La industria del miedo
Si algo dejó el 4º Precoloquio de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) realizado en Aerca el pasado jueves es la clara preocupación del sector para enfrentar el famoso segundo semestre. Esta vez, a diferencia del 2016 donde se lo vendía como la panacea del macrismo en su primer año de gestión, las expectativas son alarmantes. A la caída en el consumo, en el poder adquisitivo y en el nivel de actividad se aventura ahora un camino aún más dificultoso, incluso con más pérdida de puestos de trabajo y economía en recesión con inflación.
Los industriales se quejaron de las altas tasas de interés, que hacen “inviable” el sistema productivo; de la cambiantes medidas en materia económica, que “desconcierta” en la toma de decisiones; y en la falta de acceso al crédito, que “impide” realizar inversiones y sostener el nivel de actividad. Las comillas que usamos son de palabras textuales que manifestaron los empresarios en algún pasaje de la jornada. Para comprobar que la realidad es tal cual la describen, lamentablemente, solo basta con escuchar las palabras del metalúrgico Sergio Montagner, titular de Cormetal, quien reconoció en declaraciones a Radio Villa María que en los últimos seis meses bajó la producción de 70 acoplados a 20.
Consecuencia: 30 trabajadores menos en este periodo, y advirtió que si la situación no mejoraba en el cortísimo plazo (habló de este mes en particular, julio), la sangría de empleados continuará en una de las empresas más importantes de la ciudad. “No hemos tocado el piso”, lamentó.
Ahora, la pregunta es: ¿cuál es el piso? El Centro Empleados de Comercio (CEC) asegura que las cesantías en el sector mercantil son “por goteo”; la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) teme que haya una nueva ola de despidos en la Fábrica Militar (a los 28 de diciembre de 2017, podrían sucederse otros hacia fin de año cuando venzan todos los contratos); y la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) advierte que la paralización en la obra pública dejará muchos operarios sin su fuente laboral. Solo para citar tres casos concretos en la ciudad y en la región, que hablan de la incertidumbre de los trabajadores sobre una realidad que día tras días parece profundizarse.
Los sindicatos locales vienen exponiendo hace muchos meses la pérdida de puestos de trabajo, la caída en la actividad y el crecimiento inflacionario de la canasta básica, incluso antes que la CGT nacional resolviera un paro general. Ahora los empresarios, en un coloquio de la Unión Industrial, advierten que el segundo semestre será “muy complicado”. Tampoco hay un horizonte claro más allá del cambio en el calendario. Tal vez este segundo semestre vaya más allá de diciembre, y ya en el año electoral, si no se evidencian signos de mejoras, el Gobierno nacional entrará en un camino muy dificultoso para intentar revalidar en las urnas.
Villa María tiene algunos índices que permiten inferir que la crisis, tal vez, impacte en menor medida que en otros distritos. Según las estadísticas municipales, la desocupación ronda el 5%, cuatro puntos menos de lo que marcan los números nacionales; el ingreso per cápita es superior a la media nacional (el doble, para ser exacto); y el nivel de cobertura médica asciende al 73%.
Asimismo, el intendente Martín Gill mostró su preocupación por el contexto económico en el informe de gestión del pasado 28 de junio en el Concejo Deliberante y criticó en duros términos la política económica del macrismo. Dijo que “la desigualdad golpea cada vez más duro a nuestro país” y aseguró que el Municipio está preparado para “morigerar” los efectos de la crisis, “que siempre la pagan los mismos”, es decir, los trabajadores y los desocupados. La misma frase utilizó en su discurso en Aerca, solo que le agregó “los que arriesgan el capital”, es decir, los dueños de la pequeña y mediana empresa que tenía frente a sus ojos.
A pesar del contexto, siempre aparecen noticias alentadoras y que permiten observar el sol en medio de una tormenta de nubes y chaparrones. Esta semana, y tras obtener su personería jurídica, el Clúster Quesero Villa María recibió la escritura de dominio de la cámara de maduración que construyó en el Parque Industrial y Tecnológico. Allí sí hablamos de producción y desarrollo regional, de la misma manera que el sector privado apuesta e invierte fuerte en el dicho parque, que es un faro en la historia de la ciudad.
