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"Fui la última que vio a Nora con vida, pero Marcelo no me habló de ella en 15 años"

La testigo acompañó a Nora Dalmasso hasta su casa, la noche que la asesinaron. Defendió a Michel Rohrer. "No es un depravado como intentan mostrarlo, Macarrón se desvivía por integrar su círculo íntimo". Describió al viudo como alguien frío y materialista

La figura delgada y frágil de Paula Fitte de Ruiz (63), o “Poly” a secas, contrastó ayer con la determinación de sus palabras cuando le tocó declarar en el juicio por el crimen de su amiga, Nora Dalmasso.

“No eran íntimas”, aclaró de entrada. Seguro que había otras mujeres a las que Nora podía contarles sus asuntos más privados, pero la tragedia que envolvió a su amiga la tocó de cerca.

Poly fue la última persona que vio a Nora Dalmasso con vida, antes de que la asesinaran.

Ambas compartieron los últimos dos eventos sociales que protagonizó la víctima: la cena en el Resto Bar de la calle Alvear 923 y una juntada posterior en el Golf.

Cuando todas regresaban a sus hogares, Nora le pidió que la acompañara a su casa porque quería entregarle una carta que Valentina, su hija, le había enviado a su padre desde Estados Unidos. “Quería que le diera mi opinión, sobre lo que decía esa carta”.

La próxima noticia que tuvo de Nora fue que la habían encontrado ahorcada con el lazo de su bata.

“Vengo a defender la memoria de Nora porque nadie se merece una muerte así”, dijo, y mirando de soslayo al acusado le enrostró:

-Fui la última persona que la vio con vida, pero Marcelo nunca me buscó para hablar de ella, en estos 15 años jamás acudió a sus amigos para que lo consolásemos. Eso me sorprende.

Describió al viudo como una persona dividida en dos: “Por un lado está el excelente médico”, dijo, y por el otro describió a un individuo frío y calculador que se esforzaba por todos los medios en escalar socialmente.

Confió que una de las pocas veces que le habló fue para contarle que acababa de adquirir un departamento en Miami. “Lamenté mucho que fuera para eso”, acotó.

La testigo explicó que su marido tiene un estrecho vínculo con Michel Rohrer desde que eran niños. “Ni siquiera es El francés como dicen, los que lo conocemos le decimos El Ruso y sabemos que no es un depravado ni un violento como intentaron mostrarlo”.

Relató que Macarrón “se desvivía” por invitarlo a su casa cada vez que sabía que él estaba en Río Cuarto. “Hay muchas cosas que no cierran, que están incompletas, que duelen”, reflexionó en voz alta.

Molesto por el curso que tomó la declaración, el defensor Marcelo Brito acicateó a la testigo y le preguntó si sabía lo que los hijos de Macarrón opinaban de Rohrer.

-No me interesa lo que piensan, lo que creo es que trataron de ponerlo en el tapete.

Brito le preguntó a continuación si había visto cómo Rohrer “levantaba a cococho a las mujeres en las fiestas”.

La testigo lo cruzó:

-No me gusta la manera como lo dice, yo no lo sentía como algo malo. Lo hacía por diversión, muchas veces me levantaba a mí y me tiraba a la pileta o lo hacía con Nora. Se lo ha juzgado mucho, pero no lo veíamos mal. -Concluyó.

Alejandro Fara.