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Causas y consecuencias

Pegó fuerte el estudio sobre actividad manufacturera. El Estimador Mensual Industrial mostró una caída del 13,3% respecto al mismo mes de 2017. Es preciso señalar que el sector lechero sigue en terreno negativo, aunque el precio de la leche viene subiendo y se recuperó el volumen de producción. Por: Pablo Correa.

Arrancó 2019 pero no hay borrón y cuenta nueva. Las tendencias que vienen desde el segundo trimestre del año pasado se mantienen intactas y sus consecuencias también. Ya se sabe que las condiciones macroeconómicas se conservarán por un tiempo aún indefinido, lo que hace prever que ciertos sectores vinculados al consumo interno sigan sufriendo. 

La información que actualmente difunden los medios de comunicación da cuenta de esa realidad, aunque se trata de indicadores que todavía son de 2018. En ese sentido, pegó fuerte el último estudio sobre la actividad manufacturera, correspondiente a noviembre. El Estimador Mensual Industrial que calcula el Indec mostró una caída del 13,3 por ciento respecto al mismo mes del año 2017. Otros datos se sumaron, como el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción, medido por el mismo organismo nacional, que registró una baja de 15,9 por ciento frente a igual periodo del año anterior. El peor mes de un año para el olvido.

El mercado cambiario exhibe otra situación. Salvo algún movimiento marginal, diciembre continuó con el dólar en una meseta, que se transformó en caída durante los primeros días del año. A tal punto que el Banco Central (BCRA) tuvo que intervenir por primera vez desde que se fijó el actual sistema pero, a diferencia de lo esperado cuando se implantó, operando sobre el piso y no sobre el techo. De todas formas, la entidad rectora del sistema monetario en Argentina optó por comprar menos de lo permitido para evitar que los pesos que inyecte en el mercado repercutan negativamente en la tendencia bajista de la tasa de interés. Seguramente el lector se preguntará que significa eso con Letras de Liquidez (Leliq) al 58,45 por ciento y Badlar (tasa de interés de depósito a plazo fijo por montos superiores al millón de pesos con plazos de 30 o 35 días) prácticamente en 46 por ciento. Estadísticamente las tasas vienen descendiendo, pero siguen por las nubes.

Más allá de esa cuestión, que no tiene ningún impacto en la economía real acuciada por la falta de financiamiento razonable, que el dólar esté en el piso de la zona de no intervención del BCRA tiene un efecto tranquilizador en la sociedad, ya que la “sensación” sobre el estado de la economía está atravesada plenamente por el billete verde. 

¿Esta foto muestra parte de la película que viene? Es difícil decirlo ahora, pero lo cierto es que por este año, gracias al acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las necesidades financieras del fisco estarían cubiertas –siempre que no se produzca ningún salto brusco- y el gobierno intentaría mantener el dólar más cerca del piso que del techo, lo que también tendría efectos sobre el mecano en que se ha convertido la economía nacional; es de esperar, además, que trate de ir hacia tasas razonables en un año electoral en el que necesita sí o sí por lo menos un atisbo de reactivación para intentar mantenerse en el poder. 

En ese escenario, salvo desastre climático, el sector primario traería algunas buenas noticias. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el trigo lograría 18,7 millones de toneladas (1,2 más que la campaña anterior), mientras que lo mejor vendría por el lado del maíz, que proyecta alcanzar 44 millones de toneladas, casi 12 por encima de lo cosechado en 2017/18. La duda es qué pasará con la soja. 

Los excesos hídricos golpean a la oleaginosa en la zona núcleo del país, a tal punto que la entidad rosarina estimó que el 22 por ciento está entre regular y mala, a la vez que quedan sin sembrarse 185 mil hectáreas en la región con más potencial productivo del país. En la provincia la situación es más favorable, ya que la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) señaló hace un par de días que llegando al momento crítico de los cultivos el 90 por ciento tiene una condición entre buena y excelente.

Igualmente, el nuevo presidente de la BCCBA dejó un mensaje para que el gobierno no se entusiasme demasiado. En declaraciones a un medio capitalino, Juan Carlos Martínez indicó que el campo “le va a dar un poco de aire al gobierno”, pero “no creo que sea su salvación”.

Es que el dólar en el lugar inferior de la banda es un buen dato para la economía cotidiana, pero no tanto para la agricultura, que espera que el billete norteamericano se mantenga un escalón más arriba. El titular de Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), Gabriel De Raedemaeker, lo dijo en PUNTAL VILLA MARIA: “Imaginamos que el tipo de cambio en condiciones normales va a estar en la parte baja de la banda para tratar de generar por lo menos un estado artificial de bienestar; eso terminará repercutiendo en los precios de las commodities a nivel interno”. Y si bien sostuvo que el dólar influye relativamente en las finanzas de la producción “cuando es alto genera mayor fluidez económica y favorece la inversión”.

En las actividades ganaderas, con peso específico en la región, el año empieza con otras perspectivas, aunque los registros globales no expresen todo lo que ocurre en cada una de las producciones. 

La lechería sigue en terreno negativo, aunque el precio de la leche viene subiendo y se recuperó el volumen de producción. También el sector porcino exhibe una mejoría, que se expresa en indicadores fundamentales, como producción (10%) y consumo (8,7%). Pero ese dato no muestra la otra realidad: ese crecimiento se sustenta por la performance de los grandes establecimientos, ya que muchas granjas pequeñas abandonaron la actividad. 

Pero la información más destacada –y que constituye una respuesta al modelo instaurado a partir del segundo trimestre de 2018- se vincula con el sector externo. Las exportaciones vienen subiendo fuertemente en los sectores vinculados a la ganadería.

El tablero de comando de la Dirección Nacional Láctea muestra que desde septiembre las exportaciones tuvieron importante evolución, alcanzando en noviembre un volumen superior a las 40 mil toneladas, por más de 117 millones de dólares. Y si bien una commodities (leche en polvo) encabeza las ventas, los quesos también tuvieron un despeño auspicioso. 

Las exportaciones bovinas continúan su camino ascendente. Los primeros 11 meses de 2018 crecieron el 75,8 frente a igual período del año anterior y las ventas de cortes porcinos lo hicieron un 30 por ciento.

Ahora bien, hay una incipiente contradicción: el tipo de cambio –que justifica el empuje exportador- en el límite inferior de la banda podría complicar la competitividad de algunos productos; pero si se mueve impactará en el nivel de precios y, por tanto, en el alicaído mercado interno. En ese espacio estrecho y difuso se jugará parte del año electoral que comienza. 

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