuvo vértigo en el inicio, algunas jugadas interesantes después, y un final en que uno se arrastró por la Plaza defendiendo el 1-0, y el otro se desesperó en su intento inconexo por salvar la ropa, y no le alcanzó.

No es para perder la paciencia. El DT confía en armar un equipo que en el futuro tenga más vuelo que el Alumni que juega en el Torneo de la Liga, y es entendible que tome decisiones, aunque atente contra los manuales, la lógica y la ley.

No quiero morir en mi ley, pensó Suescun. Jugar con los chicos de la Liga, tal vez le pudo dar ayer otra alegría (o no), pero para llenar a esta ciudad de alegrías en un torneo Regional Federal Amateur, se necesitará que el DT arme entre el equipo que jugó ayer, y el que jugará hoy (a las 21 ante San Lorenzo de Las Perdices buscando el pasaje a cuartos de final de la Liga Villamariense de Fútbol), el mejor Alumni posible, para ascender.

Suescun no apostó por el equipo que tiene trabajado (su ley), e ir sumándole los refuerzos. Apostó por ver a los nuevos, y el resultado fue adverso. El miércoles recibirá a un golpeado Almafuerte de Las Varillas, y no podrá fallar. Tendrá que barajar y dar de nuevo, tras darles la oportunidad a todos, deberá elegir a 11 que sean capaces de ganar.

Vamos a empezar de nuevo

Todos sabían que el triunfo de Alumni en Leones era fruto de un par de buenas jugadas, en las que aprovechó para abrir el marcador y para ampliarlo con un golazo.

Después fue aguantar y aguantar. No hay milagros, ni misterios en el fútbol. Hay que ser humilde, y entender que para clasificar no se puede regalar como ocurrió ayer.

Está a tiempo de todo. Ayer fue un grupo de buenos jugadores que no se entendieron nunca. El fútbol es un juego de pases, y cuando no se dan correctamente, cuesta crear situaciones claras. Alumni lo llevó por delante a todo ritmo al rival, que lo esperó, soportó su embestida, y cuando salió, golpeó.

Al minuto, un tiro libre de Peñaloza encontró varias piernas dispuestas a abrir el marcador (Govi, Molina, D’Angelo), pero el seguro Agustín Cavallero la encontró en la línea de su arco, y comenzó a edificar su gran noche. Fue figura.

La suerte no acompañó a Alumni en esa jugada, ni en el partido. Cruzó centros, pero no acertó los pases en el área, donde Trinidad pifió un centro de Cardozo (20’).

La gambeta indescifrable de Manicero se desgastó rápido, y dejó de superar a los rivales, a los que no logró herir, ni siquiera con un par de tiros libres (elevados).

Cardozo corrió más de lo que jugó, y Santillán con su buena técnica buscó hacer cosas más difíciles de lo que el partido le pedía. Por ello, recién acertó un gran pase a los 30’ para Kranevitter, que definió pero no pudo con un agrandado Cavallero, que le negó por segunda vez el gol, porque previamente con un zurdazo desde 25 metros lo había obligado a volar para enviar al córner (25’).

Kranevitter fue por lejos el mejor jugador de Alumni, pero Suescun lo reemplazó al finalizar el primer tiempo (por Delgado), que el “fortinero” terminó perdiendo, porque a veces menos es más, y con menos tenencia y arribos, Unión fue más certero para gestar las mejores situaciones del partido.

Con Zalazar manejando el ritmo del partido, limpiándole el balón a Durán, para llegar al veloz Rodríguez y al experimentado Chiocarello, que aguantó el balón y le permitió al resto de sus compañeros descansar en su desgastante intento por correr hacia atrás y sin pelota para cerrar todos los espacios defensivos. Con eso, ganó.

Alumni no puede llorar, porque le ganó en su ley. Con su equipo que se conoce de memoria en la Liga, Durán forzó a Peñaloza a derribarlo, ejecutó un tiro libre, en el que Scalzo dio rebote, y el “1” se lució al taparle a Gómez (15’).

Avisó primero, y lo golpeó luego. Centro de Zalazar, que Durán desvió ante Scalzo (22’); y otra conexión de Zalazar con Durán, que cambió de frente, y Kevin Gómez ingresó solo en el área y fusiló a Scalzo. Palo y adentro. 1-0 (35’).

Alumni desapareció del partido. Ni el buen ingreso de Delgado (no puede estar en el banco) lo despertó. Rodríguez (recibió un golpe de Govi, que lo envió al Hospital) asistió a Chiocarello, que perdonó a Scalzo. Por eso, Alumni peleó hasta el final. Con Caler y Tejeda (por Peñaloza y Molina), se expuso ante un rival que se desmoronó físicamente, pero siempre lo esperó ordenado, y respondió con un arquero que nunca falló. Ganó bien.

Por decantación, Alumni generó algunas situaciones para empatar con sus refuerzos, pero su ignorancia futbolística los castigó duro en casa. No quiero morir en mi ley.