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“Este barrio está muy bien construido y hoy ninguna casa baja de los 4 millones”

Presidente del centro vecinal del Bello Horizonte, el comisario mayor (r) Omar Gallo habló de un sector de la ciudad que ha priorizado la tranquilidad y el nivel de vida por encima de los negocios inmobiliarios

El comisario mayor retirado Omar Gallo no tiene dudas; el día más difícil de su vida fue en abril del 2002, cuando le tocó intervenir en el doble homicidio de Laguna Larga, uno de los hechos más conmocionantes en la historia criminal de la provincia. Pero tampoco duda acerca de cuál fue uno de los días más felices: cuando tras jubilarse en 2014 compró la casa que hoy ocupa en barrio Bello Horizonte y volvió a vivir en su ciudad.

“Como policía siempre me tocó trabajar afuera. Estuve 32 años, 10 meses y 19 días sirviendo a la fuerza. Pero nunca perdí de vista que quería volver a vivir en mi ciudad. Por eso cuando un amigo de una inmobiliaria me consiguió esta casa, no dudé en gastarme todos mis ahorros. Ahora estoy de nuevo en Villa María y en uno de los barrios más lindos y más históricos”.

Nacimiento del luminoso Belletti en los tiempos oscuros del país

-¿Y cómo empieza la historia del Belletti?

-Este barrio, lamentablemente, está asociado con el nefasto gobierno militar. Pero en realidad empezó a construirse antes del golpe del ‘76, cuando aún estábamos en democracia. Sólo que el sector más antiguo se entregó en el ‘77, y el barrio terminó de conformarse durante la Dictadura. A tal punto que don Ángel Sánchez, el primer presidente del centro vecinal, me contaba hace poco que las reuniones se hacían en los garages de las casas y que había que informar previamente a la policía. Porque podían pensar que se trataba de una reunión clandestina y arrasar con todo...

-¿Y cómo está el barrio 40 años después de aquellos días?

-Al principio, el barrio quedaba lejos de la ciudad. Pero hoy está perfectamente integrado. Te podría decir que es un barrio de gente de mediana edad para arriba; la mayoría jubilados. Somos unas tres mil personas y hay una relación vecinal excelente. Tenemos grupos de whassap permanente y por sector. Y todos tiramos para el mismo lado. Al punto que decidimos contratar un policía que se ocupa de la seguridad barrial. Lo hemos provisto de un celular de alta gama y nos mantiene informados las 24 horas.

-¿Y a nivel infraestructura?

-Al barrio no le falta nada. Tenemos todo pavimentado y exagero si te digo que hay dos luminarias que no andan. Tenemos la mejor onda con Sebastián Panero y Laura Sánchez, de la Dirección de Participación Vecinal del Municipio. Y apenas falta una luz o hay un bache, yo le informo enseguida. Y ellos me dicen “ya te tomamos el pedido”.

-¿Recibís el reclamo de los vecinos cuando algo falla?

-Todo el tiempo. A veces es difícil hacerles entender que los tiempos de la Municipalidad no son los tiempos de los vecinos. Pero, además de eso, me ocupo personalmente. Todas las noches, antes de irme a dormir, salgo con el auto a recorrer el barrio...

-¿Es la costumbre de patrullar que no se te fue del todo?

-Exactamente. Si no salgo y superviso el barrio, siento que no me puedo dormir. Se extraña mucho ser policía. Y yo entendía mi profesión como una ayuda de la justicia, un aporte fundamental al bien común. Y ahora trato de seguir aportando lo mismo...

-Hace dos años que sos presidente del centro vecinal ¿cómo llegaste a ese cargo?

-Apenas llegamos al barrio, el vecino te estudia. Y si ve que sos alguien positivo que te encargás de mantener tu casa, de pintarla, y escuchás a los otros, te aceptan. Cuando vieron que respondía a ese perfil, me propusieron la presidencia. La comisión anterior se había desmembrado y no fue fácil. Pero apenas entré, arreglamos el salón, instalamos luces led, lo pintamos y tenemos un montón de actividades. Desde apoyo escolar a clases de zumba y terminación del primario y secundario para adultos; amén de las escuadras de handball que practican en nuestro salón cubierto. Ahora, para el mundialito, vamos a albergar a dos escuadras de fútbol infantil; lo que será un orgullo para nosotros. 

El “boom” inmobiliario y el espíritu barrial

-En poco tiempo, el Municerca 3 que funciona en el barrio, será trasladado al ex Hospital Pasteur ¿Cómo repercutirá?

-Hemos trabajado muy bien con el Municerca. Ahora se va, aunque no muy lejos. Y en el actual edificio instalaremos el Centro de Jubilados, que es un sueño nuestro también.

-¿Cómo repercutió el “boom” inmobiliario en el barrio?

-Hay una parte nueva donde se están construyendo unas 20 viviendas. Hubo un cambio no sólo con la UNVM sino, sobre todo, con la UTN. Y ahora con las escuelas Proa, mucho más. De todos modos y a pesar de las ofertas, el barrio se mantiene de techos bajos, con casas que no superan los dos pisos y sin grandes complejos de viviendas. Es un detalle que siempre fue cuidado desde el centro vecinal para mantener la calidad de vida. En ese sentido nos parecemos a otros barrios históricos, como pueden ser el Trinitarios o el Santa Ana. También, es cierto, los vecinos no quieren vender. Además, acá no es barato. 

-¿Por qué?

-Porque este barrio está muy bien construido y hoy, una casa no baja de los 4 millones. El Bello Horizonte fue levantado por la empresa Belletti con muy buena calidad de materiales. Todas las casas tienen platea y hoy, 40 años después de su inauguración, no le encontrás una grieta a ninguna ni de casualidad. Y eso es lo que hemos tratado de cuidar; la vecindad, la calidad de vida y que al barrio no le falte ningún foco.

Y cuando cae la noche sobre el viejo Belletti, Omar vuelve a subirse a su coche sin sirena,  como en sus tiempos de comisario mayor. Y vuelve a patrullar ese barrio que ama y que, ahora, siente que le pertenece. Ese pedazo de ciudad que, como policía que nunca se pudo retirar del todo, siente que debe cuidar hasta en sus mínimos detalles.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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