La noticia fue difundida por el sitio DW y generó preocupación entre las autoridades sanitarias. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, expresó su pesar por la muerte del menor y acompañó públicamente a sus familiares.
“Me entristece saber que un niño del condado de Lewis ha muerto después de contraer el sarampión”, manifestó la funcionaria en un comunicado.
La gobernadora cuestionó las políticas sanitarias
Hochul también hizo referencia al impacto de las decisiones del Gobierno federal en materia de salud pública y vinculó el fallecimiento con el debilitamiento de las políticas de prevención.
“Como madre y abuela, no puedo imaginar lo que está pasando la familia”, expresó. Luego advirtió que el caso constituye “un devastador recordatorio de lo que está en juego cuando Washington erosiona deliberadamente décadas de progreso en la protección de los estadounidenses de enfermedades prevenibles”.
Las declaraciones apuntaron a las políticas sanitarias de la administración del presidente republicano Donald Trump.
El fallecimiento marca un hecho significativo para Nueva York, que no registraba una muerte por sarampión desde hacía tres décadas.