Villa María | olla

Cumplió dos meses la olla popular impulsada por un grupo de amigos

Una de las integrantes, Martyna González, manifestó que aún sostienen la acción y que han incorporado merienda los miércoles. La iniciativa surgió el 2 de mayo entre cuatro amigos, debido a la crisis social, con el fin de ayudar
Vecinos esperando recibir los alimentos preparados por el grupo de amigos de “Ayudanos a ayudar”.  

Cumplió dos meses la olla popular que surgió entre un grupo de cuatro amigos por WhatsApp con el fin de ayudar a muchos vecinos del barrio ante la crisis social. En este lapso del tiempo, han incorporado otra acción, entregar la merienda los miércoles.

Las acciones son realizadas por Martyna González, Valeria Soria, Romina González, Claudia Salavagione y José Ayala, en el domicilio particular de la primera nombrada en el barrio La Calera, quien vive allí desde los cuatro años.

Desde la primera olla el 2 de mayo hasta la actualidad, la integrante del grupo Martyna González afirmó que incrementó casi al doble la cantidad de porciones entregadas y que la acción sigue solventándose con las donaciones de particulares e instituciones.

Respecto a la merienda, sostuvo que comenzó semanas atrás, los miércoles, con el fin de seguir ayudado a los vecinos.

Asimismo, anunció que la acción se ramificó a otros barrios de la ciudad, como el Roque Saenz Peña, La Playas y el Rivadavia. Por otro lado, comentó que creó un grupo de WhatsApp donde informa sobre la olla, la merienda y también respecto a donaciones que recibe en su casa para los vecinos.

Olla

Con el fin de celebrar los dos meses, la entrevistada mencionó que lograron entregar dos comidas, una para el mediodía y otra para la noche. “Las familias se llevaron dos tuppers a las casas”, dijo.

En relación a las porciones que entregan, González aseveró que en promedio son 120 y que la cantidad de asistentes varía según la fecha del mes. “Observamos que cuando reciben el beneficio mensual por parte del Gobierno, no asisten. Nos han manifestado que van cuando lo necesitan, entonces, cada dos sábados sí asisten muchas familias”, afirmó.

“De las dos ollas que comenzamos haciendo, ahora estamos cocinando tres y media. En cada olla incluimos el pan, la fruta y cualquier otro producto que donen. Uno de los sábados nos dieron golosinas, las repartimos a las familias”, subrayó. En este marco, la mujer manifestó que varios vecinos comen una sola vez en el día y que no todos reciben beneficios por parte del Estado.

La olla se extendió a otros barrios. González explayó que sirven alimentos a familias de los barrios Roque Saenz Peña, Belgrano o en Las Playas.

Detalló que quieren ir a este último, cerca de los vagones, donde notan una gran necesidad.

Al respecto, describió: “Tenemos la idea de llevar un par de las ollas, con la intención de parar en una plazoleta o algún espacio para después avisar casa por casa que retiren la comida con su tupper”.

Plazo

“Con esto del frío, hemos decidido perpetuar la acción solidaria. Además, porque hay un montón de personas a las que no les alcanza con las changas de las que viven”, aseguró. En torno a esto, explicó que muchos de los vendedores ambulantes dejaron de salir a las calles a vender porque la Policía los envía a casa y que la mayoría de las mujeres son jefas de hogar o trabajan la tierra.

Donaciones

La sustentabilidad, garantizó González, es por medio de los donadores que aportan desde el primer día de la olla, como también lo hacen ahora con la merienda. Algunos de ellos son Dante Botta, Andrés Scuaglia, Polleria Sarmiento, Jorge Boco, Verduleria la gran manzana, la Comunidad Boliviana, Cáritas, María del Carmen Cadei, José Jiménez, pollería tres hermanos y Carnes Gabriel.

Para la olla del fin de semana, están juntando donaciones. Tienen pensado cocinar salsa, pero evalúan de repartir ellos la comida casa por casa.

Merienda

La entrevistada precisó que las mamás contribuyen en esta iniciativa. Sobre la modalidad, puntualizó que en su casa hacen la leche chocolatada, que las mamás buscan con recipientes y la “llevan calentita con la bolsita de facturas o bizcochos” donados por el Sindicato de Panaderos de la ciudad.

Martyna

“La gente me conoce de toda la vida, están contentas por la ayuda”, alegó González. Contó que su vocación de ayudar surgió cuando empezó a colaborar en el voluntariado de Cáritas. Además, que ella hasta en la actualidad también sufre de violencias como parte del colectivo travesti/trans, entre ellas el frío y la falta de trabajo formal y que en algún momento sufrió hambre y no tuvo techo donde vivir. “Sufrí la misma necesidad y el doble porque no tenemos las mismas oportunidades que otros”, ratificó.

En este sentido, sobre la situación que atraviesan las personas en los barrios y las acciones que se llevan a cabo, destacó: “Es muy importante que sean visibilizados los actos de solidaridad. Mostrar el coraje y el valor de las mujeres populares, del territorio, todo lo que estamos haciendo”.