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Reale ligó el precio de la carne al costo para alimentar la hacienda

Para el titular de la Sociedad Rural local, el costo del maíz y la soja obliga a los valores actuales de la carne "porque si no los números no cierran". Lamentó la pérdida de cabezas por productores "que se cansan y alquilan para soja"

“Esto ya lo vivimos muchas veces y nunca dio resultado”. Así de contundente se manifestó el titular de la Sociedad Rural Villa María, Juan José Reale, al ser consultado sobre el interés de un sector del gobierno nacional de subir las retenciones agropecuarias. Abordado por este medio, el productor consideró que la medida sólo sirve “políticamente, ya que se piensa que de esta manera se defiende la mesa de los argentinos”.

Con una postura crítica y pensando a futuro, entendió que se deben dejar de lado las diferencias y apostar a la producción. Incluso, consideró que con el paso de los años se fue mejorando la calidad del consumo de carne, motivo por el cual el precio es más costoso si se tiene en cuenta que anteriormente la carne que llegaba a la mesa eran novillos grandes contra los novillitos de hasta 300 kilos de la actualidad.

Para Reale, la situación se agrava teniendo en cuenta que desde hace años vienen “perdiendo millones de cabezas, porque la gente se desilusiona y no sigue criando”. Acá nadie aclara por qué la hacienda tiene este precio, que no es solamente la oferta y demanda. El gran problema es que la soja y el maíz tienen un precio que hoy impacta porque la forma en que se engorda los animales no es más como hace 40 años atrás. El precio –de la carne- depende de la alimentación y si no está a ese precio los números no cierran”.

Insistió en que es necesario aclarar “porque la gente piensa que el hombre de campo se hace millonario, pero en realidad cubre los gastos. Con la leche pasa exactamente lo mismo; el kilo de balanceado de buena calidad vale 36 pesos con IVA. Pero el litro de leche de un tambo grande, porque a los chicos les pagan menos, cuesta 33 pesos. Entonces los números terminan siendo ‘muy finitos’ y ese es el gran problema”.

Explicó que en determinados sectores productivos “los números no dan” y puso el ejemplo del sector lechero, en el que “hay una cantidad increíble de tambos que se cierran”. De igual manera, consideró que desde hace un tiempo se fueron cambiando los patrones de consumo en materia de carne, mejorando la calidad. “Años atrás se comía carne de vaca o novillos grandes que económicamente eran más baratos; pero hoy la gente come novillitos de 280 o 300 kilos, lo que es caro, nos guste o no”, sentenció.

Al respecto, explicó que el precio de una vaca buena el kilo vivo cuesta “alrededor de 150 pesos, pero un novillo bueno está en 250 pesos”. Insistió además en que el Gobierno “políticamente queda bien poniendo retenciones, pero la realidad es que no cierran los números. Basta con ir a un feed lots e interiorizarse”.

Incentivar la producción

Para Reale es necesario generar medidas que incentiven la cría de hacienda y no tomar decisiones “que desalienten al productor”. “La gente se cansa y termina alquilando –las tierras- a las grandes empresas para hacer soja, entonces se termina concentrando. Basta con salir a la ruta y mirar a los campos y darse cuenta que cada vez hay menos vacas”, detalló.

Lamentó que en la actualidad “se le dio lugar a que todo lo que es apto para agricultura se siembre, pero no se hace nada con ganadería”. “Con los tambos pasa lo mismo, porque hace 30 años había 25 mil tambos y hoy no deben quedar 6 mil. Igualmente hablan de la concentración de producción, pero a eso yo no lo miro porque en realidad lo que hay que ver es la cantidad de gente que queda sin trabajo”, precisó.

Justamente destacó que todo aquello vinculado a la ganadería, como así también a la producción lechera, demanda mucha mano de obra. “Cada 600 hectáreas, para hacer soja necesitás un solo hombre, pero en esa cantidad podés tener 4 o 5 tambos ocupando a 40 o 50 personas”, dijo.

Sobre la posibilidad de reclamos por parte de la producción, entendió que hay situaciones “poco claras, porque Domínguez –Julián, ministro de Agricultura- no quiere hacer algo bravo, pero Feletti –Roberto, secretario de Comerio Interior- quiere poner ya las retenciones”.

“El campo no es un enemigo”

En la charla con este medio, Reale lamentó que el gobierno nacional “agarre al campo de enemigo. Somos un país donde la mayor producción pasa por el campo, entonces es necesario sentarse y discutir en vez de poner retenciones, porque no contribuye a nada”.

Entendió que el resultado de las elecciones de días atrás, principalmente en el interior productivo, fue un mensaje claro: “La gente cambia su manera de pensar porque vive de la producción del campo. Cualquier pueblo de la zona, el 70% de la gente vive del campo, entonces tirarse contra el campo es ir contra una pared”. Criticó que “todos creen que el país termina en la General Paz, cuando en realidad hay que hacer un país más federal y equilibrado”.

Consideró además que “el gran problema es que se quedaron atrás los sueldos. Cuánto aumentaron los sueldos en los últimos 5 años y cuánto aumentó el resto de las cosas en ese mismo tiempo”, cerró diciendo.