Cuando pase el temblor, enarbolando uno de los grandes éxitos de la carrera de Soda Stereo, la infraestructura del lugar permite ser optimista en cuanto al perfil industrial que Villa María alcanzará en los 10 ó 20 años venideros. Son más de 100 empresas concentradas en un mismo sitio, muchas de ellas ya trabajando, otras en proceso de construcción, y otras esperando un mejor contexto económico para iniciar su traslado.
Agua y cloacas, el debate
Por otro lado, y también vale reseñarlo en esta columna, el intendente Gill envió finalmente el proyecto de ordenanza para que los ediles ratifiquen (o no, y eso cambiaría mucho las cosas), el nuevo contrato de concesión con la Cooperativa 15 de Mayo para la prestación de los servicios de agua, cloacas, desagües pluviales y tratamiento de líquidos cloacales. Para ser sintético, el oficialismo necesita de mayoría agravada en el Concejo, es decir, 8 votos. La oposición ya anticipó que su propuesta es crear una cooperativa de usuarios, por lo cual, todo hace suponer que no acompañará el proyecto oficial. Entonces, ¿Qué puede pasar?
El concejal Carlos De Falco ya anticipó que en caso de no alcanzar las dos terceras partes de los votos para otorgar la concesión a la Cooperativa 15 de Mayo, el Municipio no tendrá otro camino que llamar a licitación. Y allí se abre otro escenario, con la posibilidad de que empresas foráneas vengan a competir con la entidad que lo presta hace 26 años. El debate seguramente comenzará tras el receso invernal y llevará varias semanas producto del tratamiento en doble lectura (con audiencia pública en el medio).
Sin dudas que será tema legislativo más importante del año dado la importancia del servicio para toda la comunidad, nada más y nada menos que el agua y las cloacas. Esta historia tendrá muchos capítulos más antes que se avale la nueva concesión, más allá que el Municipio y la Cooperativa ya firmaron el contrato por 10 años. Sin aprobación legislativa, nada de lo acordado tendrá validez.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.
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Los industriales se quejaron de las altas tasas de interés, que hacen “inviable” el sistema productivo; de la cambiantes medidas en materia económica, que “desconcierta” en la toma de decisiones; y en la falta de acceso al crédito, que “impide” realizar inversiones y sostener el nivel de actividad. Las comillas que usamos son de palabras textuales que manifestaron los empresarios en algún pasaje de la jornada. Para comprobar que la realidad es tal cual la describen, lamentablemente, solo basta con escuchar las palabras del metalúrgico Sergio Montagner, titular de Cormetal, quien reconoció en declaraciones a Radio Villa María que en los últimos seis meses bajó la producción de 70 acoplados a 20.
Consecuencia: 30 trabajadores menos en este periodo, y advirtió que si la situación no mejoraba en el cortísimo plazo (habló de este mes en particular, julio), la sangría de empleados continuará en una de las empresas más importantes de la ciudad. “No hemos tocado el piso”, lamentó.
Ahora, la pregunta es: ¿cuál es el piso? El Centro Empleados de Comercio (CEC) asegura que las cesantías en el sector mercantil son “por goteo”; la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) teme que haya una nueva ola de despidos en la Fábrica Militar (a los 28 de diciembre de 2017, podrían sucederse otros hacia fin de año cuando venzan todos los contratos); y la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) advierte que la paralización en la obra pública dejará muchos operarios sin su fuente laboral. Solo para citar tres casos concretos en la ciudad y en la región, que hablan de la incertidumbre de los trabajadores sobre una realidad que día tras días parece profundizarse.
