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Crearon un nuevo consorcio de cuencas hídricas con impacto en 1,1 millón de hectáreas de la zona

Abarca un sector de los departamentos San Martín, Tercero Arriba, Río Cuarto y Juárez Celman. Contempla los arroyos Tegua, Chazón y Chucul. A fin de año serán 6 los entes

La región ya cuenta con un consorcio integrado de cuencas hídricas, el tercero creado a nivel provincial, lo que permitirá la generación de proyectos para evitar impactos ambientales en épocas de lluvia, no sólo en las áreas productivas que ya tienen obras, sino también en aquellas que aún no. El trabajo se realiza de manera conjunta con la intervención de consorcios camineros, canaleros y de conservación de suelo.

El nuevo ente, denominado “Tegua - Chazón”, abarca una amplia zona que incluye a sectores de los departamentos San Martín, Tercero Arriba, Río Cuarto y Juárez Celman, y su responsable es el ingeniero Fabricio Colombano, quien en diálogo con este medio admitió que la generación de un consorcio integrado apunta a que “las acciones individuales de los actores del territorio, que en este caso es definido por la cuenca hídrica –arroyos Tegua, Chazón y Chucul- tengan un resultado sinérgico y coordinado”.

Es que en la actualidad, cada productor venía desarrollando sus obras para evitar anegamientos en sus campos, “sin tener en cuenta alguna situación hídrica, que muchas veces de un año a otro esa obra queda sobrepasada. Lo que se busca es eficientizar los recursos económicos”, precisó. Este consorcio es el segundo en cuanto a cobertura de hectáreas productivas, ya que el denominado “Jesús María – Río Pinto” comprende poco más de 300 mil hectáreas, luego le sigue el “Tegua – Chazón” con 1,1 millón de hectáreas, para culminar con “Río Segundo”, que tiene una superficie cercana al 1,7 millón de hectáreas.

Concretamente en el consorcio que tiene impacto en la región próxima a la ciudad, una parte del área ya se encuentra sistematizada aunque todavía quedan amplios trayectos por resolver. “Hay productores que ya vienen trabajando de manera aislada, incluso cada consorcio con lo suyo. Hay varios de conservación de suelo que, dentro de su jurisdicción, cada propietario de campo efectuó sistematización de los campos, que es un mecanismo que busca retener el agua y favorecer la infiltración”, remarcó. Pero a ellos se les suman otras obras públicas como microembalses o canales “que van guiando el agua, manejándose de manera controlada. Hubo un avance, pero por sectores y de manera aislada. Ahora la idea es integrar todo y cubrir la zona que aún no tiene ningún tipo de acción”.

En virtud de la amplitud de la superficie a trabajar, Colombano admitió que no será una tarea sencilla y que incluso “técnicamente será un trabajo complejo, pero también lo será desde el punto de vista de voluntades porque en el territorio convergen distintas comisiones de canaleros, camineros, conservación y otras entidades que están relacionadas a los recursos naturales. Que todos nos pongamos de acuerdo no será una tarea sencilla”.

Abordado sobre cuáles serán las obras prioritarias a realizar en el corto plazo, el entrevistado entendió que la urgencia pasa “por situaciones que se pueden dar ocasionalmente en el transcurso del año. En este momento no hay una urgencia puntual o destacada, ya que venimos de un año relativamente de lluvias normales, por decirlo, que no generaron mayores inconvenientes o similares a años precedentes”.

“Siempre hay obras para hacer con la intención de mejorar y esperar esas lluvias, a los fines de que estén disponibles. Todas las instituciones vienen trabajando desde hace un tiempo y proyectaron algunas obras que aún no fueron ejecutadas por los que trataremos de avanzar con esas, que son las que están disponibles. Ese es el mecanismo de toda obra: generar un proyecto y a partir de ahí buscar los recursos económicos para que se ejecute. Paralelamente buscaremos generar nuevas iniciativas”, insistió.

Sobre los fondos que se utilizan, teniendo en cuenta la magnitud de cada intervención en cuanto a maquinaria y movimiento de suelo, Colombano explicó que la financiación “es compartida entre provincia y productores. Surge de la demanda de los productores de una región, que son quienes están en el territorio. Incluso, hasta el municipio puede intervenir. Luego, la factibilidad y desarrollo corre por cuenta de la Provincia, por ser el máximo organismo”.

De acuerdo a lo especificado por autoridades provinciales, se prevé ampliar a 6 la cantidad de consorcios integrados antes de fin de año, ya que a los tres existentes se le sumarían uno de la cuenca alta La Picasa, otro de Marcos Juárez y el último de Tigre Muerto. Con todos los entes en funcionamiento se prevé una cobertura cercana a las 4,4 millones de hectáreas.