Los sindicatos locales vienen exponiendo hace muchos meses la pérdida de puestos de trabajo, la caída en la actividad y el crecimiento inflacionario de la canasta básica, incluso antes que la CGT nacional resolviera un paro general. Ahora los empresarios, en un coloquio de la Unión Industrial, advierten que el segundo semestre será “muy complicado”. Tampoco hay un horizonte claro más allá del cambio en el calendario. Tal vez este segundo semestre vaya más allá de diciembre, y ya en el año electoral, si no se evidencian signos de mejoras, el Gobierno nacional entrará en un camino muy dificultoso para intentar revalidar en las urnas.
Villa María tiene algunos índices que permiten inferir que la crisis, tal vez, impacte en menor medida que en otros distritos. Según las estadísticas municipales, la desocupación ronda el 5%, cuatro puntos menos de lo que marcan los números nacionales; el ingreso per cápita es superior a la media nacional (el doble, para ser exacto); y el nivel de cobertura médica asciende al 73%.
Asimismo, el intendente Martín Gill mostró su preocupación por el contexto económico en el informe de gestión del pasado 28 de junio en el Concejo Deliberante y criticó en duros términos la política económica del macrismo. Dijo que “la desigualdad golpea cada vez más duro a nuestro país” y aseguró que el Municipio está preparado para “morigerar” los efectos de la crisis, “que siempre la pagan los mismos”, es decir, los trabajadores y los desocupados. La misma frase utilizó en su discurso en Aerca, solo que le agregó “los que arriesgan el capital”, es decir, los dueños de la pequeña y mediana empresa que tenía frente a sus ojos.
A pesar del contexto, siempre aparecen noticias alentadoras y que permiten observar el sol en medio de una tormenta de nubes y chaparrones. Esta semana, y tras obtener su personería jurídica, el Clúster Quesero Villa María recibió la escritura de dominio de la cámara de maduración que construyó en el Parque Industrial y Tecnológico. Allí sí hablamos de producción y desarrollo regional, de la misma manera que el sector privado apuesta e invierte fuerte en el dicho parque, que es un faro en la historia de la ciudad.
Cuando pase el temblor, enarbolando uno de los grandes éxitos de la carrera de Soda Stereo, la infraestructura del lugar permite ser optimista en cuanto al perfil industrial que Villa María alcanzará en los 10 ó 20 años venideros. Son más de 100 empresas concentradas en un mismo sitio, muchas de ellas ya trabajando, otras en proceso de construcción, y otras esperando un mejor contexto económico para iniciar su traslado.
Agua y cloacas, el debate
Por otro lado, y también vale reseñarlo en esta columna, el intendente Gill envió finalmente el proyecto de ordenanza para que los ediles ratifiquen (o no, y eso cambiaría mucho las cosas), el nuevo contrato de concesión con la Cooperativa 15 de Mayo para la prestación de los servicios de agua, cloacas, desagües pluviales y tratamiento de líquidos cloacales. Para ser sintético, el oficialismo necesita de mayoría agravada en el Concejo, es decir, 8 votos. La oposición ya anticipó que su propuesta es crear una cooperativa de usuarios, por lo cual, todo hace suponer que no acompañará el proyecto oficial. Entonces, ¿Qué puede pasar?
El concejal Carlos De Falco ya anticipó que en caso de no alcanzar las dos terceras partes de los votos para otorgar la concesión a la Cooperativa 15 de Mayo, el Municipio no tendrá otro camino que llamar a licitación. Y allí se abre otro escenario, con la posibilidad de que empresas foráneas vengan a competir con la entidad que lo presta hace 26 años. El debate seguramente comenzará tras el receso invernal y llevará varias semanas producto del tratamiento en doble lectura (con audiencia pública en el medio).
Sin dudas que será tema legislativo más importante del año dado la importancia del servicio para toda la comunidad, nada más y nada menos que el agua y las cloacas. Esta historia tendrá muchos capítulos más antes que se avale la nueva concesión, más allá que el Municipio y la Cooperativa ya firmaron el contrato por 10 años. Sin aprobación legislativa, nada de lo acordado tendrá validez.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.